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Arenas, cerebro gris del "plan Camacho", lanza mensajes de paz a los barones del PP

No se ha entendido bien la propuesta de Sánchez-Camacho. Es el mensaje de Arenas a los barones del partido. Rajoy los tranquilizará para evitar incómodas rebeliones.

Javier Arenas junto a Mariano Rajoy
Javier Arenas junto a Mariano Rajoy efe

El polémico plan de revisión del modelo de financiación autonómica de Sánchez-Camacho tiene un ideólogo oculto. No es otro que Javier Arenas, vicesecretario de Política Autonómica del PP y gran conocedor de la realidad catalana. En los albores de los 90, Arenas fue el enviado especial de José María Aznar a Barcelona para apaciguar las revueltas aguas del PP, agitadas entonces por la pugna entre Jorge Fernández Díaz y Aleix Vidal Quadras.

Arenas es ahora el experto en política autonómica del PP. Desde su despacho en Génova, y en forma muy discreta, ha dirigido la elaboración del proyecto de financiación autonómica que la presidenta del PP catalán presentó el lunes último en Madrid. En esta propuesta ha colaborado también activamente Jorge Moragas, jefe del Gabinete de Mariano Rajoy y hombre puente entre Moncloa y el PP catalán.

Indignación y rechazo

El modelo de financiación presentado por Sánchez-Camacho, que incluye una limitación de la solidaridad entre autonomías y un tratamiento especial del caso catalán, desató un amago de rebelión entre algunos barones autonómicos, indignados con la iniciativa. Algunos presidentes regionales, como los de Madrid, Comunidad Valenciana, Aragón y Rioja, elevaron la voz en un tono tan airado que inquietó a la dirección del partido. Hasta el punto de que la secretaria general de los populares, Dolores de Cospedal, tuvo que emplearse a fondo para serenar las aguas de la interna popular y declarar que este proyecto de la sección catalana es tan sólo una opinión más sobre este complicado asunto. Mariano Rajoy recibió en la Moncloa a Sánchez-Camacho, merced a una mediación eficaz de Moragas, la animó a seguir contraprogramando la estrategia porpagandística de CiU pero también le recordó que hablar ahora de la financiación es prematuro y que no hay un euro más ni para Cataluña ni para nadie. Montoro también se vio con la dirigente catalana y modificó en algo su rechazo inicial para mostrarse comprensivo con la filosofía, pero no con los tiempos ni con los plazos. Un problema de oportunidad.

En Moncloa esta torpeza de Sánchez-Camacho por haber entrado al trapo de Artur Mas y aunar la propuesta de financiación con las proclamas y reivindicaciones de CiU, hizo torcer el gesto a la cúpula del Gobierno. Los comentarios en los despachos de presidencia del Gobierno no fueron nada positivos. Desde allí se puso en circulación la noticia de que Mariano Rajoy se reunirá el lunes con los barones levantiscos para serenar los ánimos y transmitir directrices sobre la forma de abordar el "problema catalán".

La sombra de Ciutadans

En estas últimas horas, Javier Arenas también ha conversado con algunos dirigentes regionales para ilustrarles en positivo sobre el "plan Camacho". El mensaje que ha enviado el vicesecretario del PP es que ahora no toca abordar el debate de financiación y que cuando se haga, "incluirá una sola propuesta para toda España". También ha pedido, en públicas declaraciones, apoyo a la figura de Sánchez-Camacho a fin de que pueda cumplir con su difícil misión de liderar el espacio político no independentista en Cataluña. Espacio que ahora le disputa, en forma amenzante y creciente, Ciutadans, el partido de Albert Rivera, que sube en las encuestas como la espuma.

Por su parte Jorge Moragas, artífice del contestado plan de comunicación desarrollado por la líder catalana hace una semana, está coordinando aspectos del plan de los populares catalanes para desarmar la estrategia propagandística de CiU. Campañas publicitarias, nuevos medios, redes sociales, más implicación de los empresarios y presencia pública de líderes nacionales en Cataluña forman parte de esta campaña bautizada como "derecho a saber" frente a la del "derecho a decidir" que llevan a acabo los secesionistas de CiU y ERC. La idea del PP es la de derribar los tópicos de la mitología nacionalista, basada en falsedades y chantajes de índole emocional, mediante argumentos en positivo sobre lo rentable que le resulta a Cataluña permanecer junto a España. Muy en la línea de la reciente intervención del propio presidente Rajoy en el Senado, donde subió el tono de sus reproches a CiU y atacó directamente la matriz de las flasedades secesionistas


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