El líder socialista encuentra dificultades para volver a imponer a Lissavetzky como candidato al Ayuntamiento

Rubalcaba esperará al resultado de las europeas para dar un golpe de mano en el PSOE madrileño

El 25 de mayo se ha convertido en una fecha clave para los socialistas y, en particular, para Alfredo Pérez Rubalcaba. Del resultado de la votación europea dependerá que pueda o no imponer a su amigo Jaime Lissavertzky como candidato al Ayuntamiento de Madrid.

Si no hubiera elecciones europeas por medio, Rubalcaba tendría más sencillo volver a colocar a un candidato de su cuerda en el Ayuntamiento madrileño en el horizonte de las elecciones municipales y autonómicas del año que viene. Podría pactar con Tomás Gómez que no le hará la guerra sucia en sus aspiraciones a presidir la comunidad de Madrid a cambio de que él tolere de forma pacífica que Jaime Lissavetzky, su amigo del alma, vuelva a ser candidato al sillón en el que ahora se sienta Ana Botella. En todo caso, apuntan fuentes socialistas, la cosa no resultaría fácil ya que a día de hoy nadie es capaz de asegurar si Antonio Carmona, responsable de asuntos económicos en la ejecutiva regional, aceptaría el arreglo y renunciará a dar la batalla en unas primarias.

En el PSOE se duda de que Antonio Carmona deje despejado el camino de Lissavetzky a la candidatura al Ayuntamiento

Pero el 25-M hay elecciones europeas y eso lo complica todo. Para empezar, en la ejecutiva federal del PSOE se admite que si los resultados son malos para los socialistas y no admiten disfraces, Rubalcaba podría tener que enfrentarse a un congreso extraordinario que haría saltar por los aires el calendario de las primarias. En ese caso, no podría meter la cuchara en Madrid y el PSM haría de su capa un sayo con todo el camino despejado para Tomás Gómez: no tendría que pactar nada con Rubalcaba ni temer a sus ‘paracaidistas’.

Si los resultados de las europeas son malos para Rubalcaba, todo el calendario de las primarias puede saltar por los aires

Paracaidista fue en 2010 la exministra de ExterioresTrinidad Jiménez, avalada por José Luis Rodríguez Zapatero, José Blanco y el propio Rubalcaba. Y, pese a contar con todo el apoyo del ‘aparato’ federal, perdió las primarias frente a Gómez. Ahora, solo en el supuesto de que Rubalcaba ganara oxígeno el 25-M,  se vería de nuevo con fuerza para volver a imponer a Lissavetzky como candidato al Ayuntamiento, aun a sabiendas de que tendría difícil controlar el Palacio de Correos si el PP renunciara a presentar como cabeza de lista a Ana Botella y optara por una alternativa potente.

Lissavetzky, un político insípido en estado puro, hace tiempo que ya ha iniciado su propia carrera electoral. Hace unos días, recordaba que desde 1995 el PSOE no repite con el mismo candidato y él se ve con derecho a intentarlo ya que ha aguantado tres años como jefe de la oposición en Madrid. Juan Barranco se presentó tras haber perdido en 1991 y posteriormente, en cada cita electoral, se sucedieron diferentes carteles: Fernando Morán (1999); Trinidad Jiménez (2003); Miguel Sebastián (2007), y el propio Lissavetzky (2011).

El PSM no quiere más 'paracaidistas' como Trinidad Jiménez o Miguel Sebastián

La estrategia socialista por recuperar el poder en Madrid, concluyen en el PSOE, ha estado llena de baches y ahora se ve condicionada por unos resultados, los de las europeas, que pueden debilitar aun más el control que Rubalcaba aspira a ejercer sobre las diferentes federaciones. “El terremoto del 25-M, si se produce, va a afectar a todo el partido, pero donde tendrá más incidencia será en Madrid”, asegura un miembro de la ejecutiva federal.


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