La reforma de las pensiones y el 'caso Bárcenas', principales palancas del PSOE para el nuevo curso político

Rubalcaba recula y se suma al carro de la recuperación económica para desactivar el discurso triunfalista de Rajoy

El PSOE no piensa perder el tiempo en discutir con el Gobierno sobre la llegada de la recuperación económica, la da por hecho como consecuencia del cambio de ciclo y ésta es la principal novedad incorporada al discurso de Alfredo Pérez Rubalcaba. Su objetivo es claro y persigue desactivar el tono triunfalista con el que Mariano Rajoy y su Gobierno han empezado a transitar por la incipiente salida de la crisis.

Rubalcaba reunió ayer a su ejecutiva para hacerla partícipe de la estrategia con la que el PSOE aspira a remontar en las encuestas en el nuevo curso político. Ya no se le oye cuestionar, como hizo hasta julio, los indicadores que apuntan a la naciente recuperación económica y que guardan relación con la rebaja del déficit público, la caída de la prima de riesgo, la mejora del mercado laboral, el freno en la caída de la actividad o la evolución del sector exterior y de las exportaciones. “Lo peor de la crisis ha pasado, hemos dejado de caer y ahora lo que hay que ver es cómo crecemos para no pasar de la recesión al estancamiento”, dijo ayer el líder del PSOE ante los periodistas. Este discurso, similar al que exhibe en los últimos meses el Gobierno, supone un antes y un después en la táctica del PSOE, después de que Rubalcaba, tras numerosas consultas con expertos de dentro y fuera de España, haya concluido que es estéril seguir negando la realidad y dejar al Gobierno colocarse en solitario las medallas de la recuperación.

Los socialistas se suman a un discurso sobre la naciente recuperación económica muy parecido al que han entonado el Gobierno y el PP en los últimos meses

Fuentes socialistas creen que con esta estrategia, Rubalcaba evita que Mariano Rajoy se apropie de aquí al rosario electoral que se avecina – europeas, locales, autonómicas y legislativas– de la buena evolución de estos y otros indicadores y facilita la desviación del debate hacia las políticas sociales. De hecho, el PSOE ha decidido colocar en primer plano la reforma de las pensiones, consciente de que en ella se juegan casi nueve millones de votos. Ayer remitió su propuesta al Pacto de Toledo, en la que evidencia que no está dispuesto a avalar al Gobierno en este viaje y propone dejar las cosas como están echando mano, todo lo que se necesite, del Fondo de Reserva de la Seguridad Social.

Al dar por hecho que la recuperación económica está en capilla, los socialistas creen que se ven favorecidos también para seguir centrando buena parte de su ofensiva en el ‘caso Bárcenas. “Rajoy trata de esconder a Bárcenas detrás de la prima de riesgo y no lo va a conseguir”, advirtió ayer gráficamente el secretario general del PSOE, consciente de las crecientes dificultades que encuentra el Gobierno para controlar la agenda judicial. En Ferraz se opina que en este caso es el PP el que tiene todas las de perder, pues después del debate parlamentario del pasado 1 de agosto, lo que prevalece, según fuentes socialistas, es que “España tiene como presidente del Gobierno a alguien que ha cobrado sobresueldos”.

De anunciar la ruptura de las relaciones con el PP, Rubalcaba ha pasado en pocas semanas a proponer al partido que apoya al Gobierno un acuerdo parlamentario contra la corrupción

Al margen del lógico enfrentamiento entre Gobierno y oposición, al discurso de Rubalcaba se asoma a la vuelta de vacaciones otra novedad. Si el pasado julio dio por rotas las relaciones con el PP ante la inicial resistencia de Mariano Rajoy a rendir cuentas sobre el ‘caso Bárcenas’, ahora el líder socialista matiza que no solo pretende reanudar el diálogo en el contexto parlamentario sino que, incluso, se presta a pactar con el Grupo mayoritario medidas para combatir la corrupción. En concreto, Rubalcaba propone crear una subcomisión dentro de la Comisión Constitucional para que todos los grupos, sin excepción, negocien iniciativas que contribuyan a limpiar la vida pública. Los socialistas han avanzado su disposición a renunciar a cualquier tipo de donación procedente de las empresas y propone dar mayores poderes a la Audiencia Nacional para perseguir este tipo de delitos. El líder socialista se dirigió ayer por carta a los portavoces de los partidos para invitarles a la negociación, consciente de que la corrupción es una sombra que perjudica casi por igual a las dos principales formaciones políticas en términos electorales.


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