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Rubalcaba aprovecha la debilidad de Griñán para renovar el pacto que le blinda como líder del PSOE hasta 2014

Como un barco a la deriva, con vías de agua a babor y a estribor. Así está el PSOE al mando de Alfredo Pérez Rubalcaba y de una tripulación a la que este jueves se han sumado como ayudantes algunas caras nuevas, entre ellas la del ex ministro Ramón Jáuregui. Nada que garantice que no habrá nuevos accidentes de aquí a un año, el horizonte temporal que el líder socialista ha vuelto a pactar con el andaluz José Antonio Griñán para intentar mantener la nave a flote en plena tormenta.

Elena Valenciano, Alfredo Pérez Rubalcaba y José Antonio Griñán, en la reunión de este jueves.
Elena Valenciano, Alfredo Pérez Rubalcaba y José Antonio Griñán, en la reunión de este jueves. PSOE

Después de un mes negro –rebelión en el PSC, indisciplina del socialismo gallego, voladura del crédito de la actual ejecutiva en Ponferrada…–, Rubalcaba reunió ayer tarde en sesión extraordinaria a su equipo para anunciarle que suma al ex ministro de Presidencia Ramón Jáuregui al principal centro de decisiones, que refuerza la secretaría de Igualdad con la creación de una comisión asesora y que introduce alguna cara nueva en la dirección del grupo parlamentario. Todo lo llevó cocinado con la ‘número dos’ del partido, Elena Valenciano, que ve reforzado su papel en el conglomerado interno de Ferraz, cuyas estructuras sufrieron un terremoto al comprobar hace tres semanas que nadie acertó a frenar a tiempo la alianza que un sector del partido en Ponferrada fraguó con un ex alcalde condenado por acoso sexual, solo por hacerse con el control de un ayuntamiento que gestiona 50 millones de euros.

El secretario general intenta desviar la crisis de su liderazgo hacia el malestar interno que generó en el PSOE el resbalón de Ponferrada

Como si el problema del PSOE se limitara solo a Ponferrada o al desencuentro con el PSC en Cataluña, Rubalcaba evitó entrar ayer en el origen de la crisis. “No ha pasado nada, mi continuidad no ha sido el debate, yo tengo un contrato para cuatro años y voy a cumplirlo”, repitió en varias ocasiones tras la reunión de la ejecutiva, horas después de haber cerrado con José Antonio Griñán la prórroga de un acuerdo que le permite blindarse como líder del partido, al menos hasta la celebración de las primarias en las que se despejará, el año que viene, el cartel electoral.

El impetuoso regreso de la juez Alaya a su despacho sevillano -22 detenidos, 30 nuevos imputados y más de una docena de registros policiales en la investigación de los ERE fraudulentos en Andalucía- ha vuelto a colocar al presidente de la Junta de Andalucía en el alambre, pues no en vano fue consejero de Economía de esta misma comunidad entre 2004 y 2009, en plena cresta del escándalo. Rubalcaba lo sabe y ha provechado su debilidad para renovar el acuerdo que le sujeta como secretario general del PSOE hasta el año que viene.

El impetuoso regreso al juzgado de la juez Alaya ha puesto de nuevo a Griñán en el alambre y Rubalcaba ha aprovechado su debilidad para sujetarse al frente del partido

A ninguno de los dos le conviene precipitar la elección del futuro candidato, pues en estos momentos de zozobra, con el partido en caída libre en todas las encuestas y no pocos dirigentes regionales pidiendo que rueden cabezas en Ferraz, podrían surgir aspirantes como setas. “Si en algo están de acuerdo la mayoría de las federaciones es en que no quieren espontáneos”, aseguraban anoche fuentes de Ferraz.

Como mecánico encargado de taponar las vías de agua abiertas en el barco, Rubalcaba ha designado a Ramón Jáuregui, un político que combina la experiencia con una veteranía reconocida por todos los sectores y, sobre todo, con una probada habilidad para sofocar incendios, algo de lo que no pueden presumir en estos momentos, más bien al contrario, buena parte de los dirigentes que integran el séquito del secretario general. Es difícil que Jáuregui, desde ayer “delegado de la ejecutiva para la conferencia política”, devuelva a Rubalcaba la autoridad que ha perdido en los 14 meses que lleva desde su bautizo en Sevilla como líder del partido, aunque sí tiene todavía al alcance evitar que en el trayecto hasta la cita programática del otoño exploten las minas que podrían colocarle la federación madrileña, con Tomás Gómez siempre dispuesto a salir al ruedo, la catalana, que se lame las heridas mientras no sabe qué hacer con Carmen Chacón, la castellano manchega o la extremeña, donde Emiliano García-Page y Guillermo Fernández Vara no disimulan en privado la impaciencia ante los rotos, cada vez más evidentes, que sufre el liderazgo de Rubalcaba. Ninguno de los cuatro le hace ascos a la posible convocatoria de un congreso extraordinario, una hipótesis que el líder socialista sigue sin tener en su agenda.

Tomás Gómez, Carmen Chacón, Emiliano García-Page o Guillermo Fernández Vara no descartan todavía la convocatoria de un congreso extraordinario

La tempestad se ha extendido desde la sala de máquinas de Ferraz al Grupo Parlamentario, a cuya dirección se acaban de incorporar dos jóvenes diputados, Carmen Montón y César Luena, ambos de la cuadra de Rubalcaba. La portavoz en el Congreso, Soraya Rodríguez, mantiene sus galones, pese a las críticas internas que recibe por eclipsar el trabajo de algunas jóvenes promesas de la talla, todavía imprecisa, como la de Eduardo Madina o Juan Moscoso.

Del tiento, y al mismo tiempo de la flaqueza, con la que Rubalcaba encara el desasosiego interno en su partido, da buena muestra el sostenimiento en la secretaría de Organización de Oscar López, huérfano de predicamento antes del resbalón de Ponferrada y víctima de burlas humillantes después de conocerse su papel en el sainete. “Cuando visita alguna federación se le mira más como a un becario que como al ‘número tres’ del partido, algo que no tiene precedentes”, admiten fuentes parlamentarias. Ayer Rubalcaba no tuvo elogios para él y se limitó a definir lo sucedido en Ponferrada como “un error gravísimo, que ha roto uno de los principios del PSOE y que no se volverá a repetir”. Este error es el culpable del fichaje como asesoras para las políticas de igualdad de viejas glorias como Paca Sauquillo, Carmen Alborch o Rosa Conde, las tres sacadas del baúl de los recuerdos.

Paca Sauquillo, Carmen Alborch y Rosa Conde han salido del baúl de los recuerdos para asesorar ahora al PSOE en políticas de igualdad

La continuidad de Oscar López se comprende en clave interna si se tiene en cuenta que nació y se crió en la política como cachorro deJosé Blanco y que éste fue quien facilitó a Rubalcaba los apoyos suficientes para auparse al timón del PSOE en el 38º Congreso celebrado en Sevilla en febrero del año pasado. Todo queda en casa, incluida la apuesta de Ferraz por seguir hermanada al PSC bajo unos principios genéricos que prometen un interesante y conflictivo desarrollo en los próximos meses. Veremos.


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