Felipe González aconsejó al líder socialista que fuera tibio en la denuncia de la corrupción

Rubalcaba se moviliza para que no se extienda al resto del PSOE el incendio provocado por la petición del PSC de que abdique el Rey

El líder socialista teme que la puerta abierta de forma tan agresiva por los socialistas catalanes para promover la abdicación del Rey Juan Carlos se extienda como una mancha de aceite por el resto de las federaciones del PSOE como uno de los debates a tener en muy cuenta en los preparativos de la conferencia política que tiene en agenda el partido para el próximo otoño.

Ni una palabra sobre la crisis que atenaza a la Corona y abundantes dosis de tibieza sobre los casos de corrupción que escandalizan al ciudadano corriente. Alfredo Pérez Rubalcaba ha seguido en el debate del estado de la nación que concluyó este jueves el consejo que la semana pasada le dio Felipe González y algunos otros miembros de la llamada 'vieja guardia', proclives a esquivar la polémica sobre la Corona y a moderar el lenguaje del PSOE en terreno tan resbaladizo "por motivos de responsabilidad". Quienes así reflexionan dentro de las filas socialistas consideran que la grave situación que aqueja al país requiere mucho compromiso, aunque se esté en la oposición.

Otras versiones dentro del Grupo Parlamentario explican la actitud de Rubalcaba por las dificultades que hubiera encontrado para hablar con autoridad en estos asuntos cuanto tiene sentado a su lado a José Blanco, presa del 'caso Campeón' y a expensas de lo que decida el Supremo, y cuando todos los lunes tiene que reunirse con una ejecutiva presidida por José Antonio Griñán, a la espera también de ver hasta donde le termina salpicando judicialmente el caso de los ERE en Andalucía.

González y otros miembros de la 'vieja guardia' aconsejaron al líder socialista que moderara el lenguaje sobre la corrupción y que esquivara la polémica sobre la Corona

Después de haber esparcido por el PSOE un inmenso caudal de resignación por su actuación en el debate sobre el estado de la nación, Rubalcaba y su equipo de confianza se esmeran ahora en impedir que el desahogo de los socialistas catalanes y la apuesta de su secretario general, Pere Navarro, a favor de la abdicación del Rey, no se extiendan como una mancha de aceite por el resto de las federaciones, proclives a reflexionar en alto sobre esta y otras polémicas cuestiones en vísperas de las reuniones convocadas para preparar la conferencia política de otoño. El PSC tiene una prevista para el sábado 9 de marzo, foro al que, según algunas de sus señorías, Navarro debería haber esperado para soltar "la bomba". En cambio, decidió lanzarla el miércoles en Barcelona, delante de un grupo de empresarios, pocas horas antes de que Rubalcaba subiera a la tribuna del Congreso para mantener su primer duelo con Mariano Rajoy como líder de la oposición.

Si bien miembros de la 'vieja guardia' han tomado distancias con la petición de Navarro de que el Rey abdique, entre ellos Alfonso Guerra, hay dirigentes del PSOE a los que no eriza la propuesta y limitan la controversia al momento elegido para anunciarla. "Que el momento ha sido inoportuno nadie lo duda, pero sobre el fondo de la cuestión no tienen por qué surgir espacios para la reserva. Todo el mundo es libre de opinar lo que quiera…", comentaba este jueves un parlamentario del PSC en los pasillos del Congreso.

La polémica ha sido silenciada por el Gobierno y los dos grandes partidos. Ni Rajoy ni Rubalcaba han hecho mención a ella y éste último ha preferido, incluso, pasar con pies de plomo por el 'caso Bárcenas'. Si acaso, solo un efímero atrevimiento con una pregunta poco novedosa: "¿Se puede gobernar un país pendiente de un ataque de sinceridad de Bárcenas?" Y nada más.

"Que el momento ha sido inoportuno nadie lo duda, pero sobre el fondo de la cuestión no tienen por qué surgir reservas", se afirma en el PSC

Tanto el Partido Popular como el PSOE han dejado aquí todo el espacio para el lucimiento a Rosa Díez (UPyD), a los diputados del Grupo Mixto, a la Izquierda Plural de Cayo Lara y al PNV. El portavoz nacionalista, Aitor Esteban, definió este jueves en el Congreso a la Corona como "la institución más opaca del Estado” y la presentó como la que necesita “más luz y taquígrafos sobre su presupuesto y su estructura".

La operación de hernia discal a la que el Rey será sometido el 3 de marzo le dejará varias semanas fuera de juego lo que, sumado a las novedades que surjan en el 'caso Urdangarín', puede alimentar la sensación de que la sucesión en la Corona tiene cada vez mayores posibilidades de precipitarse. Según fuentes socialistas, Rubalcaba quiere evitar que el PSOE se suba a esta rueda y también que el nacionalismo aproveche el río revuelto para cebar su cruzada soberanista. Sin embargo, ya sabe que el PSC no trabaja en estas coordenadas. Su secretario de Acción Política, Antonio Balmón, se esforzó en demostrar ayer que las declaraciones de Navarro del miércoles no fueron ni mucho menos improvisadas y expresó su convicción de que el resto del PSOE acabará respaldando la propuesta de que el Rey abdique. Antes y después del debate de la nación, Rubalcaba no gana para sustos.


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