El ministro de Sanidad ya se encarga de la agenda social del Gobierno

Alfonso Alonso se convierte en el ministro de moda, capaz de resolver todas las pifias del PP

Giro social, inmigración, hepatitis C, Ciudadanos... Alfonso Alonso es el ministro de moda. Llegó a Sanidad en un momento delicado y se ha convertido en el impulsor de reformas, rectificaciones y enmiendas del Gobierno. Clave en año electoral.

El ministro de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Alfonso Alonso
El ministro de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Alfonso Alonso EP

Alfonso Alonso ha sido el último ministro en incorporarse al Gobierno y se ha convertido en uno de los más activos. Heredó la cartera de Sanidad, que echaba chispas tras la salida de Ana Mato, imputada en la Gürtel. Tras unos meses de laborioso silencio, ha dado un paso al frente en el impulso de la política social, un área clave para el Gobierno en este año atestado de elecciones.

La inclusión de los inmigrantes sin papeles en la asistencia médica primaria ha producido enorme revuelo social y político. Se trataba de una rectificación en toda regla de una medida que adoptó la anterior ministra. Eran entonces momentos muy difíciles, con la economía española al borde del cataclismo y con los cajones del Tesoro desbordados por una marea ingente de facturas impagadas. Alonso ha considerado que ya ha llegado el momento de rectificar esta medida, en plena Semana Santa y sin estruendo mediático. No siempre los gritos producen efectos benéficos.

Alonso ha considerado que ya ha llegado el momento de rectificar esta medida, en plena Semana Santa y sin estruendo mediático

También se encargó de rectificar y encarrilar el incendio de la hepatitis C, cuyos rescoldos aún humean. Asunto peliagudo, un cóctel diabólico: salud y presupuestos. A Alonso le cayó encima nada más poner el pie en el departamento. Tras un par de severos revolcones, ha logrado enderezarlo hasta situarlo incluso en vías de solución. La izquierda se había aferrado a este enrarecido asunto como ariete contra el gobierno, como denuncia a su falta de sensibilidad social.

Del escaño a la cartera

En esta misma línea, Alonso, que además de ministro de Sanidad lo es de Servicios Sociales e Igualdad, ha dado el impulso final a un ambicioso plan de ayuda a la familia que permanecía atascado desde tiempo inmemorial en el Consejo de Ministros. Aún de escasa repercusión en la opinión pública, este gran paquete de la familia incluye casi dos centenares de medidas que van desde subvenciones a los hijos, a las familias numerosas, a la vivienda, a las madres con problemas, a la lucha contra la pobreza... Al fin el PP ha decidido adentrarse en el sendero de la política social. Quizás llega algo tarde, ya se verá. Pero Alonso, con el respaldo de la Moncloa, está decidido a sacarlo adelante. Otra rectificación en toda regla. Lo que antes era apenas un conjunto de promesas, en un ámbito fundamental para un partido que se supone conservador, lleva camino de transformarse en algo tangible y real.

El ministro de las rectificaciones se ha puesto en marcha y no cesa. Con ese objetivo le reclutó Mariano Rajoy de su sillón parlamentario, donde ejercía de portavoz del grupo del PP. Alonso era un diputado laborioso, contumaz, agresivo. De intervenciones secas y punzantes, alguien le bautizó 'diputado jabalí', como aquellos de la Primera República, cuando la labor parlamentaria rozaba en ocasiones la categoría de una de las bellas artes. Un jefe de filas relevante, que conducía a su bancada con habilidad y firmeza. Buen negociador, hábil en la búsqueda del consenso, también merecía elogios de la oposición.

Sobre Ciudadanos: "Es un error no considerar o despreciar al adversario, es algo que no se debe hacer nunca en política"

El desprecio como estrategia

Ahora le toca enmendar errores, llenar vacíos, rectificar pifias y empujar proyectos atascados. No es el 'señor Lobo' de Tarantino, pero ejerce funciones similares. Ahora acaba de abordar también el asunto Ciudadanos, una preocupación que se agiganta en el horizonte electoral del PP. No saben en el partido cómo enfrentar esta cuestión. Empezaron ignorándolos, pasaron después al desprecio, al ataque, a la ofensa y, ahora, finalmente, chapotean entre la duda y el despiste. En Madrid dicen una cosa y en Sevilla, otra.

Alonso ha introducido un punto de sensatez en el debate. Su planteamiento es racional, y así lo ha expresado. "Es un error no considerar o despreciar al adversario, es algo que no se debe hacer nunca en política", ha declarado. Piensa el ministro de las rectificaciones que su formación debería pensar en Ciudadanos como una fórmula para el futuro. "Si tienen capacidad de encuentro, el PP jugará con ellos", asegura. Y puede que así sea. Mucha gente en su partido comparte su criterio, pero aún no hay estrategia oficial y unívoca. Alonso ha señalado el camino. Rectificando, que es gerundio.


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