Crece el miedo en las filas nacionalistas a perder importantes alcaldías si se mezcla la gestión municipal con el lio soberanista

Los alcaldes de CiU intentan imponerse a Mas y alejar la amenaza de elecciones plebiscitarias

A pesar de sus amenazas, Artur Mas no va a tenerlo nada fácil para adelantar las elecciones autonómicas en Cataluña y darles, además, un contenido plebiscitario. A ello se opone la mayoría de sus casi quinientos alcaldes, preocupados por las dificultades que pueden tener para vender su gestión municipal.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, saluda a un mosso d'esquadra
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, saluda a un mosso d'esquadra Gtres

La rotundidad con la que algunos dirigentes de CiU, Artur Mas incluido, han amenazado con convocar elecciones plebiscitarias si el Gobierno de Mariano Rajoytapona todas las vías legales para la celebración del referéndum, es percibida dentro de la coalición nacionalista solamente como una herramienta más dentro de la estrategia pensada por el presidente de la Generalitat para presionar al Gobierno y forzarle a buscar una salida pactada al conflicto soberanista.

Entre los altos cargos municipales de CiU se quita credibilidad a la amenaza de Mas de ir a unas elecciones plebiscitarias

En CiU prevalece el escepticismo ante la posibilidad real de que Mas cumpla su amenaza. Hay dos motivos básicos que sus parlamentarios ponen en circulación. En primer lugar, la incipiente recuperación económica: a los nacionalistas les conviene agotar la legislatura y dar tiempo a que la salida de la crisis se asiente para dejar de transferir votos a Esquerra Republicana. En segundo lugar, pesa la presión de los alcaldes: tienen como prioridad vender su gestión municipal y no quieren que ésta se mezcle con la apuesta soberanista.

En CiU son mayoría los que prefieren agotar la legislatura y no convocar elecciones antes de que se asiente la recuperación económica

En las pasadas elecciones municipales, celebradas en junio de 2011, CIU se hizo con casi 500 alcaldías y 4.000 concejales en Cataluña frente a las 200 del PSC, lo que le ayudó a mantener su poder territorial y su hegemonía como primera fuerza política en la comunidad tanto en votos como en representación. Además de conquistar feudos de la izquierda como Barcelona y Girona, CiU gobierna desde entonces 30 de las 42 capitales de comarca.

Fuentes de la coalición explican que este es un poder que no puede tirarse por la borda en una apuesta tan arriesgada como sería la de hacer coincidir o acercar las municipales de mayo del año que viene a una consulta soberanista, mezclando la gestión de los alcaldes con la fractura social que está provocando en numerosas poblaciones la cruzada secesionista. “Lo más lógico es que vendamos gestión, gestión y gestión. Lo otro sería arriesgarnos a perder el control de muchas alcaldías importantes que ha costado mucho esfuerzo conseguir”, señalan fuentes parlamentarias de CiU.

Los nacionalistas catalanes se juegan en este envite casi medio millar de alcaldías, algunas de ellas emblemáticas como la de Girona

Entre estas últimas no solo se encuentra la de Barcelona, arrebatada a los socialistas hace dos años y medio, sino también alguna emblemática como la de Girona, que los nacionalistas nunca habían logrado gobernar desde 1979. Vincular unas elecciones plebiscitarias a las municipales tendría todavía mayores peligros añadidos, añaden estas fuentes, como el de regalar a Esquerra Republicana nuevos territorios teniendo en cuenta que en 2011 solo accedió a los gobiernos de tres de las 42 capitales comarcales: la tarraconense de Montblanc  y las gerundenses de La Bisbal d'Empordà y Solsona, aunque por vez primera desde la República, pudo presumir de acceder a la alcaldía de un gran municipio metropolitano, en este caso el barcelonés de Sant Vicenç dels Horts.


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