FAMILIARES DE LAS VÍCTIMAS

Desconcierto en el aeropuerto de El Prat: “Quiero saber qué ha pasado y dónde está mi hijo”

El trajín de ambulancias y de coches de la policía catalana ha sido incesante en la terminal de salidas del aeropuerto de El Prat. Tras conocerse que el vuelo de Germanwings que había despegado por la mañana de la capital catalana hacia Düsseldorf se estrelló en un punto de difícil acceso en las montañas de los Alpes franceses, los familiares de las víctimas llegaban con cuentagotas a El Prat. 

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Familiares de las víctimas del siniestro atendidas por la policía autónoma.
Familiares de las víctimas del siniestro atendidas por la policía autónoma. EP

Incomprensión, lloros, gritos de impotencia, falta de información por parte de la aerolínea, miradas desencajadas que buscaban una esperanza positiva hacia el cielo de la ciudad… Mientras, el resto de aviones seguía despegando y aterrizando en el aeropuerto de El Prat. Entre las víctimas del vuelo del Airbus A320 se encontraba un grupo de alumnos y profesores alemanes que acabaron unos días de intercambio en un colegio a las afueras de Barcelona. Pero también había numerosas víctimas españolas y turcas.

“Quiero saber qué ha pasado y donde está mi hijo… no puedo decir más, lo siento mucho, pero no puedo hablar…”. Así respondía a preguntas de Vozpópuli un hombre de unos cincuenta años de edad que acaba de llegar en taxi a la Terminal B del aeropuerto.

En la antigua Terminal 2 B de El Prat se ha instalado una célula de crisis con médicos y psicólogos para los familiares de las víctimas

Hay que precisar que los vuelos de las aerolíneas de bajo coste, como lo era el avión de Germanwings estrellado este martes, operan no en la moderna y gran Terminal 1 de El Prat, sino desde la Terminal B y C de la antigua terminal barcelonesa, donde se instaló la célula de crisis con médicos y psicólogos para los familiares. Aquí en esta antigua Terminal 2 B de El Prat es donde los familiares han sido atendidos por los expertos en accidentes aéreos.

También se ha podido ver a otros familiares que, abrazados tanto por médicos como por los psicólogos del Servicio Catalán de Emergencias (SEM), apenas podían sostenerse en pie. “Hay que sacar mucha entereza, ahora les queda lo peor… la identificación de los cadáveres y esperar hasta que escuchen pronunciar el nombre de algún familiar”, explicaba un psicólogo del SEM consultado por este diario.

Tanto las autoridades alemanas como francesas ya habían confirmado que no había supervivientes entre los 150 pasajeros, entre los cuales también han perecido los seis tripulantes de cabina, incluidos los dos pilotos. Entre las víctimas también se encuentran varios estudiantes y profesores alemanes que volvían de un intercambio escolar en Llinars del Vallès (Barcelona). Según ha explicado el alcalde de la localidad catalana a la emisora Catalunya Ràdio se trataría de 16 alumnos de 4º de ESO y cuatro profesores, invitados por el Institut Giola de este municipio barcelonés.

Al menos una ambulancia del SEM, dos coches de asistencia médica y dos furgones de la Cruz Roja se trasladaron a la terminal B, donde también se encontraban mossos y personal de AENA

Habrían estado nueve días en este municipio del Vallès Oriental, en el marco de un intercambio que se realiza cada año. Durante la estancia el grupo se alojaba en las casas particulares de estudiantes y empleados del instituto, según ha explicado a La Vanguardia una vecina del municipio. La comunidad de padres, maestros y vecinos esperaban consternados la confirmación oficial de los fallecimientos. Según el diario alemán Ruhrnachrichten, el grupo escolar estaría formado por 16 alumnos y dos profesores del Joseph-König-Gymnasiums en Haltern am See, una pequeña ciudad situada a 90 kilómetros de Düsseldorf.

Como mínimo, una ambulancia del SEM, dos coches de asistencia médica y dos furgones de la Cruz Roja se trasladaron a la terminal B, donde algunos familiares llegaban andando, con caras desencajadas. Agentes de los Mossos d'Esquadra y personal de AENA, al identificar a los posibles afectados, los escoltaban hasta la sala que la empresa pública había habilitado para la ocasión en el aeropuerto de Barcelona.

Sonia es una empleada de una de las pocas tiendas de hostelería que quedan abiertas enla Terminal B, donde se encontraban numerosos estudiantes y “mochileros” que aguardaban los vuelos sentados en el suelo o cerca de la enorme escultura de Botero que está situada en el centro de la terminal. “Esta mañana había muchos niños en la terminal, escolares que hablaban alemán y algunos de ellos acompañados por profesores han comprado revistas de coches y de fútbol y comentaban todavía algunas impresiones sobre el partido de fútbol entre el Barça y el Real Madrid que se disputó el pasado domingo”.

Sin duda Sonia ha sido una testigo inesperada de unos jóvenes que podrían ser algunos de los pasajeros que han perdido la vida en las escarpadas montañas de los Alpes franceses de vuelta a Alemania.


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