En el Gobierno se justifican las prisas por la incertidumbre a la que aboca la crisis que atraviesa el Partido Socialista

La presión de don Juan Carlos obliga al PP a materializar su rápido aforamiento con la oposición en pie de guerra

Dos semanas antes de la proclamación de Felipe VI como rey, la doctrina del PP sobre el aforamiento de don Juan Carlos estaba clara: “No debe hacerse en caliente”. Las prisas que posteriormente le han entrado al Gobierno para dar este paso solo se explican, según los principales partidos de la oposición, por presiones de la Casa Real.

El aforamiento de don Juan Carlos no puede hacerse en caliente. No hay motivo para ello y, además, levantaría una polémica que iría en detrimento de la imagen de la institución”. La opinión no es de un cualquiera, procede de un alto cargo del PP y fue expresada en privado solo dos semanas antes de la proclamación de Felipe VI como Rey. Sin embargo, esta actitud del partido que ampara al Gobierno cambió poco después, hasta que éste ha perfilado para don Juan Carlos un procedimiento rápido y forzado de aforamiento que este martes tuvo parada principal en la comisión de Justicia del Congreso y mañana jueves la tendrá ante el pleno. Una carrera que el PP está corriendo en solitario y sin el acompañamiento, siquiera, del PSOE.

Hasta hace quince días, el PP no consideraba necesario acelerar el blindaje de don Juan Carlos

La única explicación para comprender lo que está pasando es que el Gobierno haya cedido a las presiones de la Casa Real para aplicar este aforamiento rápido a don Juan Carlos. Solo hace falta hacerse esta pregunta: ¿Si el Rey saliente no hubiera querido protegerse tan rápido con la cobertura del Supremo, el Gobierno habría dado este paso? La respuesta, evidente, es no”, afirma un diputado socialista integrado en la dirección de su grupo parlamentario.

Ni el PSOE, ni CiU ni el PNV, entienden estas prisas sin la voluntad decidida de la Casa Real y del propio don Juan Carlos. La explicación es obvia. Una de las dos enmiendas defendidas por el PP para acelerar este aforamiento descansa en una disposición transitoria única que establece la retroactividad para este procedimiento. En otras palabras, gracias a ella, las causas que pudieran iniciarse contra don Juan Carlos con anterioridad a la entrada en vigor de su blindaje penal y civil, se atendrán a la nueva norma, hasta el punto de que los tribunales que las tramiten deberán suspender su trabajo para remitirlas “inmediatamente” a la sala competente del Supremo. ¿Qué urgencia explica el aceleramiento ahora de este debate cuando se cuenta con la retroactividad?, se preguntan parlamentarios de los tres grupos mencionados.

Socialistas y CiU se quedan solo en las formas

Lo que se ha evidenciado dentro de esta polémica es que los socialistas y los nacionalistas catalanes, sobre todo, planean solamente sobre las formas y no sobre el fondo. Ninguno de sus diputados ha cuestionado abiertamente el aforamiento de don Juan Carlos sino el procedimiento por el que se tramita.

El PNV e Izquierda Unida, sí han asomado mayor contundencia. “No es comprensible para la ciudadanía que el jefe del Estado no responda penal ni civilmente por las acciones personales que haya realizado en el ámbito privado. ¿Qué naturaleza, quizá divina, puede justificar que sea irresponsable a diferencia del resto de los ciudadanos por sus actos privados?, ha dejado dicho AitorEsteban, del grupo vasco.

Gaspar Llamazares también se ha despachado a gusto. “Este procedimiento de blindaje debería avergonzarnos como parlamentarios, es un esperpento. Supone la degradación del sistema político. Este aforamiento vitalicio es una medida extrema, repugnante, huele a Monarquía medieval. Incluso deberíamos preguntarnos qué fue, en realidad, lo que provocó la abdicación del Rey”, cantó ayer el diputado de IU en la comisión de Justicia.

"Esto huele a Monarquía medieval", sentencia Llamazares en la comisión de Justicia

En el PP no se confirma que el Gobierno se haya movido bajo presiones de la Casa Real y solo se admite, a la hora de explicar la premura, la influencia de la crisis interna que azota al PSOE. “Dentro de mes y medio no sabemos lo que nos vamos a encontrar. Pudiéramos tener en el primer partido de la oposición una actitud similar a la de Izquierda Unida y la polvareda sería mucho mayor, con el consiguiente coste para el Gobierno y también para la Monarquía. Simplemente, actuamos con responsabilidad”, afirma uno de los parlamentarios del PP que está interviniendo en la tramitación parlamentaria del aforamiento exprés.


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