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Vuelo 4U9525 de Germanwings: las incógnitas del drama que unió a Europa y conmocionó a España

Después de la revelación, fruto de un primer análisis de la conversación en cabina arrojada por la primera caja negra encontrada, ahora el secreto médico puede ser un freno para saber por qué actuó así el joven copiloto alemán de 27 años.

Unos familiares se abrazan frente al monumento en recuerdo de las víctimas de la tragedia de Germanwings
Unos familiares se abrazan frente al monumento en recuerdo de las víctimas de la tragedia de Germanwings Gtres

Una tragedia difícil de olvidar. ¿Por qué el copiloto quiso encerrarse en la cabina para luego estrellarse con el avión? ¿Qué recuerdo presente o patología mental latente provocó esa iniciativa? ¿Se trata de un atentado terrorista o de un suicidio colectivo? ¿Realmente quiso encerrarse solo en la cabina, bloqueando el acceso del comandante desde el exterior? Son preguntas sin respuesta. Por eso los investigadores franceses que trabajan en el esclarecimiento de este accidente o “atentado” aéreo en forma de homicidio esperan ansiosos el hallazgo de la segunda caja negra entre los escombros en los Alpes.

“Para nosotros, que se encuentre lo más rápido posible esa caja negra –que contiene datos de registro del vuelo como altitud, velocidad, rumbos fijados y comunicaciones con las torres de control- es fundametal para construir mejor el relato de los hechos y por qué sucedieron”, afirma a Vozpópuli uno de los investigadores que trabajan en el Bureau d’Enquêtes et Analyses (BEA), la agencia pública francesa encargada de investigar accidente aéreos.

Todo cambió con la revelación del fiscal

Hasta la confirmación por parte del fiscal de Marsella del contenido de audio de la primera caja negra las diversas hipótesis sobre las causas del accidente se centraban en una posible despresurización de la cabina, un atentado terrorista mediante la explosión de una bomba en el interior del avión o un fallo en las sondas exteriores Pitot que miden la velocidad exterior. “Cuando dispongamos de la información de los datos del vuelo de la segunda caja negra podremos construir un relato muy aproximado de lo que ocurrió, aunque creemos que el entorno personal, físico y psicológico del copiloto será determinante para conocer lo que realmente sucedió dentro del avión”, señalan las mismas fuentes francesas.

Sin embargo, después de que se informara que el copiloto Andreas Lubitz se encerró en la cabina y accionó el botón de descenso con la intención de estrellar el avión han surgido nuevas incógnitas por resolver. En este caso, qué motivos condujeron al copiloto, Andreas Lubitz, a actuar como lo hizo. 

Los médicos tienen la clave para conocer el pasado de Lubitz

Los investigadores temen que el secreto médico les impida avanzar en las averiguaciones sobre qué llevó al copiloto a estrellar el avión

Tanto los investigadores franceses como los alemanes temen ahora que el secreto médico que protege a los doctores que atendieron al joven copiloto de “problemas mentales” tras sufrir “depresiones severas” en un período de seis meses a partir del año 2009, impida conocer las causas reales y definitivas que condujeron al comportamiento irracional de Lubitz y que acabó con su vida y con la de otras 149 personas, incluidos dos bebés. La policía alemana intenta atar las piezas del pasado de Lubitz. Su estancia en Estados Unidos, sus relaciones personales frustradas en los últimos meses, su verdadera pasión por correr y por cumplir uno de sus sueños: convertirse en piloto de Lufthansa, la prestigiosa aerolínea alemana propietaria de Germanwings, que operaba el avión accidentado en los Alpes.

¿Por qué Lubitz ocultó que estaba de baja médica?

La Fiscalía de Düsseldorf ha informado de que Lubitz, “ocultó” a su compañía aérea y a sus compañeros que estaba en tratamiento, aunque no ha especificado para qué enfermedad. El registro del piso que el joven tenía en Düsseldorf ha sido fundamental. Los policías alemanes han hallado documentos médicos que desvelan que estaba en tratamiento y que incluso tenía un parte de baja para el día del accidente, el pasado martes. Sin embargo, Germanwings asegura que no recibió ese documento que le hubiera impedido trabajar.

Según el diario alemán 'Bild', tanto Lufthansa como Germanwings conocían que el copiloto estaba en tratamiento psiquiátrico

Por su parte, la prensa alemana, a través del semanario Bild, reveló este viernes que las dos aerolíneas conocían que el copiloto estaba en tratamiento para controlar sus depresiones y que el aeropuerto de Phoenix, en Estados Unidos, le consideró “no apto” para volar por “inestabilidades mentales” en 2009. ¿Acaso esa negativa reafirmó al joven copiloto en su idea de proseguir su carrera en la aviación comercial? ¿Por qué Lufthansa no verificó adecuadamente que en la licencia de vuelo del copiloto figuraba el destacado que debía seguir un tratamiento psicológico específico por depresión?

¿Pudo su ruptura sentimental aflorar su depresión?

Dos hechos ya conocidos aportan algunas conclusiones para conocer mejor la vida de Lubitz. El primero es que había tenido un problema emocional debido a la separación con su novia. De hecho, la chica ha confirmado a los investigadores que Lubitz sufría una grave depresión. La Policía francesa, por su parte, tiene previsto interrogar a los padres del joven en los próximos días.

Andreas Lubitz se resistía a asumir la ruptura con su exnovia

Pero hay un tercero que demuestra la obstinación del presunto autor de la masacre: de igual forma que corría y se entrenaba para convertirse en piloto de Lufthansa, su "sueño", según han declarado sus amigos, Andreas se resistía a asumir la ruptura de la relación con su novia. Es más, medios alemanes, como la revista Focus, destacan que hace unas semanas compró dos coches nuevos de la marca Audi, con la probable intención de regalar uno a su excompañera sentimental. De acuerdo con el citado semanario, uno de los dos vehículos le fue entregado la pasada semana. 

¿Qué pasó por la cabeza del copiloto? ¿Por qué desde la cabina no respondió a los mensajes de los controladores de Marsella alertándole de la pérdida de altitud? ¿Por qué no respondió a las llamadas del comandante que le pedía que abriera la cabina durante aquellos largos y fatídicos ocho minutos? Lubitz pasó, según informó el fiscal de Marsella, esos ocho minutos respirando “de forma tranquila y sin sobresaltos hasta el momento del impacto”. ¿Qué puede mover a una persona a aislarse de la realidad que se le viene encima y permanecer impasible ante la inminencia de la muerte?

El psicólogo experto en la gestión de accidentes de transporte con base en París, Dominique Furèze, explica a este diario que “en el momento en el que una persona recupera una fobia del pasado latente en su cerebro, y esa fobia se dirige hacia el suicidio como sentimiento de respuesta ante un malestar social, el individuo psicótico queda atrapado, lo cual puede explicar que conscientemente el copiloto no reaccionara a las llamadas del exterior”. Y añade: “Es probable que escondiera a Lufthansa y a sus jefes directos la baja médica y el tratamiento que estaba siguiendo, porque así podía continuar con su carrera profesional y con su ilusión de dejar Germanwings para convertirse en piloto de Lufthansa".  

Los médicos que atendieron a Lubitz durante su estancia en Estados Unidos se han negado a facilitar su historial médico

La cuestión es saber si en los próximos días, los médicos –psicólogos y psiquiatras- desobedecerán su juramento profesional y desvelarán a los investigadores alemanes los sucesivos historiales clínicos del copiloto. Por el momento, los médicos que le atendieron en Estados Unidos se han negado a facilitar esa información, a la espera de la petición de la Fiscalía. Sin duda este aspecto será clave para conocer el entorno y el tratamiento médico al que estaba sometido y si eso influyó en su fatídico comportamiento. Esa es una de las principales líneas de actuación de los investigadores policiales alemanes que trabajan en paralelo a los investigadores franceses, que a su vez analizan el contenido de las cajas negras en la sede de la BEA en Le Bourget, a las afueras de París.

Los datos de radar confirmados por la Fiscalía francesa indican que tres minutos después del alcanzar los casi 12.000 metros, el aparato descendió a unos 3.300 metros durante unos 8 minutos. En ese tiempo, el Airbus 320 de Germanwings descendió unos 1.200 metros por minuto hasta que se estrelló a 700 kilómetros por hora en la montaña escarpada de los Alpes del sur, entre las localidades de Digne y La Barcelonette. Una velocidad normal para el descenso previo a un aterrizaje. El avión, con 150 personas a bordo, logró nivelarse, quizás porque se detuvieron los motores, a solo unos 2.000 metros y durante un minuto, con rumbo 26 grados nordeste. A menos de dos kilómetros del último punto y en dirección norte hay una montaña de unos 2.970 metros, a medio camino entre Prads-Haute Bleone y Barcelonette, lugar donde se estrelló.

¿Por qué el avión se niveló durante un tiempo?

¿Por qué el avión logró nivelarse durante ese breve período de tiempo, con Lubitz a los mandos del avión y solo en cabina? ¿Acaso en un instante de lucidez mental volvió a la realidad y se arrepintió de lo que estaba haciendo? Según los expertos, aquél descenso podría haber sido motivado por una despresurización en cabina. Eso es lo que se pensó en un primer momento. Pero el audio analizado por la BEA y desvelado por el fiscal de Marsella lo descartan, como descartan que el copiloto estuviera inconsciente. Lo que se desconoce es sí estaba en sus plenas facultades mentales y físicas. “Pudo sufrir un infarto cerebral o de miocardio y mantenerse respirando hasta el punto de no poder conversar, eso en el caso de que no fuera una acción totalmente premeditada”, aseguran las mismas fuentes francesas.

Las investigaciones descartan que el copiloto estuviera inconsciente, ya que asumió el control de los mandos del avión

Le Vernet, el pueblo de peregrinación de los familiares

Mientras los investigadores realizan su trabajo para reconstruir el dramático puzzle de los hechos, los habitantes de las poblaciones más cercanas al lugar del accidente asisten perplejos al desfile de sentimientos de los familiares de las víctimas. Al alcalde de Le Vernet, François Balique, el accidente le sorprendió camino de París. "Hay más muertos que habitantes tiene Le Vernet", ha asegurado a Efe el regidor de esta pequeña aldea alpina que lleva dos días recibiendo a familiares de víctimas. Su municipio tiene 140 habitantes y es el punto habitado más cercano al lugar donde colisionó el Airbus A320. Muchos de sus vecinos vieron el vuelo bajo del avión y, aunque nadie presenció el impacto, ahora esta aldea se ha convertido en un lugar conocido.

A las afueras del municipio, justo frente al sendero que conduce hasta la montaña del accidente, una pequeña estela con un texto en francés, español y alemán se ha convertido en el lugar de peregrinación de las familias de los fallecidos. "No tienen sus cuerpos, así que no les pueden dar un entierro. El único sitio que tienen para rendirles homenaje es este. Ojalá pronto puedan tenerlos enterrarlos en sus lugares de origen, junto a sus familias", afirma Balique. El edil se ha criado en la montaña, conoce su belleza y sus riesgos, que han dejado más de una cicatriz entre los habitantes de la aldea. "En la montaña hay una tradición: cuando hay un drama en una familia, el drama es de todas las familias. Este accidente es para nosotros el drama de toda la aldea", afirma, convencido de hablar en nombre de todos sus vecinos.

El alcade de Le Vernet estuvo este viernes con los familiares de las víctimas y escuchó su dolor y sufrimiento

Y no habla en vano, porque algunas familias han acogido a familiares de las víctimas que querían estar lo más cerca posible de sus seres queridos. Balique no pone fecha de caducidad a la solidaridad de Le Vernet. "A todos los que vienen les digo que ésta es su aldea, que es una aldea española, alemana o de cualquier nacionalidad. Que las familias del pueblo son sus familias", asegura. "Pueden venir cuando quieran, todo estará a punto para acogerlos en las casas de la gente del pueblo", repite. El alcalde de Le Vernet escuchó a los familiares que llegaron este viernes en grupo procedentes de Barcelona y de Düsseldorf. Escuchó su dolor y su sufrimiento. Y su impotencia por no poder decir adiós a sus seres queridos como les gustaría.

Cuando acabe la investigación, cuando los focos mediáticos se marchen de Le Vernet, cuando la pequeña aldea alpina recupere la calma, a su alcalde le gustaría que el pueblo fuera el punto de partida hacia la montaña que les robó a sus familiares. Una montaña que fue testigo del horror de cómo en un instante un avión con 150 personas a bordo estalla en mil pedazos, pequeñas piezas que ahora, con paciencia pero con perseverancia, los Gendarmes de montaña franceses empiezan a rescatar.

Es un trabajo laborioso porque cada cuerpo o, mejor dicho, cada resto minúsculo de cuerpo recuperado debe trasladarse por helicóptero y uno por uno para ser cotejado con el ADN de sus familias y así poder ser identificado. Una tarea que tardará días y quizá semanas. 


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