Internacional

Abubakar Shekau, el Bin Laden negro e 'inmortal' que atemoriza a Nigeria

Su última aparición pública para reclamar un intercambio de presos de Boko Haram por las más de 200 niñas secuestradas hace un mes ha llenado las televisiones de todo el mundo. Pero, ¿quién es este carismático líder islamista?

Abubakar Shekau sólo liberará a las 223 niñas secuestradas si hay un intercambio de presos
Abubakar Shekau sólo liberará a las 223 niñas secuestradas si hay un intercambio de presos Youtube

Vestimenta islámica, un fusil AK-47 y un vídeo de escasa resolución. Así es como Abubakar Shekau se relaciona con el mundo. Al menos lo hace desde que ascendió al poder de Boko Haram -un grupo terrorista nigeriano. en 2009, cuando fue dado por muerto por primera vez. Desde entonces, Shekau está considerado uno de los líderes más sanguinarios de África, responsable de miles de muertes y, desde hace un mes, del secuestro de más de 200 niñas en Nigeria.

El mandamás de la secta radical se reivindica como el encargado de continuar con la yihad tras la muerte de Bin Laden, que fue anunciada al mundo el 1 de mayo de 2011. Lo dijo en otro vídeo, en 2010: “No vayan a creer que la yihad ha concluido. Todo lo contrario, apenas comienza”.

Y en cierto modo parece que el secuestro de las niñas seguirá el mismo curso. Este lunes, otra grabación llevaba su cara desde algún lugar en la selva a las televisiones de medio mundo. Abubakar Shekau ha pedido el intercambio de presos de Boko Haram por las 223 niñas retenidas en entre Nigeria y los países colindantes desde el pasado 14 de abril, hace casi un mes. Y Shekau reivindicó su autoría, para sorpresa de todos.

Una sorpresa mayúscula, pues en 2012 se conocía la posible muerte del líder en una emboscada en su casa. Pero vivió. Un año más tarde, el Ejército nigeriano informaba de que su fallecimiento se habría producido en combate entre julio y agosto de 2013. También vivió. Y a tenor de esta nueva aparición, las siete vidas de Shekau parecen no tener fin. El líder militar se muestra siempre desenfadado ante la cámara, desafiante. Tiene un carisma natural y sus videos recogen el estilo del fallecido terrorista árabe. A veces aparece solemne, rodeado de parafernalia islamista. Otras veces muestra una efigie sonriente, casi divertido por el mensaje que va a enviar.

El teólogo-gángster

Su misión, según publican algunos medios internacionales, es luchar por imponer la sharía en Nigeria. Y lo hace en árabe, a pesar de no ser su idioma materno, para reclutar y radicalizar a sus seguidores. A través de Boko Haram, que significa en lenguas locales "la educación no islámica es pecado", utiliza los asesinatos de miles de personas para justificarse. Y lo hace en solitario, sin miedo y sin complejos. Y justificándolo todo en Dios. "Disfruto matando a cualquiera que me ordene Dios a matar, de la misma forma que disfruto matando gallinas y carneros". Así reconocía un ataque en el que murieron 180 personas en el año 2012.

Dos años después continúa con su islamismo radical para justificar el secuestro de estas niñas en que “ya se han convertido al Islam”. Según el departamento estadounidense de Justicia, Shekau podría haber nacido en 1965, 1969 o 1975, en un pueblo de agricultores y de ganaderos cercano de la frontera con Níger, en el estado de Yobe (noreste). Pocos años después inició sus estudios de teología con un grupo de religiosos locales en Maiduguri, la capital del Estado vecino de Borno, un lugar en el que conoció al predicador Mohamed Yusuf, fundador de Boko Haram.

El precio de su cabeza

"Con Shekau al mando, Boko Haram se ha hecho mucho más despiadado, violento y destructivo", nota el International Crisis Group (ICG) en un informe reciente. Incluso Ansaru, una facción del grupo islamista que ha reivindicado secuestros de extranjeros y emitido vídeos de su ejecuciones en internet, decidió "distanciarse de Boko Haram porque desaprueba las masacres ciegas y la falta de tacto de Shekau", analiza el ICG.

Pero su figura no es nueva. Abdukatar Shekau estaba en el punto de mira de las autoridades nigerianas e internacionales incluso antes de que se anunciara que había secuestrado a cientos de niñas. Hasta el Gobierno de Estados Unidos ha puesto precio a su cabeza, siete millones de dólares para quien facilite información veraz que permita su captura. De ahí su presencia en la zona para ayudar al país africano a devolver a las niñas con sus familias.


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