Internacional

Netanyahu revalida su mandato al frente del Gobierno de Israel tras la victoria del Likud

Un resultado inesperado, marcado por el ascenso de la votación al gobernante partido nacionalista Likud, liderado por el Premier Benjamín “Bibi” Netanyahu, permitirá al presidente gobernar por tercera vez consecutiva y cuarta en su carrera política. 

Benjamín Netanyahu saluda a sus votantes tras conocerse los resultados electorales
Benjamín Netanyahu saluda a sus votantes tras conocerse los resultados electorales Efe

Casi seis millones de ciudadanos estaban habilitados para elegir entre una multiplicidad de partidos políticos en la única democracia existente en la zona. Para gobernar el país se precisa la mayoría de los 120 diputados que componen la Kneset (Parlamento) de Jerusalén. Según las proyecciones los resultados en la adjudicación de bancas, que puede tener oscilaciones en el conteo final, fueron estas: Likud 29, Laborismo (que concurrió bajo el nombre “Campamento Sionista”) 24, Yesh Atid (“Hay Futuro”, un partido de centro opuesto a la influencia de los partidos religiosos en la conducción del Estado) 11, Kulanu (“Todos Nosotros”, grupo que pone énfasis en una economía de real libre competencia y políticas sociales) 10, Bait Ieudí ( “Hogar Judío”, nacionalista religioso) 8, Shas (religiosos ortodoxos sefardíes) 7, Iahadur a Torá (“Judaísmo de la Biblia”, ortodoxos ashkenazies) 6, Israel Beiteinu (“Israel Nuestro Hogar”) 6 y Meretz (sionismo socialista) también 5 legisladores. Por su parte la “Lista Arabe Unida” (coalición de partidos étnicos árabes y el PC israelí) obtuvo 14 bancas. El porcentaje exigido para ingresar al Parlamento es del 3,25% de los votos.

Este resultado se considera una victoria para el gobernante Likud y para Netanyahu en lo personal, pues la oposición enfocó su campaña en el slogan “NO a Bibi”. Los considerados socios naturales del actual Premier, por afinidad ideológica, son los del ex ministro Moshé Cajlón (Kulanu), Naftalí Benet (Bait Ieudí) y Avigdor Liberman (Israel Beiteinu). Es decir, que de base el actual gobernante tendría el apoyo de 52 diputados.

Por su parte Jaim Herzog, nueva figura del Laborismo, aliado con la ex canciller Tzipi Livni, podría con facilidad obtener el apoyo de Yair Lapid (Yesh Atid) y Zahava Galon (Meretz), alcanzando así 44 legisladores. Sin embargo los 10 diputados de Cajlón podrían apoyar también un Ejecutivo liderado por Herzog, si contempla su aspiración de obtener el Ministerio de Economía.

La clave para formar gobierno está pues en los partidos religiosos, más afines a Netanyahu, aunque su principal interés es obtener apoyo estatal para sus redes de academias de estudio y la exención a sus estudiantes del servicio militar obligatorio. Esta última exigencia molesta profundamente al resto de la sociedad israelí, que ve en el TZAHAL (Ejército de Defensa de Israel) la garantía de supervivencia del estado hebreo en una zona plagada de dictaduras, terroristas islámicos y guerras civiles.

Dados estos resultados, si bien matemáticamente están abiertas todas las posibilidades, lo más probable es que el próximo gobierno sea encabezado nuevamente por Bibi Netanyahu. Pese a ello, la dinámica de la política local en materia de alianzas políticas, permite también vislumbrar la posibilidad de un gran acuerdo entre los dos mayores partidos, con una rotación en el poder de sus líderes –hecho que ya ocurrió en la historia israelí-, apoyado por partidos menores. Esto brindaría al próximo Ejecutivo una mayoría parlamentaria sólida para gobernar los próximos cuatro años.


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