Internacional

Un exbanquero millonario en el Gobierno socialista francés

El joven Emmanuel Macron, que ha desarrollado gran parte de su carrera en banca de inversión, sustituye al díscolo Arnaud Montebourg al frente de Economía.

Emmanuel Macron, en una foto de archivo
Emmanuel Macron, en una foto de archivo Efe

El nuevo titular de la cartera económica del Gobierno francés, Emmanuel Macron, es un perfil que a priori no se considera de izquierda tradicional, sino "socioliberal". Joven (36 años), millonario, exbanquero, y partidario del liberalismo económico, el hasta ahora secretario general adjunto del Elíseo pasa a formar parte del nuevo Ejecutivo pilotado por el primer ministro Manuel Valls. Sustituye a Arnaud Montebourg, ministro de Economía hasta ayer, expulsado del Gobierno por sus críticas a los recortes previstos por el Gabinete.

Macron ha desarrollado gran parte de su carrera en banca de inversión. Ha sido asesor de Rothschild e incluso socio de esa misma entidad. Fue también asistente del filósofo Paul Ricoeur. Un perfil que contrasta claramente con el de Montebourg, uno de los promotores de gravar al 75% las rentas más altas.

Montebourg se oponía por sistema a las reformas de austeridad que el premier francés intentaba acometer. Probablemente era el ministro más situado a la izquierda dentro del gobierno francés; en varias ocasiones había manifestado su apoyo al movimiento indignado. También ha denunciado públicamente las actividades de la banca y los mercados. Las otras dos voces discordantes con los planes de Valls, los titulares de Educación, Benoît Hamon, y Cultura, Aurélie Filipetti, también han sido relevados.

Con estos cambios Valls pretende encauzar las reformas económicas en la segunda locomotora económica de la Europa continental, y profundizar en las mismas. El tiempo dirá si lo consigue o no. De momento, el primer ministro no descarta someterse a una moción de confianza a finales de septiembre o principios de octubre, presionado por la grave situación de la economía francesa -el PIB se encuentra totalmente estancado y el paro no deja de aumentar, alcanzando la cifra récord del 10,9%-. 

Lo que parece si cabe más complicado es hacer entender al electorado francés, que votó en su momento a François Hollande para hacer contrapeso a la austeridad germana, cómo las políticas del candidato socialista son ahora comparables a las de los gobiernos alemán y español. De hecho, dos de cada tres franceses quieren que se disuelva la Asamblea Nacional y que se convoquen nuevas elecciones.


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