Internacional

¿Quién teme a Donald Trump?

El polémico magnate estadounidense se presenta a este 'supermartes', día en el que más delegados se reparten en las primarias, con las minorías étnicas del país en pie de guerra y amplios sectores del partido en contra de sus postulados, que le han llevado a ponerse de lado después de recibir el apoyo de un exdirigente del Ku Klux Klan.

El candidato en las primarias republicanas, Donald Trump.
El candidato en las primarias republicanas, Donald Trump. EFE

Inmersos en lo que la prensa anglosajona denomina como el ‘supermartes’, el día en el que más delegados se reparten republicanos (595) y demócratas (865) en las primarias de cara a ser candidato a la Casa Blanca, el controvertido y hasta la fecha favorito por parte de los conservadores, Donald Trump, halla día a día más sectores que ven su ascenso al poder como un peligro para sus intereses.

El exdirigente del KKK, David Duke, consideró a Trump "con diferencia el mejor candidato", elogio ante el que el magnate se puso de lado

Una de las últimas en las que se ha visto el polémico magnate, siempre presente en los medios de comunicación, ha sido recibir el apoyo de David Duke, ex miembro republicano de la Cámara de Representantes de EE.UU y exdirigente del Ku Klux Klan (KKK), que le consideró “con diferencia el mejor candidato”, un apoyo sobre el que Trump dijo no saber nada, ni sobre Duke, ni sobre la organización de supremacistas blancos. Su respuesta  le valió la crítica encarecida de sectores del partido republicano como el también candidato Marco Rubio, que aseguró que un partido en el que militaron Lincoln o Reagan no puede ser “el partido que rechaza condenar a los supremacistas blancos y al Ku Klux Klan", otros de sus rivales como Ted Cruz o John Kasich, también se pronunciaron en contra de Trump.

La historia ha querido que el antiguo miembro del Ku Klux Klan que ha tomado la palabra para apoyar a Trump sea la misma persona que tuvo que enfrentarse a uno de los episodios más curiosos en unas elecciones regionales americanas, y es que en 1991, durante la campaña para la elección del gobernador de Luisiana, el ahora admirador de Trump tuvo que enfrentarse al demócrata Edward Edwards, un político corrupto. Frente a la elección entre un dirigente del KKK y un corrupto –una encuesta reflejó que 6 de cada diez votantes pensaban que era un ladrón-, la campaña de Edwards marcó la diferencia: el eslogan presentado por los demócratas “Vota por el ladrón, es importante”, funcionó y el miedo a lo que representaba Duke le impidió a éste tomar el poder.

(Pegatina de la campaña de Edwards: "Vota por el ladrón, es importante")

Hoy, Donald Trump es apoyado por este hombre, a quien el miedo a su ideología le hizo perder en el mejor de los escenarios y con todas las encuestas a favor. El magnate candidato al partido republicano aúna en su corto tiempo en la carrera por la presidencia una gran cantidad de sectores en contra y mientras el ‘supermartes’ puede darle el impulso inicial necesario para convertirse en el candidato republicano a la Casa Blanca, la sombra del Ku Klux Klan vuelve a sobrevolar en una elección americana y las elecciones que vendrán después.

Trump ha visto el peligro y ha culpado a la prensa del ‘fallo’, diciendo que el auricular que le dieron no funcionaba bien: "Yo estaba en una casa en Florida, con un auricular muy malo. Casi no podía oír lo que decía. Oí varios grupos. No tengo ningún problema en rechazar a Duke. Le había rechazado el día antes", dijo el candidato en la NBC. Pese a ello, este martes Trump ha sufrido una protesta por parte de un grupo de activistas negros en un mitin en Virginia.

¿Quién teme a Trump?

Pero pese a que según las encuestas Trump sea la primera opción en 140 los sondeos desde noviembre –quitando sólo uno de NBC News/Wall Street Journal en febrero en el que vencía Ted Cruz- el controvertido magnate tiene a amplios sectores de la sociedad en contra después de que se haya pasado de frenada a la hora de alcanzar la barbaridad más destacada o el titular más brutal, que le permitiera mantenerse día sí y día también en las portadas de los periódicos.

En las elecciones de 2012 Obama obtuvo el apoyo del 93% de los afroamericanos, el 71% de los latinos, un electorado que ahora está en pie de guerra contra Trump

Hispanos, republicanos moderados, afroamericanos, empresarios… Quizás nadie ha logrado nunca unir a tantos diversos sectores en su contra.

Trump comenzó su carrera hacia la Casa Blanca el 16 de junio de 2015 con unas polémicas declaraciones en las que aseguraba que “cuando México envía a su gente, no envía a la mejor. Están trayendo drogas, crimen y a sus violadores” y abogó por crear un muro en la zona que limita con el país vecino para controlar el paso ilegal. El votante hispano -aproximadamente el 10% del total de los electores en los comicios de 2012 (11 millones)- supone una importante cantidad total de los electores, que pueden encontrar en Trump a un enemigo a sus intereses en el país.

Además, en 2012 El 13% de los votantes fueron afroamericanos. Obama logró obtener el 93% de los afroamericanos, el 71% de los latinos y solo el 39% de los blancos. En el caso de Trump, la situación no parece depararle un mejor resultado que Mitt Romney, que por cierto ha criticado duramente a Trump, y es que la comunidad negra no parece proclive a un candidato que no desdeña al KKK o los hispanos a apoyar a un hombre que les insulta y propone crear un muro con su tierra de origen.

Pero además, no se puede decir que Trump cuide a sus propios electores, ni a las empresas de su país, que también deberán ser parte posterior de la financiación de su campaña. El magnate estadounidense atacó hace unos días a la empresa que fundó Steve Jobs: "Vamos a obligar a Apple a fabricar sus malditos ordenadores y dispositivos en este país, en vez de en otros países", declaró el candidato en un acto en Virginia, en una propuesta nada favorable a los intereses de las multinacionales americanas.

El polémico magnate se enfrenta también a duras críticas en el seno de su partido. Los votantes republicanos moderados no quieren a Trump como candidato –que hasta hace unos años se definía como demócrata-, y más sabiendo que es el que peor resultados obtiene en unas hipotéticas elecciones generales, incluso en un enfrentamiento con Sanders, autodenominado como socialista. De momento, Trump sigue navegando viento a favor, aunque todo parezca ir en contra. Después del 'supermartes' Trump deberá hacer frente a menos rivales y habrá una opción clara frente a sus propuestas, ¿será entonces cuando se dejen notar los temores hacia Trump?


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