Francia se encuentra en una situación inédita en la que cuatro candidatos presidenciales tienen posibilidades reales de pasar a la segunda vuelta para disputar el Elíseo. El conservador François Fillon y la ultraderechista Marine Le Pen partían como favoritos, pero el centrista Emmanuel Macron creció como la espuma en las encuestas tras el escándalo de los empleos ficticios de Fillon. En la recta final de la campaña se ha colado el ultraizquierdista Jean Luc Mélenchon, mientras que el socialista Benoit Hamon ha quedado prácticamente excluido de la carrera presidencial.

Esto es lo que propone cada uno:

El conservador François Fillon, de 63 años, partía como favorito para convertirse en el próximo presidente de Francia tras derrotar a Nicolas Sarkozy en las primarias de su partido. Pero comenzó a hundirse en los sondeos después de que la Justicia le imputase por los empleos ficticios otorgados a su mujer y a sus hijos. Contempla reducir el gasto público en 100.000 millones de euros en cinco años y suprimir medio millón de funcionarios. Es partidario de acercarse a Rusia, quiere acabar con la jornada de 35 horas, facilitar los despidos colectivos y elevar la jubilación a los 65 años. En las últimas semanas ha logrado una gran remontada en las encuestas.

El centrista Emmanuel Macron se presenta como candidato independiente no adscrito a ningún partido político. Aunque fue ministro de Economía con François Hollande, este antiguo banquero abandonó el Ejecutivo galo y fundó el movimiento ¡En Marcha! A sus 39 años, es considerado el candidato más europeísta de los cuatro y hace guiños tanto a izquierda como a derecha. Promete bajar los impuestos, menos intervencionismo del Estado y un plan de gasto de 50.000 millones de euros. Además primer reformar el mercado de trabajo, el sistema de pensiones y la lucha contra el fraude.

Por su parte, todas las quinielas apuestan por que la ultraderechista Marine Le Pen logrará pasar a la segunda vuelta impulsada por el triunfo de Donald Trump y el auge de los populismos. La líder del Frente Nacional ha visto empañada su campaña por la financiación ilegal y el desvío de fondos de su partido. A sus 49 años se presenta como la salvadora de la patria frente a la islamización de occidente. Su estrategia pasa por camuflar su discurso racista y xenófobo, aunque ya ha anunciado que gravará las contratacionesdeextranjeros. Promete reducir la jubilación a los 60 y plantea un referéndum sobre la pertenencia a la Unión Europea. Además, aboga por salir del euro y muchos creen que su triunfo supondría el fin del proyecto comunitario.

El líder de la ‘Francia Insumisa’, Jean Luc Mélenchon, ha puesto patas arriba la recta final de la campaña. La popularidad de este exsenador socialista de 65 años se ha disparado en la última semana y, con ello, sus posibilidades de pasar a la segunda ronda para disputar la presidencia a Le Pen. Mélenchon, que se sitúa en tercera posición, ya se presentó a los comicios de 2012 asociado con el Partido Comunista. Es partidario de aumentar los impuestos a los más ricos, amenaza con abandonar la Unión Europa si no se renegocian los tratados. También quiere salir de la OTAN, el FMI y el Banco Mundial, acabar con la energía nuclear y reducir la jornada laboral a 32 horas. Tampoco esconde su simpatía por Hugo Chávez y por Vladimir Putin.

De momento, la elevada volatilidad en la intención de voto de los electores franceses deja en el aire cualquier tipo de pronóstico sobre lo que ocurrirá en la votación de este domingo, así como en la segunda vuelta del 7 de mayo. Por primera vez las dos grandes formaciones políticas -Los Republicanos y el Partido Socialista- corren el riesgo de no pasar a la final.


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