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El papa Francisco llama criminales a los que fabrican y venden armas a Siria ante las víctimas de la guerra

El Papa llenó durante la misa que se celebró en el estadio de Amman. Jugaba en casa. Los cristianos de Jordania, unos 300.000, llenaron las 50.000 plazas del campo de fútbol. Su vida aquí es más fácil que en países como Egipto o Israel, donde se les persigue de una u otra manera.

El papa Francisco durante una misa en el río Jordán.
El papa Francisco durante una misa en el río Jordán. EFE

El Papa Francisco llamó este sábado criminales a los que venden armas a los dos contendientes en la guerra de Siria. La frase arrancó una ovación de las cerca de las 300 víctimas de esta guerra, especialmente niños de los campos de refugiados, que acudieron a un acto al río Jordán en el primer día de visita del Papa a Oriente Medio. Escuchar los retratos de la vida en estos campos es aterrador, pero aún lo es más morir bajo los cañonazos del Ejército de Siria o los rebeldes.

El Papa llenó durante la misa que se celebró en el estadio de Amman. Jugaba en casa. Los cristianos de Jordania, unos 300.000, llenaron las 50.000 plazas del campo de fútbol. Su vida aquí es más fácil que en países como Egipto o Israel, donde se les persigue de una u otra manera.

El Papa dijo que para detener la guerra hay que luchar contra los que fabrican y venden las armas y a pesar de ello pidió rezar por ellos. Agradeció al Gobierno jordano su apoyo a estos refugiados, así como a ONGs como Cáritas y otras que luchan contra esta injusticia. Otras organizaciones, como Mensajeros de La Paz, envían y apoyan con material constantemente a las personas de los campos.

El viaje de un Papa a Oriente Medio siempre es polémico y ha sido preparado por los diplomáticos vaticanos con mucha precaución. Tanta precaución que los cristianos de Jerusalem se han quejado de no poder tener un encuentro con el Papa. Han sido citados para que acudan a la misa de Belén. Pero ellos hubieran querido contarle su situación a Francisco en primera persona, pero no ha sido posible. Estos cristianos le hubiera dicho al Papa, sin duda, que lo dicho por el embajador de Israel en el Vaticano, Zion Evrony, no es cierto.

Este diplomático dijo que los ataques contra cristianos en Israel están protagonizado por unos pocos extremistas que no representan la política del Gobierno y añadió que las fuerzas de seguridad están haciendo esfuerzos por encontrar a los responsables "que serán juzgados y castigados". Sin embargo, los cristianos se quejan de constantes ataques no violentos sino de un mobing constante en sus empleos en sus comunidades de vecinos, en su Educación, lo que ha llevado a que el número de personas de esta religión se haya reducido, desde la primera visita de un Papa moderno, Pablo VI hace 50 años, de un 10% a un 2%.

El viaje del Papa también tiene otro problema. Los radicales creen que el Gobierno va a ceder una parte del cenáculo, lugar donde la tradición dice que se celebró la Última Cena, a los cristianos. En ese lugar los judíos creen que está la tumba de David y los musulmanes tienen una mezquita muy cerca. Las dos confesiones se oponen a las peticiones cristianas.

Frente a las pintadas amenazantes contra los crisitianos y los árabes que han aparecido en Jerusalén en los últimos tiempos, el Papa quiere lanzar un mensaje de paz, que es difícil que cale en una sociedad que vive debajo de un polvorín con alguien siempre dispuesto a encender la mecha.

La visita a Jerusalén y Belén, así como la que se celebró ayer en Amman, se ha hecho sin papamóvil, "porque el Papa quiere el contacto con la gente", pero también con unas medidas de seguridad extremas. Ayer, fue rodeado, aclamado por cristianos árabes, por los suyos en el Jordán. Cuando la seguridad considero que la cosa se les podía ir de las manos lo arrancaron de la muchedumbre en volandas y sin que nadie se enterara.

La diplomacia vaticana ha preparado un viaje para dejar contentos a todos sin enfadar a casi nadie. Algo difícil sobre todo si se trata de Oriente Medio. Tras la la misa en un estadio en Amman y la visita al lugar de bautismo de Jesús (según la tradición), se reunirá en Cisjordania con líderes palestino y celebrará una misa en Belén. En Jerusalén rezará ante el Santo Sepulcro, recorrerá la explanada de las mezquitas y el muro de las lamentaciones. Y luego a casa.

El Papa ha llegó a Amman un poco enfadado. En el Vaticano se gastaron 18.000 euros en un aperitivo tras los actos para hacer santos a Juan Pablo II. Este hecho se produce tras conocerse que se investigarán algunas de las decisiones económicas del anterior secretario de Estado Bertone. Se entiende que en este ambiente el Papa haya ordenado que todos los que pueden se hospeden en los conventos y casas de la Iglesia durante el viaje a Tierra Santa y nada de hoteles de lujo. El mismo ha elegido una sencilla habitación en la Nunciatura de Jordania para dar ejemplo.


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