Internacional

Los socialdemócratas condicionan su apoyo a Merkel a la política laboral

Los líderes del Partido Social Demócrata respaldan de forma unánime el inicio de conversaciones formales para la creación de una coalición de gobierno con la canciller. En las conversaciones entre los dos partidos, el SPD intentará imponer un giro más social en política laboral.

La canciller alemana, Angela Merkel, ha logrado este jueves el sí de los socialdemócratas para negociar un gobierno de 'gran coalición'. No obstante, este apoyo está condicionado a un giro más social en su política laboral. "Hemos decidido por unanimidad la apertura de conversaciones para formar gobierno", ha anuncaido el líder del Partido Socialdemócrata (SPD), Sigmar Gabriel, tras la tercera ronda exploratoria y después de que los Verdes rechazaran este miércoles seguir tanteando una alianza con Merkel.

En las reuniones exploratorias previas al acuerdo "no se abordan contenidos, para eso están las negociaciones formales", ha insistido Gabriel al ser preguntado sobre si el precio del preacuerdo había sido el sí de Merkel a la implantación de un salario mínimo interprofesional. "La Unión sabe que la introducción de esa medida es nuestro objetivo central. Sin ese punto no se puede pensar que las negociaciones conduzcan a una coalición", ha añadido antes de recordar que la decisión de este jueves será sometida el domingo a una convención de 200 delegados del partido como la que ya se reunió tras las elecciones.

Por parte de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, su secretario general, Hermann Gröhe, también ha rechazado hablar de contenidos o concesiones mutuas entre los dos principales partidos germanos y ha insistido en que la actuación del próximo ejecutivo se orientará hacia el "crecimiento, el empleo y la estabilidad económica". Gröhe, quien ha comparecido ante los medios con su homólogo de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), Alexander Drobrindt, ha dado por hecho que las negociaciones formales se abrirán el miércoles, mientras Gabriel se ha remitido a que lo acordado este jueves debe someterse a los respectivos partidos antes de fijar la agenda definitiva.

El SPD se ha comprometido a consultar los sucesivos pasos, incluida la suscripción de un pacto de coalición, al conjunto del partido, sea en formato de la convención del próximo domingo, sea en el congreso federal del 14 al 16 de noviembre o en un consulta al conjunto de la militancia -470.000 afiliados-. Cómo se concretarán estas consultas se perfilará en la reunión a puerta cerrada que mantendrán 200 delegados socialdemócratas en la Willy Brandt Haus, el próximo domingo.

La CDU y la CSU sólo someterán los acuerdos a sus respectivas ejecutivas, teniendo en cuenta -como recordaron sus secretarios generales- que se trata de dos partidos distintos "con especificidades propias". La CSU representa a un electorado claramente más derechista que la CDU de Merkel y está revalorizada ante sus votantes tras la mayoría absoluta lograda en las regionales de Baviera, celebradas el 15 de septiembre, una semana antes que las legislativas. La CDU/CSU obtuvo en las generales un 41,5% de los sufragios y Merkel quedó a cinco escaños de la mayoría absoluta, abocada a buscar un socio entre el SPD -25,7%- y los Verdes -8,4%-, ya que sus aliados naturales, los liberales, quedaron sin escaños.

Curiosamente, el guiño teóricamente conciliador hacia el SPD ha procedido este jueves de las filas bávaras, al mostrarse su líder, Horst Seehofer, dispuesto a negociar la introducción del salario mínimo interprofesional -8,5 euros la hora- que reclaman los socialdemócratas. Para éstos, ese punto es condición irrenunciable a cambio de aventurarse a una gran coalición, fórmula que Merkel lideró en su primera legislatura (2005 a 2009) pero que al SPD le costó una sangría de electorado de la que no se ha recuperado.

La precarización del mercado laboral -más de ocho millones de personas perciben sueldos mínimos y en algunos sectores se trabaja a cinco euros la hora- justifica, para el SPD, que se defienda ahora como innegociable unos mínimos que en sus tiempos en el gobierno no consideró perentorio introducir. La obsesión del SPD por "curarse en salud" y someter las decisiones a convenciones, congresos o militancia en pleno puede demorar el proceso de formación del nuevo gobierno o incluso echarlo por tierra en el tramo final, si los afiliados así lo deciden.

Pero por lo pronto Merkel ha ganado este jueves una etapa, ante la sesión constituyente del próximo Bundestag (cámara baja), el próximo martes, tras lo cual el actual Ejecutivo de centro-derecha -con los liberales- pasará a trabajar en funciones.


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