La investigación de la catástrofe aérea de Los Alpes

Los rescatadores franceses abren un camino para acceder en vehículos a la zona de la segunda caja negra

Los equipos de rescate están terminando de abrir un camino para poder subir a la montaña del siniestro con vehículos todoterreno: se supone que en esa zona está la segunda caja negra del avión. La definitiva.

Los equipos de rescate buscan los restos mortales de las víctimas del siniestro
Los equipos de rescate buscan los restos mortales de las víctimas del siniestro Gtres

Los equipos de rescate de la Gendarmería francesa de montaña están “muy cerca” de localizar la segunda caja negra. Encontrar este dispositivo es esencial para empezar a recomponer el puzzle que ha podido provocar la tragedia en los Alpes del avión A320 de Germanwings que segó la vida de 150 personas.

Mientras los investigadores franceses y alemanes avanzan en París y en Düsseldorf para recomponer los episodios de inestabilidad mental del copiloto Andreas Lubitz –acusado de homicidio involuntario por el fiscal de Marsella como único causante de la tragedia aérea-, los gendarmes siguen trabajando en la montaña donde se estrelló el avión.

Y ahora, según confirman a Vozpópuli fuentes de la Gendarmería en Seyne-les-Alpes, los equipos de rescate galos están “muy cerca” ya de encontrar la segunda caja negra del avión de Germanwings siniestrado.

“Para la investigación es fundamental y crucial la segunda caja negra para completar la información que están analizando los investigadores en París del audio sonoro de la primera caja negra. La fiscalía apunta, tras escuchar el primer dispositivo, a un acto voluntario del copiloto del avión, pero para empezar a comprender las causas del accidente debemos encontrar la segunda caja negra”, afirman las mismas fuentes policiales a este diario.

Vehículos todoterreno podrán acceder a la zona de rescate

Según esas fuentes, los equipos de rescate de la Gendarmería podrán terminar de abrir a lo largo de este lunes un “camino, una vía de acceso hacia el lugar donde están esparcidos los restos del Airbus 320 de Germanwings y los restos de los cuerpos para que puedan acceder vehículos todoterreno. Esto nos permitirá acotar más el área de búsqueda de la segunda caja negra”, señalan.

Hay que tener en cuenta que las operaciones de búsqueda tanto de los restos humanos de los pasajeros –ya se han localizado alrededor de 700 muestras pequeñas de restos humanos- como de las pertenencias y restos del avión se realizan en condiciones muy complicadas para los especialistas de montaña. Las pendientes en la zona del accidente oscilan entre el 40 y el 60 por ciento de inclinación en una superficie total que se aproxima a las dos hectáreas.

“En ese terreno estamos buscando y recomponiendo las piezas del accidente donde podemos ver tanto grandes piezas del fuselaje como pequeños restos humanos y centenares de enseres personales: joyas, zapatos, camisetas, abrigos, relojes…”, afirma Yves Nafrerchou, uno de los jefes de los gendarmes de montaña que participan en las labores de rescate en los Alpes.

En la zona del impacto trabajan 50 rescatadores

El oficial confirma que los gendarmes de montaña ya han encontrado un total de 78 muestras de restos humanos de los pasajeros que deberán cotejar con las pruebas de ADN de los fallecidos aportadas por todas las familias y que serán analizadas en Grenoble y posteriormente enviadas a París.

En la zona del impacto trabajan a diario alrededor de 50 especialistas, entre forenses y gendarmes de montaña que les acompañan, dado que cada forense cuenta con un especialista de la Gendarmería en rescates de montaña.

La primera caja negra apunta a un homicidio del copiloto

Brice Robin, el fiscal de la República en Marsella, recibió a las cuatro de la mañana del pasado jueves la grabación de lo ocurrido en la cabina del Airbus 320 de Germanwings. Como hemos venido informando, de la grabación se deducía que el copiloto, Andreas Lubitz, de 27 años, había decidido tirar el avión con 150 personas a bordo, entre ellos medio centenar de españoles. El descenso duró 10 minutos. “Los gritos de los pasajeros solo se oyeron en el último momento”, dijo el fiscal francés con lágrimas en los ojos.

Con una dilatada experiencia en la ciudad más violenta de Francia, el fiscal Robin expuso los hechos en función de la transcripción de lo que la primera caja negra grabó en la cabina: lo que ocurrió el martes en el macizo de Trois Évêches no fue un accidente, sino un crimen por unas motivaciones desconocidas que se centrarían en la personalidad o en algún trastorno mental del copiloto alemán Andreas Lubitz.

Ahora falta por añadir a ese relato la información de los datos de vuelo de la segunda caja negra y las investigaciones del perfil psicológico de las autoridades alemanas y cotejar toda la información con las pesquisas de los investigadores franceses que no descartan un fallo humano.


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