A mi ritmo

No sin mi caldo

Participamos en carreras populares porque nos gusta correr. De eso no hay duda. Algunos lo hacen por disfrutar de un rato junto a otros corredores compartiendo afición; otros quieren mejorar su marca y superarse; también están los que simplemente aprovechan para entrenar. Pero cuando pagamos una inscripción para una carrera, como clientes, queremos que nos den un buen servicio y, si puede ser, algunos regalos. Se pueden contar con los dedos de las manos las carreras en España en las que hay que pagar una inscripción y no den una camiseta antes o después de la prueba.

La camiseta se ha convertido en algo casi imprescindible. Normalmente es de tejido técnico para corredores, pero también puede ser de algodón. Si nos inscribimos en una carrera y no nos la dan, como mínimo fruncimos el ceño. Luego mostramos sorpresa y en la mayoría de los casos, nos enfadamos: "Una carrera que no da una camiseta, ¿pero esto qué es?". 

Y luego está la bolsa del corredor. Que puede ser más de una. Depende de la carrera, pero en muchas te dan la bolsa cuando vas a recoger el dorsal en días previos. Y cuando llegas a meta, te dan otra, o varias piezas de avituallamiento. Hemos decidido, con el paso de los años, que la carrera que te da apenas un refresco o bebida isotónica, algo de fruta y agua cuando cruzas la meta, además de la camiseta, es una carrera 'cutre'.

Y lo que nos da la organización en esa bolsa del corredor se ha convertido para muchos en un argumento de peso a la hora de escoger una carrera frente a otra. Lo del recorrido, mayor o menor dificultad de la prueba, servicios básicos de la organización, etc, son importantes. Pero si nos dan bollos, batidos, refrescos, plátanos, leche, monederos, vales descuento para tiendas, llaveros, ambientadores de coche, bragas para el cuello, calcetines, revistas atrasadas, muestras de crema antiinflamatoria, geles energéticos, fundas para móviles... entonces, la carrera 'mola'.

Todos los obsequios mencionados son reales. Aunque el más famoso en los últimos años, probablemente, ha sido el 'brick' de una famosa marca de caldo. Si eres corredor y está leyendo esto, ya sabes cuál es.

Cuando empezó la fiebre de las carreras populares en España, a finales de los años 70, apenas se daban obsequios a los corredores. Las cosas han cambiado tanto que, con la crisis y la creciente competencia de carreras, he llegado a ver a organizadores casi obsesionados con conseguir regalos para incluir en la bolsa del corredor. Normalmente son aportaciones de los patrocinadores o colaboradores, que en lugar de poner dinero ofrecen ese género. Los organizadores en cuestión creen que esto puede suponer un aliciente para que el corredor quede contento y repita en su carrera o decida inscribirse en primera instancia. En muchos casos, pagan por incluir esos obsequios en la bolsa.

Yo siempre pregunto lo mismo a mis amigos corredores: "¿realmente os apuntáis a una carrera porque os van a dar una bolsa del corredor?". Os sorprendería el elevado número de gente que responde que sí.


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