A mi bola

Así se las ponían a Philippe (Montanier) y a su segundo

Cuentan que el famoso dicho popular de 'así se las ponían a Felipe II' no se refiere a este monarca, sino en realidad a Fernando VII, un gran aficionado al billar, aunque mal jugador, a quien le recolocaran las bolas mientras él hacía que no veía para su posterior lucimiento. Sin llegar a tanto descaro, aunque con una carambola digna del billar, a la Real todo se le puso de cara en el Bernabéu para haber logrado una victoria que si se le esfumó fue, no solo por no creer en ella, sino sobre todo por sus carencias en el juego colectivo. Se juega como se entrena, suele decirse, por lo que si no se entrena, se juega a lo que salga del talento individual. Cuanto más talento sobre el césped, mejor, pero es el rigor colectivo lo que convierte a once jugadores en un verdadero equipo.  

El caso es que tras encajar un gol antes de los dos minutos de partido, el penalti y la expulsión de Adán permitió a Xabi Prieto empatar y a la Real jugar durante 74 minutos con uno más, y ante un Madrid sin Ramos, Pepe y Marcelo, además de Coentrao.  Con el Bernabéu más pendiente de silbar a Mourinho, pagarlo con Adán y aclamar a Iker, el equipo donostiarra fue incapaz de sacar partida a una superioridad que ni siquiera resultó fácil de distinguir. Cierto que hasta con uno menos, y más en su campo, el Madrid tiene un potencial enorme, pero si en algo se puede y se debe competir con los blancos es en actitud. Pero una actitud colectiva, no de impulsos. Y es ahí donde volvemos al rigor táctico de un equipo.

A las derrotas como la sufrida por la Real en el Bernabéu ni se le pueden ni se le deben poner paños calientes. De hecho, Montanier fue el primero que no los puso. "Para mí fue una ocasión única para ganar aquí, pero no merecimos hacerlo porque jugamos un partido malo, errores técnicos, mal defensivamente. Hemos dado muchas facilidades y ocasión al Madrid para contragolpear”. No se trata de culpar al técnico francés, aunque evidentemente sí de responsabilizarle en lo que le toca: el rigor colectivo. Y es curioso que sean otros los que busquen excusas cuando él mismo reconoce que no las hay.

Yo prefiero poner paños fríos a las victorias que no llegan como consecuencia del juego, sino de la casualidad. Prefiero analizar las decisiones en función de los recursos que se manejan y de las circunstancias que llevan a tomarlas, a veces en contra de un ideario al que el tiempo ha dejado en evidencia. Me refiero a la titularidad de jugadores como Rubén Pardo y Zurutuza, éste en ausencia de un convaleciente Illarramendi. Poner a los mejores es la premisa, pero la siguiente es que un equipo juegue como tal y no a lo que salga. Si algo no se le puede regalar al Madrid son metros para contragolpear, pero esto no es algo que se habla, sino que se entrena. Por no hablar de la falta de carácter, claro. Aunque esto merecería otro artículo.

Parafraseando el mencionado dicho popular, así se las pusieron a Philippe (Montanier) y a su segundo (Michel Troin), quien tanto peso tiene en la preparación y las decisiones, pero la Real se fue derrotada del Bernabéu pese a marcar tres goles, los tres de Xabi Prieto, y evidenciando unas carencias que le impiden aspirar a lo que por potencial debe y no a lo que la mediocridad se empeña en señalar.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba