A mi bola

Una novatada demasiado cara

"Hemos hecho méritos para ponernos por delante, pero tras el primer gol, ellos han sido muy eficaces". Así resumió Jagoba Arrasate, el neófito técnico de la Real, la derrota de su equipo ante el Shakhtar Donestk en Anoeta. Lo cierto es que los donostiarras no marcaron cuando pudieron hacerlo y acabaron pagando la novatada con una derrota complicada de asimilar por ser en casa y ante el, en teoría, rival más débil, y también difícil de comprender. Visto lo visto, y aunque nunca se debe jugar a empatar, hasta el 0-0 hubiera sido bueno.

Tampoco ayudó el arbitraje del rumano Alin Hategan. Con 0-0 y la Real dominando, sacó fuera del área un penalti a Xabi Prieto, que tenía el pie de apoyo sobre la línea, y desesperó con unas decisiones que siempre beneficiaron al equipo infractor. El Shakhtar tiró de oficio cuando se vio inferior y el árbitro colaboró con los ucranianos permitiéndoles que jugaran a no dejar jugar. No es excusa, pero sí una realidad que tampoco se puede obviar.  

La falta de puntería o acierto y el guardameta Pyatov evitaron que la Real llevara al marcador la superioridad que durante muchos minutos demostró en el juego. Con Rubén Pardo, titular en ausencia de Zurutuza, demostrando que merece la continuidad que no tiene. Xabi Prieto marcó los tiempos, pero ni Griezmann, ni Vela, ni Seferovic vieron puerta y en la Liga de Campeones eso pasa factura.

Y así ocurrió. Alex Teixeira aprovechó el primer tiro a puerta de los ucranianos para batir a Bravo. Pudo empatar la Real con un remate de Vela al larguero, pero llegó el segundo gol del propio Teixeira y ahí se terminó el partido. Bueno, ojalá se hubiera terminado, pues aún hubo tiempo para que Granero se lesionara al pisar mal, minutos después de haber sufrido una entrada por detrás. A falta de confirmación, todo apunta que el centrocampista de Pozuelo tiene afectado el cruzado. Pésimas noticias para El Pirata y para la Real. Está claro que las desgracias nunca vienen solas.

Buscando una explicación al 0-2, se puede decir que el equipo ucraniano se impuso por experiencia, precisamente lo que le falta a esta Real y especialmente a su entrenador, a quien quizás se le volvieron a encasquillar los cambios. La Real se vio incapaz de ganar, pero lo que no podía hacer era perder. A diferencia de los partidos de Liga en Elche y Valencia, en la Champions ni empatar resulta sencillo. La Real jugó contra el Levante pensando en el Shakhtar y ante el Shakthar pensó que tenía delante al Levante. Doble error.

Esa es la lección que dio el equipo ucraniano-brasileño en San Sebastián y que debe servir a Jagoba Arrasate de cara a los próximos partidos, en Leverkusen y ante el United en Anoeta. Esto no ha hecho más que empezar y, aunque la clasificación para octavos se le ha puesto cuesta arriba, aún quedan cinco partidos por delante para reaccionar y soñar. Ojalá que también lo pueda hacer Granero. Lo suyo sí que es serio.


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