A mi bola

El jeque y sus bombas de racismo

Vale que la manera en la que el Málaga quedó apeado de las semifinales de la Liga de Campeones fue cruel. Vale que el árbitro no debió conceder el gol de Santana, con cuatro jugadores en fuera de juego, aunque antes se comió el 1-2 de Eliseu. Vale que los malaguistas tuvieran derecho, además de motivos, para quejarse amargamente por lo que consideraron una injusticia. Y vale incluso que, fruto de esa impotencia y frustración, vieran gigantes donde había molinos de viento, en contra, eso sí.

La rajada de Manuel Pellegrini chirrió por salir de boca de un entrenador que pocas veces pierde las formas. Sin embargo, hasta lo que dijo el técnico chileno tenía sentido: para la UEFA era incómodo que un equipo sancionado pudiera llegar a la final. Ahora bien, un sentido al que también se le puede dar la vuelta y especular con que, de ser así, el árbitro no habría esperado al minuto 93 para echar al equipo andaluz. 

Pero lo que no es de recibo es lo del jeque Al Thani, propietario del Málaga, hablando en su cuenta de Twitter de racismo, por cierto, como ya hiciera en otra ocasión en referencia al propio fútbol español. "Fuimos atacados desde el principio de la temporada por los corruptos de la UEFA por racismo", insistió un día después, ya en frío y calculando muy bien lo que hacía y sobre todo lo que podía provocar. 

La UEFA sancionó al Málaga con un año fuera de Europa por no estar al corriente se pagos en los plazos exigidos. Unos plazos que el jeque Al Thani se pasó por el forro del turbante porque en su emirato están acostumbrados a funcionar de otra manera. Mejor dicho, a su manera. Sólo la resolución del TAS puede salvar al Málaga de una situación que, de concretarse, quién sabe si podría provocar la espantada del jeque. Hasta en el propio TAS estarán alucinando con las graves acusaciones del jeque a la UEFA.

Ni el Málaga ni su afición merecen estar representados por un señor que compromete la viabilidad del club con unos comentarios incendiarios y, lo que es aún peor, unos comportamientos caprichosos. ¿Qué sentido tiene que por un lado ponga dinero -y hasta salde la deuda con Hacienda, gran noticia, sin duda-, pero por otro no esté dispuesto a aceptar las reglas del juego? Sus bombas a la UEFA acusándole de racismo es lo más parecido a inmolarse y hasta invitan a pensar que las decisiones arbitrales que tanto han perjudicado al Málaga tienen carácter retroactivo. Alguien debería aconsejar al jeque Al Thani que cierre su cuenta de Twitter. La UEFA seguro que ya le ha bloqueado. 


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