A mi bola

Tito y Pep ya no son amigos

A Pep Guardiola la semifinal de la Liga de Campeones entre el Barca y el Bayern le ha pillado como al jueves: en medio. A una distancia prácticamente equidistante entre su pasado más reciente en el club catalán y su inminente futuro en el club bávaro. Aunque ello conlleve dudar de su más que demostrado sentimiento culé, la pregunta que se hicieron muchos nada más conocerse el morboso emparejamiento es qué desenlace interesaba más a Pep. Como casi todo en el fútbol, la cuestión se presta al debate y hay argumentos de peso para defender una y otra tesis. ¿Beneficiaba a Guardiola que el Barça de Tito saliera goleado del Allianz Arena, como finalmente ocurrió? ¿Le perjudicó que el Bayern de Heynckes saliera reforzado y que aún pueda ganar todo lo ganable? Vayamos por partes.

Basta con recordar las estupideces que dijo recientemente el portavoz del Barça, Toni Freixa, para constatar que la marcha de Guardiola fue, si no un despido encubierto, pues acababa contrato, sí una invitación a irse. La designación de Tito fue una puñalada de Sandro Rosell, Andoni Zubizarreta y el propio Vilanova. Y más por las formas que por el fondo. El presidente contactó con Luis Enrique antes de que Guardiola tomara la decisión de no seguir. Vamos, que estaba deseando perderle de vista. El director deportivo no respetó la última voluntad de Pep de convocar una rueda de prensa para comunicar su decisión, sino que aprovechó la misma convocatoria para anunciar que su relevo sería Tito. Y el ahora primer entrenador no fue capaz de decirle nada a su amigo cuando el club le propuso que ocupara su puesto. El propio Tito ha confesado que su relación se ha enfriado. En definitiva, que Guardiola tuvo la peor salida posible para el entrenador que, como bien dijo Joan Laporta, "honró el banquillo del Barça con éxitos, honestidad y valores".

Por otra parte, conocida es la costumbre de algunos futbolistas de no celebrar los goles que marcan a los equipos en los que han jugado. Hasta el 1 de julio Pep Guardiola no será oficialmente entrenador del Bayern, más que nada porque el contrato de Jupp Heynckes concluye el 30 de junio y tampoco es cuestión de enfadarle más de lo que ya está. Sin embargo, el propio Jurgen Klopp, técnico del Borussia Dortmund, lo desveló al comentar la marcha de Götze al club muniqués: Pep llamó a Mario para convencerle. Es decir, que Guardiola ya piensa y trabaja para el Bayern.

Sin que ello le suponga renegar del Barça, Pep tiene motivos para no guardar un buen recuerdo de quienes gobiernan -o quizás habría que decir desgobiernan- actualmente el club catalán. Sólo por eso, y por más que hasta su propio padre esté preocupado de lo alto que le pueda dejar el listón Heynckes, no me extrañaría que Guardiola celebrara el martes los goles del Bayern. Los del Barça, ni pudo.


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