A mi bola

Roures, la mano que mece la ruina

Que el fútbol español está mal gestionado no es una opinión, sino una evidencia. Sólo los palmeros con galones de tiza se esfuerzan en vender lo contrario. Lo siento, pero dan vergüenza ajena y confío que, al menos en la intimidad, también propia. A los hechos me remito y lo escribí hace unos días: ¿Qué sería de la Liga si las televisiones dejaran de pagar a los clubes? Las alarmas se han encendido y lo más peligroso de todo es que quienes deben velar por la viabilidad del fútbol español han demostrado demasiadas veces su incapacidad.   

La penúltima tropelía de los gestores de la Liga, con consecuencias veremos sí letales para el Real Madrid, fue mover caprichosamente el calendario, al antojo del único que parece hacer negocio en el fútbol español. Adelantar a jueves, viernes y sábado la última jornada de Liga del año para poder ofrecer todos los partidos por televisión, con la excusa de que la AFE no quería que se jugara ninguno el domingo previo a la Navidad. Para ello, a la Liga y a la Federación no les importó retrasar una semana toda la Copa del Rey. Así, de un día para otro. Pura improvisación. Sin mirar los problemas que ello podía conllevar. Otro ejemplo más de que la LFP es todo menos profesional. Otro disparate que volvió a dejar patente quién manda en la Liga y quién está acabando con ella.

Lo que le ha pasado al Madrid, tener que jugarse la temporada en apenas una semana, era evitable. Algo parecido le podría haber ocurrido al Barça, por más que los azulgranas tengan la Liga encarrilada. Dos clásicos en cinco días, el de la vuelta de Copa en el Camp Nou y el de Liga en el Bernabéu, y la decisiva vuelta de la Liga de Campeones en Old Trafford tres días después. Una cosa es que los operadores de televisión sean los que mantienen los presupuestos de los clubes y otra que en sus ansias por hacer un negocio que encima no hacen ni piensen en los equipos ni, por supuesto, en los aficionados. Lo que digo siempre: hicieron caldo con la gallina de los huevos de oro y aún se ponen gallitos. 

Al menos, Roures podría presentarse a las elecciones a la presidencia de la LFP. Peor que Astiazaran y Tebas es difícil hacerlo, si es que en realidad hacen algo. Con el fútbol en bancarrota, el empresario catalán es un experto en dejar de pagar lo que debe, así que el escenario que se encontraría no le sería extraño. Pero no, se está mejor en la sombra, manejando siniestramente a unos gestores en los que nadie confía, ni falta que hace. Si el fútbol español no es rentable no es porque no pueda serlo, sino porque alguien con nombre y apellido así quiere que sea. Y lo más triste es que esta sociedad corrupta en la que vivimos se lo consiente.  


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