A mi bola

La Roja, el antídoto contra la prima de riesgo

Arranca la Eurocopa de fútbol y arrancan los Deportes en Vozpópuli. No, no es coincidencia. Tampoco estrategia. Simplemente la necesidad de crecer para atender informativamente un evento que trasciende de lo deportivo y se convierte en social. Por unos días, La Roja hará olvidar los números rojos; el fútbol, la prima de riesgo; el balón, la Bolsa; los goles, el déficit; los triunfos, la deuda... Y qué mejor momento para estrenar una sección en la que (esperemos) las alegrías ayuden a paliar las penas en un verano de Eurocopa y Juegos Olímpicos. Desde hoy, y hasta el 1 de julio, se hablará tanto o más de lo que ocurra en Polonia y Ucrania, como de lo que se decida en Bruselas, Madrid o Berlín. La Euro ganará en popularidad al euro y la selección de Vicente del Bosque unirá lo que jamás debería separar ningún político. Bastante sufrimiento vive España con la delicada situación económica como para que disfrutar con el fútbol y La Roja pueda ser considerado una frivolidad. El manido opio del pueblo. El recurrente pan y circo. A falta de pan, buenos son los goles, pensarán algunos. "Queremos que la gente se sienta orgullosa de ser española", decía Cazorla en el diario Marca, una sana aspiración que ya podían tener los políticos.  

Superado el fatalismo al levantar la segunda Eurocopa y la primera Copa del Mundo en tan sólo cuatro años, España es hoy por hoy el rival a batir en el Viejo Continente. Derribados los complejos que se escondían tras esa mentira llamada furia, los Xavi, Iniesta, Silva, Cesc y compañía imponen su talento. La Roja, con futbolistas de sobra para hacer dos selecciones y plantarse con ambas en la final de Kiev, asume con naturalidad su papel. Y es favorita, no para ganar, sino para ser mejor a través del juego. A partir de ahí, la historia espera, pues ninguna selección ha logrado encadenar Eurocopa, Mundial y Eurocopa, una conquista que volvería a echar a la gente a la calle y no para protestar contra nadie, sino para celebrar juntos una gesta de la que se haría causa común y que ayudaría a animar a una sociedad cansada de tantas y tan malas noticias. 

Cuenta Eduardo Galeano que "sentipensar es un verbo nacido contra el divorcio de la razón y el corazón, contra el divorcio del mundo de las emociones y el de las ideas". Según el escritor uruguayo, "ese es uno de los desvínculos más dañinos y nos impide comprender profundamente las pasiones humanas, hechas de emoción y razón”. Coincido con Galeano en que el deporte, en general, y el fútbol, muy en particular, es un espacio en el que ambas cosas se encuentran. Por eso es tan importante la información deportiva, porque darle la espalda es dar la espalda a la sociedad, además de privarla de la pasión que conlleva.

Es probable que muchos lectores no echaran en falta la sección de Deportes, aunque lo realmente importante es que a partir de ahora a ninguno de ellos les sobre y sean otros, cuantos más, mejor, quienes se asomen a Vozpópuli a través de ella. Aunque en el deporte impera el resultado, la vida no se trata de ser un ganador o un perdedor, sino de ser uno mismo y dar lo mejor. Eso es lo que vamos a intentar hacer desde aquí. Contar las cosas como son, conjugando la razón para analizarlas y la emoción para narrar las alegrías y las tristezas. Sentipensando, que diría Eduardo Galeano. 

P.D. No podía terminar mi primer artículo en Vozpópuli sin un recuerdo a la memoria de Manolo Preciado. Su muerte conmocionó el fútbol español, que sintió su pérdida de manera espontánea y sincera. Más que admirado como entrenador, Manolo era querido como persona, sin duda el mejor legado que alguien puede dejar cuando se marcha. Descanse en paz.


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