A mi bola

Montanier no es idóneo porque no es entrenador

"Soy consciente de que algunos piensan que el entrenador no es el más idóneo y otros que piensan que se le está machacando". Por razones que se me escapan, aunque son fáciles de imaginar, Jokin Aperribay se resiste a reconocer una evidencia que tanto está dañando al club que preside: la Real no tiene entrenador. Esos “algunos” a los que alude el presidente resulta que son muchos, cada vez más, probablemente una amplia mayoría de aficionados, mientras que esos “otros” son pocos y cada vez con menos argumentos, probablemente una minonía que o es muy ingenua o es como las veletas: se mueve en función de dónde les sople el aire, de ahí su defensa de lo indefendible.

Aperribay ha demostrado ser un gran gestor económico, capaz de sanear a un club que cogió en Ley Concursal e instaurar una paz social que tanta falta hacía. Sin embargo, su gestión deportiva está lastrada por su empeño en mantener en el cargo a un técnico al que le viene muy grande la Real. Un entrenador que llegó con la vitola del Guardiola francés –el autor de este apodo está en búsqueda y captura- y un año después sigue sin saber lo que tiene entre manos. Tampoco lo tiene claro su director deportivo, aunque éste merece un artículo a parte.   

La Real no gana fuera de Anoeta desde el 14 de enero (0-1 en Mestalla), con un balance de tres empates y nueve derrotas, pero su presidente considera que estos resultados se deben a factores ajenos al entrenador. Aperribay no se cansa de pedir "confianza" para un equipo que puede "llegar muy lejos con el técnico actual”, aunque esto en el caso de Montanier no es una cuestión de pedir peras al olmo, sino a un alcornoque. Jugadores fuera de sitio, titulares que no tienen nivel ni para el banquillo, suplentes que piden a gritos la titularidad, sustituciones incompresibles o tardías, carencias tácticas que impiden progresar al talento, falta de liderazgo, ausencia de carácter, declaraciones que delatan desconocimiento y rozan la falta de respeto…   

Aperribay tiene a gala que "nunca he echado a un entrenador durante la temporada", pues tanto en el caso de Juanma Lillo como en el de Martín Lasarte "se esperó hasta el final de la Liga" para prescindir de sus servicios”. Me parece estupendo que un presidente presuma de eso, aunque hay que recordarle que la temporada pasada se reunió en Madrid con Luis Aragonés para sustituir a Montanier. Si la Real perdía en el campo del Betis, el francés estaba en la calle. Sin embargo, un gol desde del centro del campo de Iñigo Martínez le mantuvo en el cargo, eso sí, con respiración asistida.

“Estábamos contentos con el empate, pero perdimos un balón y…” Esta fue la reflexión de Montanier tras dejar escapar otro partido que la Real tuvo que ganar sí o sí. Sin ambición, sin liderazgo, sin carácter y sin tener ni pajolera idea de lo que es la Real. Como para no pensar que no es el entrenador más idóneo...


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