A mi bola

Messi, el rey del gol eclipsa al Barça

“Dentro del plan A, tenemos el B, el C, el D. Queremos la posesión, atacar siempre y no importa que sea en casa o fuera. Pero nunca jugamos de la misma manera, unas veces los laterales son más largos, otras veces cambiamos otra cosa. Sabemos cómo queremos ganar y, si perdemos queremos, que sea de la misma forma”. ¿Cómo se pueden interpretar estas declaraciones de Tito Vilanova? ¿Desde cuándo el Barça no juega nunca de la misma manera? ¿Cuántas veces le escuchamos a Pep Guardiola decir que el estilo era innegociable? ¿O es que el estilo ya no es el juego de posición? Demasiadas preguntas.

Recurro a Oscar Cano, autor de “El modelo de juego del Barcelona" y "El juego de posición del FC Barcelona", para intentar explicar los cambios que se han producido en el juego azulgrana desde que Tito está en su banquillo, aunque ya en la última temporada de Pep algo empezó a cambiar. Quizás lo más evidente a los ojos de los espectadores es la recuperación. Antes, el Barça no sólo presionaba la salida del rival con los tres de arriba, sino que prolongaba las posesiones en campo rival, con lo que éste se quedaba sin opciones cuando recuperaba la pelota.

Oscar Cano destaca que “el sello indeleble de Busquets, Xavi e Iniesta, jugadores que se sirven sirviendo, posibilitaba un fútbol redondo que se corporeizaba desde la pelota, diferente al juego de fragmentos institucionalizado en la mayoría de los clubes. Este año, todo aparece rediseñado, repensado quizá para no introducirse en la previsibilidad. O eso, o la caja de los egos se ha abierto definitivamente. A saber".

Y prosigue: "Parece haber acabado esa gran oscilación cercana al área contraria que generaba pasillos de penetración en su justo momento. Ahora, superados los primeros acosadores, Messi agarra toda la responsabilidad e implementa ese juego donde todos huyen para hacerle determinante el pase. Así, ellos también se convierten en determinantes, pues quedan publicados ante el gol, el acto cúspide de este deporte. Todos quieren favorecerse, pocos favorer".

Coincido con Cano cuando asegura que "la figura del argentino se ha enaltecido en exceso, como lo indica el hecho de que prácticamente todos sus compañeros lo tienen a él como exclusividad entre sus posibilidades de entrega. Es el mejor; la contundencia y precisión de sus conductas decisivas está fuera de todo debate. Pero, de igual forma, emplazado tan atrás contamina las operaciones de los interiores, dueños universales de la ortodoxia blaugrana". Lo de Messi es algo así como que el rey del gol eclipsa al Barça.

Otra gran verdad: Alves y Jordi Alba están en lugar de aparecer. Por fuera, "quienes se afilian desde posiciones atrasadas llegan también aportando una intención conclusiva.  El pase atrás, que curiosamente te acaba por hacer más profundo, cuenta con pocos receptores potenciales". Y así, hasta Victor Valdés juega muchos balones en largo, lo que se define como "interactuar más con los distantes que con los colindantes".

Se habla mucho de las bajas del Barça en defensa, y es verdad. Pero, más allá de las ausencias resulta que el equipo de Tito concede más espacios para el contraataque rival, toda una tentación para la mayoría de quienes le esperan parapetados en su área. Lo explica Oscar Cano: "Si no consigues el repliegue de casi todos los opositores multiplicas sus probabilidades de éxito en la siguiente transición. Los dejas escalonados y, además, los tuyos nunca acaban por juntarse arriba".

Así, aunque evidentemente dependiendo del rival, este Barça comparte más la posesión y su dominio es transitorio. Esto, según Cano lo "igual acaba por convertirle en un conjunto insuperable", aunque cada vez más alejado de su idea 'fundacional'. "En la ausencia de control, los buenos encuentran respuestas creativas asiduamente, y el Barça tiene a varios de los mejores del mundo". A diferencia de lo que ocurría bajo la atenta mirada de Guardiola, ahora se observa "un fútbol de fugitivos, donde huir del que lleva el esférico se legitima".

El fútbol posicional o de posición era el innegociable plan A de Guardiola que, según Vilanova, contiene un plan B, C y D. No sé si Tito lo dice convencido o para convencer. De momento, los resultados le ayudan a lo primero, aunque me da la sensación de que no lo dice muy convencido. ¿Qué pensará al respecto Guardiola? Esa es la madre de todas las preguntas. 


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