A contratiempo

El turismo, qué gran invento: los camareros de Europa

Lo descubríamos hace más de 40 años y Pedro Lazaga, magnífico artesano del celuloide, dejaba constancia de ello en "El turismo, qué gran invento", con el inmarcesible Paco Martínez Soria a la cabeza del reparto. El costumbrismo nacional en la pantalla, las primeras suecas, los bikinis, la playa, Torremolinos, las entonces "boîtes" luego "discos" y una revolución económica en gestación. Turismo y ladrillo, las dos columnas jónicas sobre las que se ha construido el ahora agrietado y casi colapsado edificio económico nacional.

Del ladrillo, mejor ni hablar. Origen de gran parte de nuestros males y cueva del tesoro de Alí Baba y los cuarenta mil ladrones que todos conocemos. Del turismo, ya sin Lazaga, sin Ozores, sin López Vázquez y sin Martínez Soria, seguimos hablando porque sigue siendo lo único que tenemos. Lo único que nos queda. Ni nuevas tecnologías, ni empresas de vanguardia, ni high-tech, ni I+D, ni industria, ni energía, ni diseño... Ni una España moderna ni un país encarrilado hacia el futuro. Ni una nación con la que se cuenta ni con la que se ha de contar. Empantanados en la cervecita, la paelllita y la tumbona. Sol y arena. "Que viva el turismo,  que viva el folclore" cantaba Castañuela 70, aquel grupo subversivo (!) de aquellos tiempos tan grises.

A la cabeza de Europa

Este verano se han batido todos los records en cuanto a número de visitantes, con alemanes, ingleses y franceses a la cabeza. Las fotos incendiadas de Grecia nos ha echado una manita. Somos los camareros de Europa. La cuarta economía de la UE, la generación de jóvenes más preparados de la historia (dice la leyenda), la primera empresa textil del planeta (Inditex, qué gran ejemplo) y seguimos oteando el horizonte tras la barra de un bar o entre las mesas de una terracita. Con más de un  millón doscientos mil camareros y cocineros, España está a la cabeza de Europa en la especialidad. Un bar o cafetería cada 130 habitantes. Un número algo superior al de bibliotecas, para entendernos.

España cierra el verano tras dos semanas sin apenas taquicardias de los mercados, sin apenas sobresaltos de los bonos, sin apenas presencia de políticos, sin apenas relevancia del Gobierno, sin apenas nada. Pero eso sí, con una rentrée feroz, al borde del rescate, en recesión, con un otoño caliente en puertas, con el IVA que llega, con nuevos recortes, aumentos tarifarios...tiempos de angustia y de inquietud.

Conocimiento, competitividad, crecimiento, formación... Lugares comunes de discursos políticos. Mera farfolla dialéctica. Vocinglería de ocasión. Bla, bla, bla...A la hora de la verdad, lo de siempre. Turismo al sol. Y que no nos falte. A cuidarlo, que incluso en este sector, la competencia es feroz. Llevamos cuarenta años de ventaja. Mira por dónde, tanta burla progre, tanto menosprecio y ahora es nuestro único salvavidas. Para eso hemos quedado. Martínez Soria tenía razón: "El turismo, qué gran invento". Los mejores camareros de Europa.


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