A contratiempo

No toquéis al elefante sagrado del Estado

Abandonad toda esperanza quienes soñéis con que, llegados a este punto kilométrico del sumidero, las dos fuerzas mayoritarias españolas logren ponerse de acuerdo en algo para hacer un requiebro a la crisis (económica, social, institucional...) La primera en la frente. La necesaria y urgente reforma del aparato público, elefantiásico e infinanciable, no ha empezado con buen pie. Pese a que se ha arrancado por lo más sencillo, por los ayuntamientos. Ni por esas.

Recapitulemos. En su día Mariano Rajoy anunció, y así lo ratificó el Consejo de Ministros en su primer informe de la reforma local, que el número de concejales se reduciría en un 30 por ciento, lo que sumaría, grosso modo, unos 21.000 ediles.

Pues bien. Celebradas las pertinentes reuniones con el primer partido de la oposición en busca del anhelado consenso, sustantivo tan sobrevalorado desde la Transición, parece que la ambiciosa y necesaria reforma de la Administración del Estado, ese elefante sagrado e intocable, saldrá alicorta o no saldrá. Sobre aligerar concejalías, ya veremos. El PP se traga lo anunciado por el presidente y lanza al aire la bonita cifra de prescindir de unos 12.000 concejales, o sea, de lo dicho, lo medio. De reducir número de ayuntamientos, nada. De que desaparezcan las diputaciones, menos, aunque Rubalcaba se tenga que embaular sus promesas. En cuanto a rebajar el sueldo de los alcaldes, se anuncia la cifra de unos 70.000 euros al año. Ahora hay al menos quince intendentes que cobran más que el presidente del Gobierno.

Eso sí, los dos grandes partidos harán el esfuerzo, una vez concluídas las vacaciones de Navidad, de meter la tijera en esa entelequia denominada mancomunidades, que nacieron como un intento de suprimir duplicidades superpuestas en ayuntamientos, agrupándolas y potenciando sinergias pero que crecieron como la espuma, hasta llegar a más de mil y cuyo cometido se ignora. Sea, que desaparezcan. Pero de lo demás, ni hablar.

Un propósito baldío

La nueva Ley de Bases de Régimen Local podría ser la primer piedra de toque para averiguar la disposición de PP y PSOE para abordar al reforma de la elefantiásica maquinaria de nuestra administración periférica. Los ayuntamientos no despilfarran tanto como las autonomías, porque carecen de buena parte de sus competencias. Pero aún así  están endeudados en 38.860 millones de euros. Peanuts. Arenas por el PP y Zarrías por el PSOE hilan quedamente en la rueca del acuerdo una solución que les permita aparecer airosos ante la opinión pública. De ese delicado trabajo de artesanía se ofrecerá al público una nueva propuesta en la que se clarificarán competencias, catálogo de servicios y responsabilidades. Incluso los interventores municipales, ahora meros amanuenses, tendrán capacidad de limitar los gastos de los ediles. Y ça c'est tout. ¿Esto es un pacto de Estado, como pomposamente algunos en el PP lo denominan?

 La vicepresidenta Soraya Saénz de Santamaría, el elemento más laborioso y eficaz del Gobierno de Rajoy, tambien impulsa acuerdos en la anunciada Ley de Transparencia, otro reto al Consenso que, de momento, ha logrado un acuerdo de campanillas: se dilata el calendario y todo se andará. Total, ¿a qué las prisas?

Más y más interinos

De la reforma de duplicidades en la Administración del Estado, es decir, de adelagazar el hipetrofiado andamiaje del edificio público para hacerlo más eficaz, más operativo y menos costoso, casi mejor ni hablar. Es el desafío pendiente, siempre aplazado, siempre arrinconado. La vicepresidenta quiere un primer proyecto antes del verano. No corráis, que es peor. Si el Gobierno no tiene la sensación de que esta reforma es urgente, no hablemos de la oposición. Y de las propias Comunidades autónomas, que, salvo excepciones honrosísimas como la de Castilla la Mancha (olé por María Dolores de Cospedal) casi todas ellas han ampliado el número de funcionarios interinos en el último ejercicio. ¿Quién dijo crisis? Eso sí, las empresas, los autónomos, las familias, los parados y los pensionistas seguro que no piensan igual.

En la España del año 13, los contribuyentes son siempre los mismos. Verbigracia: nos acaban de subir el recibo de la luz una media del 3 por ciento. El año pasado fue un 17 por ciento. ¿Y? Ah es aquel déficit tarifario pactado por el PP cuando Rato era todopoderoso. Pues seguimos pagándolo. Eso sí, la vicepresidenta le ha aliviado al ministro Soria las competencias en Energía al colocarle a un secretario de Estado, Alberto Nadal, salido del propio riñón de la Moncloa. Pero ya se ha perdido un año.

La reforma de la Administración precisa del entendimiento de las dos fuerzas políticas mayoritarias. O, sencillamente, de una vocación política decidida por parte del Gobierno que cuenta con mayoría absoluta. No parece que se vaya a conseguir en los términos y en las aspiraciones necesarias. Más que consenso, cambalache.

Ordeñar la vaca española

Mientras crece el desafío secesionista impulsado desde Cataluña por un comediante sin apenas sin princios y con demasiados intereses (espúreos). Mientras se espera que el parado seis millones corone este año nuestra tragedia económica. Mientras la sociedad española afronta el nuevo año algo más cansada, algo más dolorida, algo más decepcionada, bueno sería recordar aquella invocación de Sánchez Albornoz en su "España, un enigma histórico" por si los dirigentes de nuestros dos principales partidos tiene a bien tomar nota: "Nuestros males tienen remedio. No padecemos una tara incurable que nos condene a arrastrar nuestras dolencias de modo perdurable. Si otrora hicimos juntos maravillas, nuestro mañana depende de nuestra voluntad. Necesitamos romper las tinieblas del pesimismo, deponer nuestros odios y superar la brutal bipolarización política y psíquica que ha caracterizado a nuestra Historia desde hace siglo y medio". Dicho queda, que no es poco.

Y por si faltaba algo, el gran don Claudio también anotó un pensamiento sobre la cuestión nacionalista: "Vasconia y Cataluña han ordeñado y siguen ordeñando a su placer la vaca española. Hermandad política, sí, pero con igualdad fiscal para todos los que quieran seguir siendo españoles" ¿Hay algo más moderno?  ¿Y más oportuno?

EL VARÓMETRO.- Temple y moderación por parte de la ministra de Empleo, Fátima Báñez, al valorar las cifras del paro de diciembre. Se le escapó una portada inorportuna...El power point que le preparó la DGT al ministro Fernández Díaz era de la señorita Pepis. Qué nivel!...Margallo ha hecho los deberes, y muy bien, con el caso Carromero...El CNI, muy retratado en la portada de "La Razón" sobre el asesino De Juana en los paraísos del Caribe.


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