OPINIÓN

El regreso del ‘gurú’: ¿Otra vez Arriola?

El fontanero por antonomasia, el muñidor en la sombra de estrategias y artificios, el único hilo conductor entre Aznar y Rajoy, con excepción de Javier Arenas, por supuesto, ha salido de su escondrijo y ha retornado a la brega.

El regreso del ‘gurú’: ¿Otra vez Arriola?
El regreso del ‘gurú’: ¿Otra vez Arriola? EFE

La frase de la transición “puedo prometer y prometo” de Adolfo Suárez. Felipe González no era tan de frases. Tenía a Guerra. La más recordada fue un exotismo: “Prefiero morir de una puñalada en el metro de Nueva York que vivir treinta años con absoluta seguridad en Moscú”. Aznar acuñó un puñado de antología, como la del ‘catalán en la intimidad’. La mejor fue “váyase, señor González”. Aún se imita. Y tiene varios padres. Miguel Ángel Rodríguez es uno de ellos. El otro es Pedro Arriola. Nunca saldremos de dudas.

Arriola ha vuelto. Esta es la no noticia. Nunca se había ido. Alguien jugueteó con el anuncio de su jubilación. Cuestión de edades

Arriola ha vuelto. Esta es la no noticia. Nunca se había ido. Alguien jugueteó con el anuncio de su jubilación. Cuestión de edades. A los 70 a veces se piensa en ello. Alguien le hacía, como a Descartes, sentado al sol y meditando. Sócrates meditaba junto a la nieve. Arriola es malagueño. Necesita calor.

La última vez que se supo de él fue en el debate electoral de 2016. Cuatro candidatos y varios periodistas. Rajoy no perdió. Esta es la clave de Arriola. Jugar a no perder, que, al cabo, es como ganar. “Es peor un error que mil aciertos”, le atribuyen.

Ha sido reclutado por la vicepresidenta para meterle mano al endiablado asunto

Desde entonces, poco hemos sabido de él. Hasta su reaparición en Moncloa con el lío del 155. Ha sido reclutado por la vicepresidenta para meterle mano al endiablado asunto. José Enrique Serrano, otro veterano, se ha sumado a la mesa por parte del PSOE. Ambos tienen experiencia en el asunto catalán. Artur Mas se la metió doblada con el referéndum de las urnas de cartón. “No pasa nada, será una costellada, un circo, una nadería”, le dijeron al presidente. La bofetada resonó hasta Pontevedra.

A dos minutos de la rebelión

Los protagonistas de aquella gran pifia han vuelto al mismo escenario. El laberinto catalán. Arriola y Serrano, una pareja perfecta. El uno empezó con Aznar y el segundo lo hizo con González. Tienen experiencia, conocimiento del medio, excelentes contactos y apenas aparecen en los medios. Fotografías de Arriola hay pocas. Entrevistas aún menos. A veces pronuncia charlas o emite conferencias. La más famosa, cuando aventuró que Podemos es una pandilla de ‘frikis’ que nunca llegarán a nada.

Arriola sigue una máxima: “Es bueno todo lo que acaba bien”. A Rajoy eso le gusta, es uno de sus temas favoritos. También coincide con su estrategia: lo mejor es no hacer nada. No moverse. La quietud. Así no se embravece el enemigo. No se provoca al adversario. Lo malo de los independentistas catalanes es que ya están demasiado soliviantados. En plena fase de rebelión. A tal punto que están a dos minutos de romper España, quién lo diría. Es especialista en amansar aguas arrebatadas, en evitar que los pantanos se desborden. Apura hasta el límite confiando en la estulticia del contrario. “Déjales que se crean más listos, caerán como los más tontos”.

Ni es un Maquiavelo ni un Fouché, aunque lo intenta

El fontanero por antonomasia, el muñidor en la sombra de estrategias y artificios, el único hilo conductor entre Aznar y Rajoy, con excepción de Javier Arenas, por supuesto, ha salido de su escondrijo y ha retornado a la brega. En el peor escenario, el peor momento y con el más complicado empeño. Ni es un Maquiavelo ni un Fouché, aunque lo intenta. Es un tipo con cierta intuición, algún conocimiento demoscópico y un rostro de amianto, al decir de quien le estiman poco. Dos presidentes han confiado en él sin titubeos. Será que les dice lo que quieren oír. O que, como resumía uno de sus viejos amigos, “tiene la virtud de actuar como un buen copazo: te levanta moral y te borra algún problema”. Más que un consejero, es un analgésico. Ya erró una vez en Cataluña. Ahora deberá acertar porque a Rajoy ya solo le queda una carta. Arriola, please, no nos toques la gramola.

EL VARÓMETRO. Son tan catetos que ni saben lo fascistas que son. // Pablo Iglesias ha perdido su sitio. Ahora ejerce de chambelán de la derechona caciquil. // España es así: se agotan los números de lotería con el número 155. // ¿Dónde se oculta la esposa de Puigdemont? // De no ser por la tramuntana golpista, no hablaríamos más que de Gallardón. // Los dos Jordis: un chuleta y un macarra. Ahora, los santos laicos de una Cataluña enajenada.


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