A contratiempo

La regeneración necesaria: “Es la política, estúpido"

En las últimas horas, el PP le ha dado la vuelta al conocido eslogan que agitó el equipo de campaña de Bill Clinton contra George Bush que rezaba: "Es la economía, estúpido". Enfrascados, atenazados, acongojados por la crisis económica de mayores dimensiones desde la reinstauración democrática, el equipo de Mariano Rajoy parece que había perdido de vista otros frentes, otras parcelas de actuación sumamente necesarias para desmontar algunos de los pilares más importantes del entramado legal del zapaterismo.

Pues bien, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y el ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón han comparecido esta semana en el Congreso para anunciar un rosario de importantes medidas legislativas que bien pueden resumirse en la frase: "También es la política, estúpido".

Se trata de iniciativas de enorme calado, que bien pueden significar el primer paso hacia la necesaria regeneración democrática de nuestro país, después de casi ocho años de Gobierno atrabiliario, cuando no decididamente sectario. La principal, seguramente, es la profunda reforma anunciada en el Poder Judicial, manoseado por las injerencias del poder politico desde la aquella malhadada Ley Orgánica del 85, denominada "Ley Ledesma", que ponía en manos del Congreso y del Senado el nombramiento de los miembros del Consejo General del Poder Judicial, el órgano que designa las principales instancias jurídicas de nuestro país.

El anuncio de Sáenz de Santamaría implica devolver al colectivo de los jueces la capacidad de elegir a doce vocales del Consejo, sin interferencias de los partidos. Retornará, pues, la separación de poderes, cuyo entierro celebró Alfonso Guerra, a la sazón vicepresidente del Gobierno, con aquella ampulosa y maldita frase de "Montesquieu ha muerto". Es posiblemente la mejor noticia para el Estado de Derecho ya que una democracia firme y sólida, requiere, para serlo, un poder judicial independiente al margen de las marejadas y los devaneos políticos.

También alcanza este paquete de reformas al Tribunal Constitucional que deberá dejar de ser esa instancia última de casación en que se ha convertido, lo que le investía de unos poderes hipertrofiados que han dado lugar a todo tipo de enfrentamientos con el Supremo en hechos de enorme relevancia. Recordemos el "nihil obstat" para que Bildu concurriera a las elecciones y sus pavorosas consecuencias. Excelente noticia que recupera el auténtico espíritu de la Constitución y de cuanto ella representa.

Desandar el camino de los errores, desfacer viejos entuertos, recuperar el regeneracionismo que definía el espíritu de la Transición, devolviendo la independencia a la vida judicial española, tan zarandeada, presionada y desacreditada por muchos años de profundos excesos perpetrados por el poder político de todos los colores es una iniciativa que debemos celebrar. Mariano Rajoy ha dado ya el primer paso.

Horas después, Ruiz Gallardón anunciaba otro paquete que supone un vuelco nada desdeñable en algunos aspectos de la actuación judicial, como, y muy especialmente, las referidas a la ley del aborto, a la cadena perpetua revisable y a la ley del Menor. Sin duda la mejor recibida ha sido la que impide abortar a las jóvenes de 16 y 17 sin permiso de sus padres, una ley que despertó enormes recelos incluso en amplios sectores del propio PSOE.

El PP parece haberse empeñado en depurar de excrecencias el ejercicio democrático, reinstaurar los valores de una sociedad moderna, equilibrada, ajena a los disparates que hemos padecido en estos últimos años. Para completar el cuadro de este necesario impulso político que acaba de anunciar el Gobierno del PP, falta la otra pata fundamental para el rearme moral de nuestra sociedad. La reforma educativa, aspecto primordial, clave para organizar una sociedad seria y respetable. Estamos a la cola del mundo occidental en esta materia. Y eso se paga.

La Educación ha sido objeto de todo tipo de excesos tanto por parte de los distintos gobiernos socialistas (esa delirante asignatura de Educción para la Ciudadanía) como, muy particularmente, de los nacionalistas que gobiernan algunas comunidades autonómicas. El ministro José Ignacio Wert ha anunciado hace unas horas a los consejeros autonómicos del ramo, algunas de las nuevas medidas que se dispone a poner en marcha próximamente, como la ampliación del bachillerato, entre otras.

Reforma de la Justicia y de la Educación. Dos pilares fundamentales. Nuestra crisis es económica, evidentemente. Pero también es moral y de principios. Mariano Rajoy llegó a la Moncloa con estos preceptos muy claros en el frontispicio de su programa.  Ya se ha puesto a ello. El esfuerzo, el mérito, el rigor, la exigencia, la verdad, son conceptos periclitados que toca rescatar. En ello está. “Es la política, estúpido”.


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