A contratiempo

¿Quien tiene miedo a un Gobierno fuerte?

En la sala de máquinas del equipo de campaña del Partido Popular está prohibida la expresión "mayoría absoluta". Y no porque recuerde gozosamente a la era Aznar, sino porque, sencillamente, se sospecha que puede movilizar al abatido cuerpo electoral del PSOE. Ahí está el sondeo del CIS. Un cimbronazo.

Las invocaciones a la prudencia, la mesura y la moderación por parte de Mariano Rajoy y su equipo se ven desbordadas, día a día, por el ansia de un cambio tan profundo o mayor que el que latía en la sociedad española en 1982, que desembocó en el apoteósico aterrizaje de Felipe González en La Moncloa.. Los escrutinios demoscópicos pueden haber sufrido más o menos cocina, pero hay una realidad que late incontenible. Esto no va más y hace falta un vuelco radical.

En el mitin de Leganés de este sábado, ante la mirada cálida de Esperanza Aguirre, Mariano Rajoy repitió incesantemente la expresión "gobierno fuerte", para, inmediatamente, hablar de diálogo, participación, de incorporación de voluntades...No se trata a estas alturas de crearse enemigos ni de agitar al socialismo durmiente. Si el PSOE lleva en su lema la palabra "pelea", tal que esos buscavidas de barriada, el PP habla de "sumar" y no dividir. Como en el edicto de Milán, esa apoteosis de la tolerancia.

Los nacionalismos periféricos también tiemblan ante la posibilidad de perder su tradicional papel de condicionantes de la vida política nacional. Un gobierno poderoso en Madrid, una mayoría absoluta en la Carrera de San Jerónimo les despojaría de su principal atributo político: el de resultar determinantes. Eso que denominan, en forma tan farisaica, "facilitar la gobernabilidad". En esas estamos. El PNV de Urkullu se deshace y la CiU de ran Lleida apenas sí lucha por mantener sus tradicionales cuarteles.

Una España bien diferente empieza a perfilarse en el horizonte del 20N. Una España que anhela, en efecto, un poder político decidido y cohesionado para hacer frente a la etapa más erizada de dificultades de las últimas décadas. El miedo, la desesperación, la angustia ante una situación económica endiablada, ante una crisis estremecedora reclama un resultado incontestable en las urnas. Habrán de adoptarse medidas impopulares, amargas, durísimas. Todo el mundo es consciente de ello. Medidas que no deben enredarse en el estéril mercadeo con una oposición desgastante o con unos nacionalismos egoístas e intratables..

Pero sin incurrir en el arrollador rodillo de Gonzalez ni el cordón sanitario de Zapatero. La crítica situación que nos atenaza reclamará también una oposición cohesionada, constructiva, participativa, responsable y sensata. Veremos qué PSOE sale del cataclismo que se le anuncia ya en las urnas. El peor escenario sería el de un socialismo quebrado, diezmado y desnortado que, carente de dirección política de altura, se lanzara por la senda del radicalismo y del "de qué se trata que me opongo". ¿Mayoría absoluta?. Sí, gracias. Es la única solución. Solo le tienen miedo a un Gobierno fuerte los que nos han conducido a este cataclismo del que nadie, ni Rajoy, tiene hoy muy claro cómo y cuando vamos a poder salir.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba