A contratiempo

La impunidad del borrico

Lo grave no es que el 85 por ciento de los diez mil universitarios aspirantes al título de maestro sean incapaces de colegir si Ávila tiene puerto de mar o si la gallina es un mamífero. Lo grave es la impunidad del borrico. Lo grave es que politiquillos, sindicalistas y hasta técnicos argumenten luego que el examen era una trampa, que no se habían delimitado los temarios, que el cuestionario es una reliquia en tiempos de Google o que pruebas de este tipo son propias del franquismo.

Los borricos no pagan, son impunes. Aquí se premia la estulticia, se justifica la desidia, se ensalza la pereza. Desde que la enseñanza se transformó en docencia y los maestros en pedagogos, osea, desde que padecimos esa plaga llamada Logse, nuestro sistema educativo es para arrojarlo al tacho de la basura. No hace tanto de aquel alumno de la Universidad de Sevilla que fue casi hasta elogiado por el decano de su facultad después de que un profesor osara expulsarle del aula tras pillado copiando. "Actitudes fascistas", se escuchó.

Conducta irreprochable

En estos días de estreno de Pontificado, se han escuchado con lógico interés los primeros mensajes del Papa Francisco, jesuita singular que desprecia el coche oficial y prefiere el colectivo (autobús). Ya veremos adónde nos lleva eso. "Tenemos que caminar siempre con una conducta irreprochable", ha advertido en su primera homilía pontificia. Ejemplaridad, esa es la clave. En la Iglesia y en cualquier cuerpo social. Si los rectores del Vaticano miraban hacia otro lado ante el caso de los obispos pederastas, ¿qué no pensaría el último párroco de la parroquia más minúscula? Que todo vale. Si los políticos que diseñan los planes de nuestra Educación consideran que se puede pasar de curso con cinco suspensos o que primar el esfuerzo y la entrega en los alumnos es cosa del pasado, ¿qué estudiante va a tomarse en serio a su exigente maestro?.

Relativismo institucional

El envilecimiento de una sociedad ocurre cuando el relativismo se instala en el tejado porque va calando, poco a poco, a los pisos inferiores. Un político imputado puede seguir en su escaño y no pasa nada. Un consejero de una caja puede prescribirse una jubilación estruendosa tras haber llevado a la quiebra la entidad y no pasa nada. Un partido político puede conseguir una alcaldía tras pactar con un convicto por acoso sexual y no pasa nada. Nunca hay renuncias, ni ceses, ni menos aún, castigo ejemplar o cárcel. La apoteosis de la impunidad. El panorama es estremecedor. La sociedad hace suyo que los políticos son corruptos, los banqueros unos ladrones, los profesores unos zánganos y la Justicia una rabiza desdentada. Crimen sin castigo.

Supimos hace unos días que Chris Huhme, ex ministro británico de James Cameron y su exesposa, Vicky Pryce, han sido condenados a ocho meses de cárcel (sí, cárcel) por haber practicado un trapicheo con los puntos del carné de conducir (sí, del carné). No robaron, ni estafaron, ni ocultaban cuentas en Suiza, ni cobraron en negro, ni saquearon dineros públicos. Simplemente, mintieron. A la trena. Una película de ciencia-ficción visto desde nuestra trapacería oficial y nuestra abulia judicial.

No es una anédota el caso de los maestros borricos. El año pasado, casi cuatro mil interfectos/as suspendidos en similar prueba (la de si Ávila tiene puerto de mar) se convirtieron en profesores interinos. La ardiente impunidad. Afortunamente en la Comunidad de Madrid, donde ha tenido lugar el experimento, ya han tomado cartas sobre el asunto. A partir de ahora el examen puntuará un 85 por ciento y la "experiencia" (o sea antigüedad, o sea, apoltronamiento, o sea, oxidación de neurona) tan sólo un 10. Un grano no hace granero pero no sería malo que la vigorosa reacción de la consejera Lucía Figar contra el pollinismo ilustrado sirva de ejemplo, en otros puntos geográficos y en otras instancias políticas. No todo vale. La escuela y la justicia son dos pivotes irrenunciables en una democracia de calidad. Cuando sus estructuras se ecuartean y sus cimientos se carcomen, tan sólo quedan en pie los rebuznos.

EL VARÓMETRO. Milagro en los cielos. Gran gestión de las ministras Báñez y Pastor en el conflicto de Iberia. Se hizo la paz. // ¿Y qué fue del caso de los espías? // ¿Imputará o no el Tribunal de Cataluña a Oriol Pujol? Ya está tardando. // ¿Quién maneja los hilos de la UDEF? ¿Lo sabe el minsitro Fernández Díaz?


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