A contratiempo

El impuesto sobre la orina

Dos barones del PSOE poseen tres casas. Son Fernández Vara y García Page, uno extremeño el otro manchego. Hay un tercero, según las listas hechas públicas por el aparato socialista, un Fernández, asturiano, que tiene cuatro. Bueno sea. A los socialistas les ha ido bien. Al menos a buena parte de sus candidatos a las próximas elecciones. Abundan entre ellos los que ingresan más de 60.000 euros anuales, lo que, según nuestra Hacienda, equivale a ser rico. Están en el tipo máximo del IRPF.

"Que paguen más los más ricos", claman en los mítines los dirigentes de la izquierda indignada. García Page se da un aire a Vespasiano cuando su hijo Tito le reprochaba que, en su codicia, se hubiera inventado incluso un impuesto a la orina, alo que el emperador le acercó el bolsón con los dineros conseguidos con el primer pago del tributo y le dijo: "Bueno hijo, dime si te molesta el olor".

Les molesta a los socialistas el olor a rico, aunque pugnan por contarse entre ellos. Hollande el francés quiso establecer una desmesurada cuota en los impuestos a los muy malvados ricachones franceses, con tan mala estampa que huyeron todos de su país y convirtieron Londres en la segunda ciudad francesa de Europa, después de París. Mais oui.

No a la orina, pero Ciudadanos quiere recuperar en Madrid el impuesto de sucesiones. Ese robo en diferido por el que el Estado te saquea el bolsillo una vez ya difunto. Aguirre lo demolió y Garicano, el nieto, lo ha desempolvado. Los socialdemócratas quieren hincarle el diente a Madrid y transformar la región en una parcela de adosados daneses.

Barberá y la naranja

Han saltado ahora con cerril entusiasmo sobre los gastos suntuarios de Rita Barberá, que ha blindado Valencia de los colmillos socialistas desde hace seis legislaturas y que al parecer destinó siete mil euros del presupuesto en comprar naranjas. Vaya, una edil valenciana invirtiendo dinero público en naranjas. Lo ortodoxo es que los hurones sindicales arrasen con las mariscadas al grito de "mi hijo tiene dinero p'asar una vaca". Y luego esnifen el dinero de los parados en tristes lupanares de carretera.

Ricos, ricos, esos que ingresan más de 60.000 euros al año, Montoro dixit, en España no hay muchos. Sólo el uno por ciento de la población. Pocos parecen. Quizás anden ocultos por las cubres andorranas o suizas, con Rato, Pujol y la compaña. Los demás están en las listas del PSOE, ese Fernández, ese Page, ahítos de casas y propiedades, las acumulan de tres en tres, despachando consignas miserables contra los poderosos de las Sicav. España ya sólo es una consigna, ignorante y demagógica, un incesante griterío de hordas deficientes.

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EL VARÓMETRO. "Mi juego ha sido vulgar", dice tras una pequeña derrota Rafa Nadal, el mejor deportista español de todos los tiempos, humilde y ejemplar. // Goytisolo vino a reírse del premio Cervantes en las narices de los Reyes y de Lasalle, el hombre de la Cultura del PP. Así les va. Acomplejados y obsequiosos con quienes les escupen. // Álvaro Pérez 'El Bigotes' era de la troupe de Andrés Pajares, su tío político. De ahí al PP, un pasito. //


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