A contratiempo

Sobre déficits y tumbas: diez años duros por delante

Husmeando catafalcos y hurgando entre huesos no será la forma de alcanzar la salida del pozo. El PSOE ha dejado a España convertida en un valle de lágrimas, en el que hay más de cinco millones de caídos sin mayores esperanzas de recuperación. Mientras Mariano Rajoy se afana, mediante sus contactos europeos y sus encuentros con representantes de las finanzas, de la empresa, de los sindicatos, en desbrozar el terreno minado que ha recibido en herencia, el equipo saliente entretiene sus últimas horas con su pasatiempo favorito: dividir, enconar, separar, enfrentar. El maldito rastro del zapaterismo hasta el último minuto.

"El infierno es la eterna recreación de un hecho incapaz de convertirse en pasado", decía Chateaubriand. Algo así ha sido el zapaterismo, anclado en el desastre de la República, obstinado en volar los puentes de la transición y afanado en borrar del mapa político consensos y acuerdos esforzadamente conseguidos. Se ha ocupado de ello hasta el último minuto. Elecciones en la significada fecha del 20N y arremetida postrera sobre unos restos casi olvidados en una Basilica.No es esa la España que necesitamos. La que sea capaz de revertir una situación económica endiablada, la que recupere la ilusión de una sociedad atribulada y desesperada, la que ofrezca algún horizonte de certidumbre a los jóvenes sin futuro. Los malos datos se acumulan. Enormes sospechas sobre el cierre del año de la Seguridad Social, quizás en pérdidas. Inciertas previsiones del déficit, aumento de los agujeros negros en las administraciones, constancia de un plan de recortes aun más drástico y doloroso del previsto.

Un empresario del sector tecnológico recordaba hace unos días le necesidad de revertir un cuadro económico basado en el ladrillo y el turismo por otro con apuestas decididas en Innovacion y Desarrollo, tecnología, e investigación. En suma, jugársela a la excelencia, a preparar cuadros mejor formados y a apoyar emprendedores con entusiasmo.Esto no se hace en tres días. Se precisa al menos una generación para empezar a divisar algún brilloo dorado en nuestro lienzo sombrío y tenebroso.

En el cuadro de mandos de Génova, con un Rajoy más precavido que nunca, se sabe que las próximas semanas serán cruciales en el envio de mensajes, los próximos meses resultarán dramáticos en la toma de decisiones y sus impopulares consecuencias y los próximos años serán definitivos en la recuperación de ese nivel económico y social que nunca debimos perder. Rajoy deberá actuar en forma reflexiva, pero sin pestañear. Sin titubeos. Recordemos que el primer paso de Julio César en el continente africano fue precisamente un clamoroso tropezón que le hizo postrarse de ingles contra la arena al descender de la nave. Lejos de interpretarlo como un presagio funesto, se volvió a su tropa y clamó: "Africa, te poseo".

Diez años duros por delante, dicen algunos expertos. Es imposible saberlo. Quizás el discurso de Investidura del nuevo presidente permita otear algunas pistas. Pero lo que está claro es que no será removiendo huesos como lograremos abandonar de este valle de lágrimas made in PSOE. Al PP le toca sacarnos de este infierno.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba