A contratiempo

Que no cunda el júbilo

"La felicidad es un fantasma perseguido por las mentes más débiles. El hombre sabio se satisface con un término más modesto pero también más preciso: La conformidad".Martin Heidegger

Un rayito de sol y de esperanza atravesó el brumario de enero de este ceniciento año 13. Casi todo había arrancado mal, como corresponde. Mariano Rajoy, tras un leve reposo navideño en su rinconcito pontevedrés, se topó con un Madrid neblinoso y gélido. Paralizante. Primera etapa, un agitado aniversario real con decenas de periodistas dando lecciones a Hermida y RTVE sobre cómo se debe ejecutar una entrevista al Jefe del Estado.

Segunda etapa, el calvario hasta la Junquera, el trayecto en AVE más largo de la historia. En ese espeso vagón, con el Heredero de la Corona, la ministra del ramo, el comediante Mas y el propio Rajoy, sentados frente a frente, el perezoso reloj no se acompasaba a la vertiginosa marcha del tren. Un calvario para el presidente. Además, las subidas de tarifas, impuestos, tasas y su reflejo en agitación y huelgas, desánimo y cabreo. Ese martilleo permanente de una realidad adversa y un horizonte sin salida.

Un dato "espectacular"

Pero, tímidamente, el sol apareció por Argel, adonde Rajoy, con cinco (ministros) de los suyos se había desplazado en visita oficial "a todo gas". La habitual pesadumbre en los rostros de la comitiva española se fue traduciendo, de a poquito, en franca sonrisa. Alguno incurrió en la euforia. A las primeras horas de la tarde se supo que la prima de riesgo acentuaba su caída, casi un diez por ciento y dejaba la rentabilidad del bono por debajo del cinco por ciento, un nivel desconocido desde hace un año.  Al tiempo, la emisión de deuda captaba 5.817 millones de euros a intereses que no se veían desde marzo de 2012. Al fin buenas noticias. Al fin datos "espectaculares", como lo definió un miembro de la toupe española. Un respiro, un resuello. No lancemos las campanas al vuelo, pero cuánta es la alegría en la casa del pobre cuando entra un grano de maiz.

Osados analistas benéficos hablaban ya de "cambio de tendencia" y hasta hubo quien recordó los promisorios anuncios del ministro De Guindos, que sigue buscando la puerta de salida del Gobierno, para el trimestre final del año fatídico. Hasta Oli Rhen, vicepresidente económico de la CE, se sumaba al carro de las good news al dejar abierta la puerta a otra prórroga para que podamos ajustar el indombales déficit. Las neuronas más sensatas del Gobierno impusieron moderación y frenaron el júbilo. De eso ya se encargarían los amables amanuenses especialistas en semejantes cometidos.

Pero si el frente económico daba un respiro, a lo peor pasajeo, y sin traslación inmediata en el pesar de la maltrecha población, en el frente político el horizonte también clareaba. Al tiempo de que una comisión de la señorita Pepis vestía a Cataluña con los ropajes de "sujeto político y jurídico soberano", con mensaje incluído a Bruselas, vaya broma, el líder de Unió, socio del Gobierno catalán, vivía desde Chile uno de los tragos más amargos de su existencia política. Su partido, condenado por mangancia de fondos para formación de parados, tenía que aflojar la mosca de todos los españoles, casi 400.000 euros, para evitar el banquillo. Pero no para salvar el honor. Duran Lleida no dimite naturalmente, pero ha quedado tocado y se le han bajado los humos. Bueno para Mas y de rebote, nada malo para Rajoy. En paralelo, la fiscalía que apalabró el enjuague sobre Duran, preparaba la imputación de Oriol Pujol, el hombre fuerte del régimen nacionalista. Ya quedó aquí explicado cómo, pese al batacazo en las urnas, Mas no podía dimitir porque su relevo natural en Convergencia iba a recibir este duro revés judicial.

Alivio en Moncloa con estas novedades horaas después de que hasta S&P hubiera mostrado su inquietud por la deriva soberanista catalana. El oasis dorado arrojaba a la intemperie fumarolas pestilentes que los medios adictos del nacionalismo no lograban camuflar. La prédica del victimismo se aceleró, los columnistas de guardia orientaron otra ves sus arcabuces contra Madrid y hasta papá Pujol asomó su rostro crispado en una televisión nacional para defender entre aspavientos la limpieza de los bolsillos familiares.

Aséptico y autista

Con un horizonte de dos años sin consultas electorales, Mariano Rajoy se desenvuelve en su salsa. Aunque media España esté con el agua al cuello y la clase política se mantenga ajena a esta percepción, que es clamor, el presidente del Gobierno confía en una evolución positiva de los acontecimientos, pero a ritmo lento. Los fontaneros de Moncloa te enjaretan sus planes de reformas con una convicción entre aséptica y autista. Enumeran su plan de apoyo a las pymes antes de Semana Santa, el sistema de refinanciación autonómica en marcha este mismo año y lo más importante, la jibarización del paquidermo del Estado para antes del verano. Subir impuestos y no tocar el hipertrofiado edificio público es lo contrario de lo que debe hacerse. Dicen estar en ello, pero sin acelerones. El trote cochiquero evita resbalones.

El despilfarro y la corrupción, la mala imagen de los políticos es el otro aspecto que incomoda seriamente a Rajoy. Así, lo de Rato en Telefónica, lo de las nóminas opacas (y los desplazamientos) de los diputados, lo de las corruptelas incesantes y hasta lo de Urdangarín. Con un PSOE noqueado, el presidente del Gobierno (no así algunos miembros de su equipo) es conciente de que la imagen de una administración manirrota y una clase política insensible a los sufrimientos de la población es su peor enemigo. Ahí están la periódicas sentencias del barómetro del CIS. Nuestra sociedad se emuestra asfixiada en este albañal en el que sus dirigentes han convertido España, como diría Unamuno.

Pero entramos en el capítulo de las verdades con mayúscula, de nuestra democracia renqueante y achacosa, de la debilidad de nuestras instituciones, el poder intacto de las castas, la apoteosis de los privilegios, los negocios turbios, de la Justicia contaminada. No vendría nada mal, para afrontar este doliente estado de cosas y orientar nuestro futuro hacia un horizonte razonable una enorme dosis de vitaminas de honestidad. Un régimen democrático en el que la ética de sus tres principales poderes está anestesiada, no sirve ya ni para tranquilizar conciencias ni para guardar las apariencias. Sirve, tan sólo, para chapotear en la conformidad, que diría el pensador. Pero no es eso.

EL VARÓMETRO:  ¿Hay alguien en el Gobierno que te hable siquiera tenuemente bien del ministro De Guindos?...El artículo de Francesc de Carreras en"La Vanguardia"sobre "Elliot y el debate catalán", de lectura obligada... De Cospedal renunciará a las mamandurrias de que disfruta Bono como expresidente: despacho, coche, chófer, secretarias...Atentos a Fernando Villalonga, el nuevo hombre olímpico del equipo de Ana Botella.


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