A contratiempo

¿Pero qué coño es la proporcionalidad?

Prudencia y proporcionalidad son las virtudes del momento. Como 'honra y honor' lo fueron en otros tiempos. Como 'sentido y sensibilidad', cuando el cine se encaprichó con Jane Austen. Desde que empezó la revolera separatista, no hay mensaje de Rajoy o de sus fieles lugartenientes que no incurra en las dichosas palabra. En especial, en la de 'proporcionalidad', que es un concepto algo esquemático que sirve para un roto y para un descosido. Es la quintaesencia de la corrección política, de hacer tortilla sin romper huevos.

Cuando la tragedia del Tarajal, en la que quince inmigrantes murieron ahogados al intentar alcanzar las playas de Ceuta, las autoridades políticas, judiciales y policiales ya se abrieron ese debate. ¿Cuánta proporcionalidad cabe en unas pelotas de goma?. Una jueza, finalmente, archivó el caso. Hubo más proporcionalidad en la actuación de la Guardia Civil que en decenas de comentarios que planearon como buites sobre el trágico episodio.

¿Cual ha de ser la respuesta 'proporcionada' ante un desafío que suena a golpe de Estado?

Esgrime Rajoy su sentido de la proporcionalidad cuando, desde diversos frentes, se le reprocha que no haya actuado con la contundencia necesaria ante la arremetida de Forcadell, la CUP, el cantautor y el hijo político de Jordi Pujol, el gran defraudador. ¿Cual ha de ser la respuesta 'proporcionada' ante un desafío que suena a golpe de Estado? La ley, dice el presidente del Gobierno. Y se encomienda al Constitucional, un tribunal con un pedigree que merece tanto respeto y confianza como un preservativo con agujeros. Todos tenemos un pasado y el del TC, recuerden Rumasa o Sortu, es para echarse a temblar. O a llorar.

Alfonso Guerra, que estaba silente en la comisión Constitucional cuando Zapatero jaleó el nuevo Estatut, origen de buena parte de nuestros males (Zapatero y el Estatut), salta ahora con que ese "golpe de Estado civil" que promueven los nacionalistas catalanes merece una respuesta como el de Companys en el 34. Es decir, enviar a la Guardia Civil. Y a la cárcel. "No es nada nuevo, ya lo intentaron entonces y la República respondió muy bien". ¿Fue proporcional? Ahora se menta el artículo 155, que está en la Constitución, y unos se echan a temblar y otros gritan con espanto.

Quienes alaban el buen juicio de la proporcionalidad parecen ser mayoría. Pero hay muchas voces que denuncian que tras el vocablo se oculta el miedo o la pereza. Todo haz tiene su envés, como gusta a los militantes de la proporcionalidad. ¿El ojo por ojo también lo es? Poner la otra mejilla, parece que no.

El jefe actual de la ANC, esa organización que saca gente a las calles cada 11 de septiembre, relataba en una cena privada, hecha ahora pública, que lo que ellos esperan tan sólo es que el Gobierno de Rajoy eche mano del 155. No sólo justificaría todos los disparates de la secesión sino que incluso blanquearía sus torpezas y hasta les escribiría un digno final a su historia, que ellos no tienen. Son como un niño al que alguien le dejó una espada. Habrá que quitársela. Con proporcionalidad o sin ella.

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EL VARÓMETRO. Lo mejor de la semana, cunado Feijóo dice que Rajoy que 'no es lucido pero es lúcido'. // Ana Blanco y Paco Rossell demostraron, con Sánchez y Rajoy, que el buen periodista nunca ha de ser el protagonista. // Bernardino León y el general Julio Rodríguez, dos productos del Zapaterismo. // El Papa Francisco descree de los nacionalismos. Para allá que les manda al obispo Omella. Turolense.


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