OPINIÓN

La caída del imperio Mariano

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. EFE

A Mariano Rajoy sólo le preocupan las elecciones legislativas de junio de 2010. Lo ha desvelado, en un raro brote de sinceridad, el portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo, cada vez menos cauteloso. Y ha cabreado a media formación. ¿Cómo que sólo le interesan las generales? ¿Y las municipales? ¿Y las autonómicas? En suma: “¿Y nosotros, qué pasa con nosotros?,” inquieren, con vocecilla huérfana los dirigentes territoriales del PP.

Una encuesta de ‘El País’ anuncia, estrepitosamente, la victoria de Ciudadanos en caso de celebrarse ahora unas elecciones de las que preocupan a Rajoy. La caída del PP y el retroceso del PSOE son directamente proporcionales al ascenso de la formación naranja. Nada nuevo, salvo el índice de las subidas y bajadas. Cuatro puntos de escalada para Rivera, tres de caída para Rajoy y uno para Sánchez. Quizás sea excesivo. A saber. No es cosa que preocupe a Mariano, según parece.

En el Partido Popular, sin embargo, late una indisimulada inquietud desde su batacazo en Cataluña. Allí donde el futuro de España está en juego, (poca broma, dirían los catalanes), el voto de los demócratas se encomienda a Ciudadanos. “No es extrapolable”, responden desde Moncloa. Jorge Moragas, uno de los arquitectos de la estrategia contra la DUI, tomó el portante, rumbo a Nueva York. Soraya Sáenz de Santamaría, conductora de la ‘Operación diálogo’, permanece recogidita en su despacho a la espera de alguna decisión de Rajoy, que no tendrá forma, precisamente, de felicitación. El  juez Llarena, mientras tanto, que le salva la cara al 155 y mantiene acochinados a los golpistas.

Tan nerviosas bajan las aguas por el Gobierno que hasta Méndez de Vigo ha empezado a referirse a Ciudadanos como “Ce y ese”, por un lado, o “Ces”, por otro. Todo en la misma sentada. Ni siquiera se ha puesto de acuerdo consigo mismo a ña hora de menospreciar al adversario. Han vuelto a las andadas. Primero fue ‘Chutatans’. Luego ‘naranjitos’. Ahora ‘Ces’ o lo que sea. “Todo es inútil y hay que tener el valor de no buscar pretextos”, apuntaba Onetti.

En el PP andan a la busca de pretextos. Ahí está el lío de la nevada, una precipitación modesta que se ha tornado en gran tormenta política. El ministro del Interior, hombre de Dolores Cospedal, se ha llevado todos los palos en el trasero de su director general de Tráfico. El ministro de Fomento, más próximo a Soraya, ha salido indemne del desaguisado. Otra vez el ‘fuego amigo’ en el vértice del poder. Otra vez los cuchillos afilados vuelan bajo.

“Preferiría estar en cualquier otra parte”, rezaba un famoso epitafio. Eso mismo le ocurre a buena parte de los dirigentes del PP. Prefirirían no estar. Salir corriendo, como Moragas. Pero no tienen un sillón de la ONU a la espera. Adivinan una debacle en las elecciones del 19, las regionales y locales. Mayor aún que la de 2015. El laborioso y tenaz Fernando Maíllo tiene problemas para elaborar las listas. Para encontrar candidatos al patíbulo. Algunos de los grandes nombres del PP han respondido a lo Bartleby: “Preferiría no hacerlo”. La lista de las deserciones no es breve. Los mentados Zoido, De la Serna y Méndez de Vigo, Arenas, González Pons, García Tejerina, ya han hecho saber que con ellos no cuenten para salir en disputa autonómica o municipal. “Tú primero, que a mí me da la risa”, le han hecho llegar al coordinador general del partido.

Cambios en las listas electorales

Maíllo tendrá que recurrir a la cantera, a los nuevos, gente animosa pero con dudoso tirón electoral. Habrá cambios en al menos treinta cabezas de lista para las alcaldías en las capitales de provincia. No se trata de una renovación estratégica, sino de una mutación forzosa. El Imperio Mariano amenaza ruina.

Huyen hacia Ciudadanos los mandos intermedios y menores en todos los rincones de España. El PP empieza a sumergirse en el síndrome de ‘tonto el último’. Y no tiene demasiado tiempo para revertir la estampida. Rajoy no parece inmutarse. Ha dado instrucciones a su gente para embestir copiosamente a Ciudadanos, de quien depende de cara a los presupuestos. “El rinoceronte aún tiene camino por andar”, aseguraba Moragas, ya con la valija en la mano. Merkel lo dijo antes: “Mariano, en Alemania diríamos que tienes piel de elefante”. Quizás el rinoceronte o elefante aún tenga recorrido. En el PP crece la sensación de que la decadencia del poderoso paquidermo empieza a ser imparable.

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EL VARÓMETRO. Entre Oprah Winfrey y Catherine Deneuve no tengo la menor…//  Tras la versión feminista de ‘Carmen’, veremos a ‘Otello’ de viaje de novios en Cancún con Desdémona y a Flastaff en la Buchinger. Mimí se dedicará al kick boxing. // Borges era ‘artificial y excluyente’, se justifica la Academia sueca. Gavilla de zopencos con mala conciencia. // En un inusitado rapto de actividad, Sánchez propone…¡subir impuestos! // “Lo mejor con los políticos catalanes es no tratarlos”, apuntaba Azaña. // Plutarco diría que a Pablo Iglesias le queda más camino que provisiones.


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