A contratiempo

Valenciano: el comienzo de la nada

Meses hace ya que arrancó la precampaña electoral del PSOE y aquello fue como el comienzo de la nada. Etapa tras etapa, barómetro tras barómetro, CIS tras CIS, a Elena Valenciano se le ha puesto cara de Poulidor, llamadle 'Pou-Pou', eterno segundón de la 'serpiente multicolor'. Su mensaje electoral viene a llenar un gran vacío... con otro, diría Macedonio. Sus mítines farragosos se deslizan por la espesura de la nada. Nada entre dos platos, sus palabras suenan como las resonantes trompetas de la nada.

Los recortes de Manuel Valls, el primer ministro francés de la derechona sociata, le ha descuajeringado su fina estrategia de sacudirle a Rajoy en el trasero de Merkel. Las cifras del desempleo, la confianza del consumidor, los datos del comercio exterior, el bono a diez años y la prima de riesgo le escamotean los proyectiles contra la gestión económica del PP, que sin ser la bomba, al menos aún no ha petado. Hurga Valenciano en la ley del aborto pero no la encuentra, que Gallardón la ha guardado en la fresquera hasta julio. Y finalmente echa mano a la desesperada de una ley de Dependencia que Zapatero se sacó de la chistera y nunca vio la luz. Oficio de tinieblas, oficiante de la nada.

Mira a su alrededor y no encuentra argumentos, ni proyecto ni, casi, partido. Pérez Rubalcaba tiene la mirada perdida en el horizonte otoñal de las primarias y, ella se despierta sobresaltada por negras pesadillas con el rostro de Chacón, Madina y los demás. Grita tanto que deja ronco al auditorio y exhibe una elocuencia de mercado de abastos a la hora del bocata. "Ya sabes, es buena chica", conceden algunos correligionarios.

Tres eran tres

Tuvo su momento de gloria esta semana cuando, luego de desvelarnos que su particular 'santísima trinidad' la componen Cristo, el Ché y Felipe González, "en la misma dimensión", se autoerigió en 'la chica de ayer', momento en el que seguramente Antonio Vega se revolvería en su tumba. Si es la chica de ayer, que vuelva cuando tenga veinte años menos, habrá pensado más de un veterano militante del PSOE.

Cuenta con un gran apoyo en su fatigoso empeño electoral, el de Soraya Rodríguez, la portavoz parlamentaria de su partido, a quien algunas mañanas seguramente le dice, antes de meterse en faena: "Anda, habla tú por mí, ya que tienes la boca abierta". Soraya siempre tiene la boca abierta, y se le nota. Escupe venablos, palabros, guijarros y... cangarros. Sí, cangarros. Quiso esta semana demediar la alta figura de Arias Cañete como firme defensor de nuestra agricultura en el secarral burocrático de Bruselas y se precipitó a un lodazal de cangarros y purines del que resultaba imposible salir inmaculado.

Cochinos y purines

"Pero bueno, ¿los cerdos de quién son competencia? Pues del ministro de Ganadería, ¿verdad?. Del ministro de Industia y Ganadería. Luego, los excrementos de los cerdos, también", aseveró tan ancha, en una muestra más de sus vastos conocimientos. Nos ilustró Rodríguez sobre los chanchos, los guarros, los cochinos, los purines, los excrementos y demás elementos que componen la cabaña porcina nacional y alrededores. Su idea era encalomarle un cangarro en la jeta del extitular de Agricultura pero, dada la pestilente munición utilizada, resultó ella la única perjudicada. Aquello no olía nada bien.

Entre la chica de ayer y la chica de los purines no es de extrañar que Rubalcaba esté como encogido y temblequeante. Se acerca la fecha fatídica del 25M y no atisba más que podredumbre y contratiempos. Por si no estaba bastante atragantado con su equipo femenino, reapareció Magdalena Álvarez por el horizonte, la famosa 'Maleni' de las borrascas y 'antes partía que doblá', envuelta tambien en un lodazal, no ya dialéctico, sino ferroviario.

Quiso en su día colgar a Esperanza Aguirre de una catenaria y la justicia poética está a punto de colgarla a ella del AVE. Dineros con olor a purines que engrasaron las vías del eje Madrid-Barcelona. O decenas de ERE con olor a cagarros que engrasaron los bolsillos de sindicalistas y socialistas en Andalucía.

Meses hace ya que Valenciano se adentró hacia el comienzo de la nada, es decir, arrancó su precampaña electoral. Hambrienta de fracaso, le aguarda un inevitable laberinto con una sola salida: la cómoda lejanía de un mullido y bien remunerado sillón en Bruselas. De lejos, Valenciano gana mucho.

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EL VARÓMETRO. Ese 'delinqüe' de Manuel Chaves ya está en las antologías. // A punto estuvo Fainé de sumarse a la ausencia de Lara en la comida de los empresarios y banqueros de Moncloa. // Lo de Montoro, pase, pero que De Guindos también sea del Atleti (¡Mon Dieu!).


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