A contratiempo

A Rubalcaba se le escapa el PSOE de las manos

Una Cataluña independiente no es un buen negocio, pese a la propaganda del expolio y el victimismo. Recordemos a Pla: "Los catalanes no deberíamos abandonar España. Fabricamos muchos calzoncillos pero no tenemos tantos culos". Pla era un tipo inteligente, viajero, buen conversador e impenitente fumador "en busca del adjetivo".

Lejos de buscar un adjetivo, los nacionalistas catalanes se aferran a un único sustantivo, "Independencia", su piedra filosofal, el gran mantra que oculte la desastrosa gestión de un septenio condenable, procesable y hasta encarcelable. La Cataluña del tres por ciento. La Cataluña de la corrupción, la "mordida" y el saqueo bajo el himno de "Els Segadors".

Este jueves fue paradigmático. Mientras Ignacio González tomaba en Madrid el relevo de Esperanza Aguire bajo la invocación a la unidad constitucional de España, en el Puerto de Barcelona un provinciano y acomplejado Artur Mas evitaba posar junto al Jefe del Estado en la foto oficial. Ridículo y escarnio. El nacionalismo confunde la cortesía con la barretina.

Teoría de las dos almas

Pero otra "fotus interruptus" tuvo tanto o más calado ese mismo día. La del PSC evitando aparecer en el posado junto al PP y Ciutadans frente a la propuesta de un referendum independentista auspiciado por CiU y sus mariachis secesionistas. "El PSC se nos rompe", clamaban por los pasillos del Parlament los diputados socialistas ante la fractura inminente de su grupo. Las dos almas del "Partit del Socialistes de Catalunya", fundado en 1978 tras la unión de tres corrientes de la izquierda catalana, parecía avocado, una vez más, a la fractura. El alma nacionalista de los herederos de los Maragall, Obiols, Reventós y demás burgueses ilustrados frente a la de los "españolistas" del cinturón rojo, los de Montilla, Corbacho, Pujana y tantos otros. Doctor Jeckyll y Míster Hyde.

Triunfó finalmente la absurda abstención, un contradiós, porque en lo referido a la independencia se puede estar a favor o en contra pero nunca de perfil. Los 28 diputados que ahora tiene el PSC en el Parlamento catalán podrían quedarse en la mitad en las próximas elecciones autonómicas, las que Artur Mas ha convocado, a contrapelo y para salvar su coxis para el próximo 25 de noviembre.

El voto del PSC ha puesto contra las cuerdas al partido "hermano", al PSOE, declarado enemigo de una consulta popular sobre la autodeterminación y deja muy maltrecha la autoridad de Pérez Rubalcaba en la organización. El PSOE había improvisado, para evitar este trance, una teoría sicalíptica sobre la defensa de una España federal que ni ellos se creen. De sobra saben que los nacionalismos huyen de esta posibilidad de una nación federada e igualitaria, sin excepciones asimétricas en su seno.

Liderazgo en cuestión

Rubalcaba había retado al presidente del Gobierno con una de sus admoniciones estentóreas: "A Rajoy se le escapa España de las manos". Pues bien, tras el voto insumiso del PSC en asunto tan crucial, es a Rubalcaba a quien se le escapa de las manos su partido. un PSOE sin el PSC dejaría de ser alternativa de Gobierno. Y no por los esquílfidos 14 diputados que logró la candidatura de la ahora oculta Carme Chacón en las generales del pasado año, en las que se dejó 11 escaños, sino por lo que tradicionalmente ha representado el peso del socialismo catalán en la estructura del PSOE.

En Ferraz se afilan los cuchillos contra el partido "hermano" de Cataluña. "Han asesinado a muchos compañeros por luchar contra la autodeterminación de Euskadi para que ahora los socialistas catalanes se sumen a la independencia", se ha escuchado estos días en boca de veteranos dirigentes del PSOE. Ramón Jaúregui, especialista en paños calientes, insistía en que "PSOE y PSC comparten absolutamente una posición contra la independencia de Cataluña". Fernández Vara, expresidente de Extremadura, lanza sin éxito la propuesta de que PP y PSOE deben ir juntos para atajar el reto soberanista de CiU.

Las sombras del Partido Socialista Italiano y del Pasok griego han empezado a sobrevolar sobre la sede de Ferraz. El liderazo de Rubalcaba empieza a ser más discutido que nunca. El riesgo a la desintegración del socialismo español cobra forma en las atribuladas mentes de buena parte de su militancia. Un panorama inquietante, el de la principal fuerza de la oposición en trance de resquebrajamientos en un panorama de creciente inestabilidad política y económica en nuestro país. El socialismo catalán, dicido entre dos almas. El español, cegado y maniatado por la ignorancia desalmada.


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