A contratiempo

Rajoy: todo queda en casa

Trece ministerios. Es decir, algunos más de los esperados, pero el Gabinete más reducido de la democracia. Cuatro mujeres. Alguna menos de las deseadas... Amigos leales, compañeros de fatigas, supervivientes de la travesía del desierto, veteranos fieles y estrechos colaboradores. El núcleo duro del primer Gobierno de Mariano Rajoy no ha deparado sorpresas. Son todos los que están y casi están todos los que son. García Margallo, Jorge Fernández, Arias Cañete, Cristóbal Montoro, Ana Pastor, Ana Mato, José Manuel Soria y por supuesto, Soraya Saenz de Santamaría, el pilar fundamental de todo el equipo, vicepresidenta única amen de ministra de Presidencia y portavoz del Gobierno. Son los esforzados de Rajoy, sus centuriones, los llamados a inmolarse en el primer desembarco contra la crisis heredada, el contingente de asalto a las encrespadas posiciones del caos y el desbarajuste general en que nos encontramos tras siete años de ineptitud socialista.

No hay grandes sorpresas. Ni fichajes extemporáneos ni bibianas inesperadas. Es un equipo solvente, profesional, experimentado y, en líneas generales, con un perfil de seriedad contrastada. José Ignacio Wert, sociólogo especializado en análisis demoscópicos, nombrado al frente de Educación, Cultura y Deporte, ex UCD, exdiputado por La Coruña y muy respetado en los medios, ha sido quizás la mínima sorpresa. Como Pedro Morenés, al frente de Defensa, y Luis de Guindos, en Economía, no es militante del PP. La llegada de Alberto Ruiz Gallardón a la cartera de Justicia es el toque político y posiblemente polémico de la formación marianista.

Rajoy es un político que camina de la mano del pragmatismo y que huye de los sobresaltos y de loimprevisible. Su primer Gobierno es fiel reflejo de su personalidad. Es un equipo "puro Rajoy", como señalaba ayer un alto dirigente de Génova. Nadie esperaba otra cosa. Pero sí quedan algunas dudas por despejar y, en particular, lo medular, es decir, cómo se manejará la pareja que ha sido colocada al frente del equipo económico. Dijo el recién investido presidente del Gobierno que todo se cifra en crecer y crear empleo. Para ello ha elegido a dos pesos pesados de perfil muy diferente. Luis de Guindos en Economía y Competitvidad, que será el encargado de diseñar las estrategias para crecer. Y Cristóbal Montoro, en Hacienda, el responsable de embridar el gasto y perfilar los ajustes. La ausencia de una vicepresidencia económica en esta particular coyuntura ha llamado la atención. También hay dudas sobre cómo funcionará la obligada compenetración entre ambas carteras, asunto crucial en los próximos pasos de la era Rajoy. Ana Pastor en Fomento, Soria en Turismo y Energía y Fátima Báñez en Empleo tendrán que colaborar también en este área pero con unos cometidos evidentemente de nivel menos relevante. García Margallo en Exteriores es una certera apuesta en Exteriores para regresar con dignidad a la órbita europea, donde nuestro cartel dista mucho de la excelencia. Sobre la espaldas del veterano Fernandez Diaz ha recaído la complicada apuesta de lidiar con el frente terrorista, crecido tras su regreso aparatoso a las instituciones tanto en el País Vasco como en el Congreso. Para ello tendrá que trabajar de la mano con Ruiz Gallardón, otro tándem clave en esta primera etapa marianista.

Es evidente que Mariano Rajoy no quiere sobresaltos. Apuesta sobre seguro. Este equipo de esforzados son gente con la que ha trabajado mucho, a la que conoce a la perfección, de la que sabe sus fortalezas y sus sus puntos flacos. No son grandes luminarias ni aparatosas estrellas. Pero si son la gente que necesita para este momento en el que como señaló hace unos días, "las cosas no están fáciles, pero tenemos ilusión". Un grupo compacto y homogéneo. Todo queda en casa. Ojala la suerte les acompañe.Todos lo necesitamos.


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