A contratiempo

Rajoy ante el gran reto de su vida

Una nueva voz. Una nueva plataforma de aportación de ideas, informaciones, criterios, opiniones. El nacimiento de Vozpópuli ha de entenderse como una gran noticia para la sociedad española. Porque no debemos olvidar que la libertad de expresión no es un privilegio exclusivo de los periodistas. Lo es de todos los ciudadanos. Cuantas más voces -responsables, con criterio, profesionales- más claridad. Y más posibilidades de acercarse a ese bien ahora escaso que conocemos como la "verdad", que no es patrimonio de nadie (nunca confíe en un medio que diga que nunca se equivoca) pero sí anhelo de unos cuantos. Por eso siempre he hecho mío el axioma de Bentham: "Busquemos únicamente lo que es alcanzable". Lo demás se lo dejaremos a iluminados o delirantes.

Nace esta nueva voz en uno de los momentos, no hace falta insistir en ello, más cruciales y más difíciles de la reciente Historia de España. En vísperas de unos comicios generaes en los que nos jugamos mucho más de lo que algunos quieren hacer creer. No estamos ante un mero cambio de siglas en el poder, de colores en las poltonas, de personajes en el coche oficial. Estamos ante el momento justo en que nuestro país puede definitivamente deslizarse por el sumidero de la depresión, el desestimiento, la depresión y las tinieblas. Como suena. Ni alarmismos ni derrotismos. Los "antipatriotas" eran otros. Los que nos han mentido, estafado, engañado y colocado al borde de este abismo de tan difícil salida. Parece que la sociedad española, menos anestesiada de lo que algunos creen y mucho más desesperada de lo que sería conveniente, está decidida a propinar un soberano castigo democrático, cívico y evidentemente ético al periodo de gobierno más estéril, dañino, inepto e incapaz desde la restauración democrática. No sobra ni un adjetivo. Rotos los puentes de consenso, dañada la integridad de la convivencia, afiladas las uñas del resentimiento, vapuleadas las instituciones, humillada la dignidad de la Justicia, resucitados y hasta reverenciados los concubinos del terror, deteriorada nuestra presencia internacional, hecha añicos la situacón económica, estas dos legislaturas socialistas han envuelto con un manto tenebroso la realidad presente y me temo que futura de un país que, a princpios de la década anterior, resultaba ser envidiable y ejemplar.

Ingente tarea erizada de riesgos para quienes se disponen, el Partido Popular según todos los indicios, a tomar el relevo de este gran buque casi a la deriva. Le llueven ahora exigencias, propuestas y consejos a Mariano Rajoy, posiblemente futuro presidente del Gobierno. Curioso que quizás los más activos en este ejercicio de fariseísmo sean los que le han ninguneado, zaherido y menospreciado durante todos estos años. Desde las filas propias y las ajenas. La condición humana, voilà. Por puro egoismo habrá que, no solo desearle suerte en la travesía, sino echar una mano a los esforzados remeros. Tony Blair dejó escrito aquello de que "solo vale lo que funciona".

Ha llegado la hora del pragmatismo, de la sensatez y el sentido común. Y nada mal le vendría al próximo presidente del Gobierno hacer suyas las palabras de Pavese: "El único modo de salvarse del abismo es mirarlo y medirlo y sondarlo y bajar a él". Eso es lo que la sociedad espera de quien el 21 de Noviembre se instale en la Moncloa


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