A contratiempo

El PSOE vuelve al lugar del crimen con las andaluzas

Con el alma desgarrada tras el intenso Congreso de Sevilla, el PSOE vuelve dentro de unas semanas al escenario del crimen. A tierras andaluzas. Las elecciones autonómicas del 25 de marzo suponen un compromiso crucial. De perderlas, el PSOE no solo se quedaría sin poder territorial sino que diría adiós a uno de sus más importantes símbolos.

Andalucía daba y quitaba inquilinos de la Moncloa. Como daba y quitaba secretarios generales del PSOE. Acabamos de verlo. Unos telefonazos de Felipe González y unas presiones del inquietante Gaspar Zarrías orientaron el resultado final de la votación en la línea que marcaba el aparato. Ganó Rubalcaba, perdió Chacón, pero el partido salió muy debilitado. Tanto que José Antonio Griñán, presidente de la Junta de Andalucía y del Congreso, emergió del cónclave herido y apalizado por equivocarse de candidato, y, al mismo tiempo, con el sayal de presidente del PSOE por meras razones de estrategia electoral. En vísperas de la cita andaluza, el candidato no podía ser descabalgado sin riesgo para el resultado en las urnas.

Y ese es el espinoso panorama ante el que se encuentra el principal partido de la oposición en vísperas de unas elecciones cruciales. Un secretario general que acaba de conducir a su formación a la derrota más estrepitosa de su historia, con cuatro millones de votantes en fuga y con un partido dividido y con serias ansias de venganzas internas. Y un horizonte inmediato sumamente incierto, con esa cita en las urnas andaluzas que apestan a otro batacazo sin paliativos.

De Mercasevilla a los ERES

José Antonio Griñán, hijo de un militar de alto rango del franquismo, se encuentra en sus horas mas bajas. Es un candidato atravesado por los costurones de la polemica, que le señalan directamente en todos los escándalos que sacuden desde hace años a la Junta de Andalucía. Intentó ocultar sus debilidades tras la sombra de Chaves, pero finalmente, el inadecuado manejo de los fondos públicos que arrancó en Mercasevilla y derivó en los ERES de la vergüenza le salpican de forma directa e inevitable. Las investigaciones de la valiente jueza Mercedes Aldalla van escalando la pirámide administrativa hasta alcanzar a dos directores generales de Trabajo y a la actual titular de Hacienda y mano derecha de Griñán en la consejería de Economía en los años en los que se produjeron los hechos delictivos.

El PP ya le ha señalado como responsable último en esta trama en la que se jugaba con los caudales públicos destinados a atender a los parados andaluces con una desfachatez que mueve al rubor ajeno.

Un presidente de Andalucía tocado, que al mismo tiempo es el candidato de su partido en estos comicios no puede resultar más engorroso para el recién elegido secretario general de la formación, Pérez Rubalcaba, quien, según trasciende de su círculo más próximo, observa con enorme pesimismo el resultado de la cita electoral andaluza.

El PSOE ha cerrado en falso su Congreso, ha eludido efectuar una autocrítica en condiciones, no ha logrado hilvanar un proyecto político renovador y ha apostado por la figura de un representante del tardofelipismo con una imagen de cierta solvencia, apuntalada por la inanidad evanescene de su rival, pero sin alcanzar la pátina de apuesta de futuro que el partido necesita.

Travesía del desierto

Así las cosas, el PSOE se encuentra en uno de los peores momentos de su historia. Tiene enfrente a un PP sólido, homogéneo, prietas las filas en torno a un sagaz y paciente Mariano Rajoy que ha demostrado en estos primeros pasos de su acción de gobierno que sabe muy bien por dónde se anda. En la familia socialista cunde el desconcierto y las ganas de venganza. Madrid, Valencia, Galicia, Cataluña son las importantes demarcaciones regionales donde hay muchas guerras pendientes por librar y muchas heridas por cerrar. Rubalcaba tiene que devolver la confianza a su equipo, a su militancia y a su electorado. Aventura muy complicada. Ha sido partícipe destacado del desastre de Zapatero y apenas tiene argumentos políticos e ideológicos para la remontada. Cargar contra la Iglesia y los mercados valen para un mitin pero no para una táctica.

Es tanto lo que hay en juego en Sevilla que a muchos miembros de la actual Ejecutiva socialista le tiemblan las piernas. Sin poder territorial, con tensiones internas y sin discurso, el único sendero que se adivina en su horizonte es el de una larguísima travesía del desierto en la que Rubalcaba ejercerá de atribulado Moisés a la espera de cederle el testigo a un candidato con mas posibilidades para las generales. Andalucía será su Mar Rojo. Pero quizás las aguas, en este caso, en lugar de abrirse, sean su sepultura. Entonces, la pregunta será: ¿Hay otra izquierda posible? Hay quienes mencionan a Garzón, el juez ahora “mártir”, tras su condena por las escuchas ilegales de la Güertel. O Rosa Díez, una figura en ascenso. Andalucía, una vez más, tiene la palabra.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba