A contratiempo

Jueces, periodistas y demás ralea

Cuando me presentan a alguien, me basta con saber que es un ser humano para estar seguro de que peor cosa no se puede ser. Decía Onetti. Pues sí. Se puede ser juez o periodista, que es de lo peor, si nos atenemos al barómetro del CIS, el espejuelo demoscópico que periódicamente refleja nuestro estado de ánimo. Los políticos no figuran, quizás porque no se les considera que ejercen una profesión. ¿Se les tiene por amateurs?. A saber. La clase política, sin embargo, aparece en la categoría de lo más preocupante, junto al paro.

Médicos y barrenderos, sin embargo, reciben alta valoracíón en la estima social. Es bueno saber que el cielo quizás exista, aunque nuestro lugar sea el infierno. El de los periodistas, digo. Y magistrados. No parece buena cosa que los profesionales de la justicia y la comunicación resulten tan poco apreciados por sus compatriotas. No, siempre no ha sido así. Algo están haciendo mal.

Guiños populistas

Lo preocupante de esta conclusión es que es precisamente cuando algún togado desbarra es cuando más aplausos recibe. Tal es el caso de la sentencia de la Audiencia de Barcelona que ha mandado a chirona a los políticos de Unió que trapichearon con fondos europeos rumbo a su bolsillo.

Ya se sabe, un acuerdo con la fiscalía anticorrupción les alejó de las rejas, previo pago de una simbólica multa. Transacción vergonzante. Una instancia ulterior ha desbaratado ahora el apaño que antes consintió. Tras escuchar el clamor popular y el indignado griterío por la corrupción, la audencia de Barcelona ha dado a luz un auto "intimidador" que acojona.

Dicen estos improvisados "jueces de la horca" que, en tiempos de crisis, con "personas que a diario engrosan los dramáticos índices de desempleo", y sometidos "a continuos recortes en servicios sociales" y a sacrificios que se ensaña con "los más débiles", ha de ponerse coto a la "cuasi impunidad de políticos y poderosos" que abusan del ejercicio del poder. La jerga de este escrito judicial cabalga entre el peronismo, el chavismo, el populismo y otros ismos. Pero es el auto de un tribunal español y ha sido clamorosamente aplaudido, sin apenas peros ni titubeos. Las turbas quieren cárcel para los corruptos, como sea.

Cabría pues colegir que estos jueces han mandado al trullo a los choricetes de Unió no porque lo dicte la ley, que es lo suyo, sino porque la sociedad está desesperada por los recortes, las estrecheces y la crisis y no admite ver cómo se pavonean por las calles unos politicastros que han metido la mano en la caja de todos. Lo que nos lleva a pensar que sin crisis les habrían dejado en libertad, ¿no?. Esta decisión judicial de "vengador justiciero" pretende, al parecer, el cariño de las masas, el aplauso del CIS. Qué peligro. Las instituciones al servicio del clamor popular.

Fiscales politizados

La Justicia, sí, tiene tan mala prensa como la prensa. Un fiscal jefe catalán ha sido invitado a dejar su cargo luego de presentarse como asesor voluntario para que el reto soberanista de Artur Mas pudiera sortear los meandros de la ilegalidad. Su par en el País Vasco ha reclamado que la Justicia tenga en cuenta la realidad social para con los terroristas de ETA. Otra vez la política por encima de las leyes. El poder judicial, no ya interpretando las leyes, sino reinventándoselas. O sea, suplantando al poder legislativo. Son casos aislados, cierto. Pero ya menudean frondosamente por el horizonte. Fruto quizás, de impericia, indecisión o falta de clara firmeza por parte del poder político, por parte de un ministerio de Justicia dubitativo a veces y melidroso casi siempre.

En cuanto a quienes ejercemos el oficio de cambiar en palabras nuestra vida, como escribió Borges, es decir, los periodistas, gremio tan autoindulgente, quizás no haya demasiado que inferir. Los analistas achacan esta decrepitud de la imagen periodística al amarillismo tertulianesco y a ciertos excesos en la red. Puede ser. La más hermosa profesión está virando hacia un nivel de fealdad capaz de hacer recular a las estrellas. Será también la crisis, que todo lo encanalla y lo pervierte. Como escribió Molière: "Que diable allait-faire dans cette galère?

EL VARÓMETRO. Impecable presencia del Príncipe de Asturias en los funerales de Venezuela. // La foto de la semana, Soraya Saénz de Santamaría con Angela Merkel. Este es el camino. // Por si algo le faltaba a Rubalcaba, la reaparición de Eguiguren ejerciendo de apóstol de Euskal Herria.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba