A contratiempo

Este Gobierno ha nacido para inmolarse

Con una enorme presencia de ánimo, Soraya Saenz de Santamaría, entonaba alegremente el "Eres tú" de Mocedades, sentada junto a los Reyes en la entrega de los premios periodísticos de la agencia Efe. Faltaban tan sólo unas horas para que unas organizaciones sindicales antiguas, oxidadas y envalentonadas arrancaran la primera (al tiempo) huelga general contra el Gobierno del PP. Serenidad y presencia de ánimo se llama la figura de la vicepresidenta. Ella sí parece tener asumido que ahora se precisan elevadas dosis de sangre fría y nervios de acero para evitar que España, herida por el pánico, se precipite por el despeñadero.

A partir de ahora, todo ha de ser así. El resultado de las elecciones andaluzas ha despertado al PP de su ensueño. Era su primer serio revés electoral desde 2009, cuando Núñez Feijóo mostró a su partido, desde la esquina gallega, el camino de retorno a la Moncloa. Y no es que Rajoy desconozca precisamente el sabor de la derrota. Es un experto. Pero ahora no tocaba. Demasiado pronto para retirarle de la mesa el plato con las mieles del triunfo. Apenas ha tenido tiempo de saborearlo y ya le han servido el del amargo sabor de la derrota. Cien escasos días. Muy injusto, pero la política es así.

De modo que toca desperezarse y poner manos a la obra. El equipo de Gobierno confiaba en que las primeras medidas impopulares que tuvo que adoptar sobre la marcha (subida de impuestos y reforma electoral, principalmente) no le pasarían semejante factura. Según lo previsto, tras una victoria en Andalucía y con casi todo el mapa territorial teñido de azul, su tarea sería muy difícil pero no desesperada . No ha sido así y ahora hay que ponerse manos a la obra sin contemplaciones. "Sin excusas", dijo Rajoy desde Seúl. Lo cierto es que está casi todo por hacer. No solo son los acerados presupuestos, tan postergados, sino casi todo lo demás. Tanto lo urgente como lo importante.

Pisar el acelerador

Ahora hay que olvidarse del freno. Ni hay tiempo ni hay alternativa. Bruselas no da tregua. Ahora sí es preciso acogotar a los gobiernos autonómicos para que cumplan con su déficit, para que reduzcan prestaciones quizás básicas, para que ser reordenen a la baja servicios públicos, para reformar la Administración, la Sanidad, la Justicia, el sector eléctrico, las empresas públicas...Y los nuevos presupuestos del próximo otoño, otro trago amargo, otro ajustazo. Ha llegado el momento del hachazo, de la poda, de los recortes implacables, de la austeridad en toda regla. Es el tiempo de las vacas muy flacas, casi agónicas.. y por mucho tiempo. Ya no cabe maldecir sobre la herencia de ZP ni refugiarse en la almohada de la queja y las lágrimas. Sin pasos en falso ni titubeos.

Andalucía, con un Gobierno se supone que radicalizado por la posible presencia de los marinaledos de IU no lo va a poner fácil. Allí se refugiará el alicaído PSOE, con un desdibujado Rubalcaba a la cabeza, para convertir esa enorme comunidad en punta de lanza de la labor de oposición al Gobierno central. Duelos y quebrantos desde el sur. Y desde el nordeste, con una CiU encabritada en su soberanismo. Menudo socio preferente.

Tibios y melindrosos

"No nos han elegido porque seamos los más simpáticos. Nos han votado porque sabemos lo que se tiene que hacer y sabemos cómo hacerlo", confesaba días atrás un alto dirigente del PP, convencido de que no es tiempo para un Gobierno de tibios y melindrosos, que de todo hay en el Ejecutivo. Este Gobierno tiene que tener muy claro que ha nacido para inmolarse, para sacar adelante un programa de reformas drásticas, duras e impopulares si pretende llegar a la otra orilla. Otra cosa es cuántos y quienes llegarán, porque es evidente que un puñado de ministros perecerán con su cartera en el intento. Cuando De Guindos hablaba este miércoles en el Foro de ABC de que la huelga general no les hará modificar ni una coma de la reforma laboral estaba señalando las líneas generales de la nueva etapa. Van a ser dos semestres infernales, en los que el empleo seguirá sufriendo y las reformas afectarán dramáticamente a la sociedad. "Yo no voy a hablar de brotes verdes", insistía el ministro de Economía, en su línea de sangre, sudor y lágrimas. Pero dejaba un resquicio mínimo a la esperanza: "Quizás atisbemos algún síntoma de recuperación el año que viene".

Habrá que verlo y, sobre todo, habrá que ver quién llega a verlo. Puede que todos los ministros sean valientes, como decía, parangonando el título de Richard Thorpe, un ingenioso fontanero de la Moncloa. Unos más que otros. Pero es labor de Rajoy transmitirles la consigna de que hay que apretar los dientes y aguantar. E incluso, en vísperas de una huelga general, entonar jovialmente el "Eres tú" en un acto solemnemente presidido por los Reyes. "Quien no teme morder el polvo no se atreve a escalar el cielo", escribió E. E. Cummings.


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