A contratiempo

Frases para un "minigolpe de Estado"

Una atmósfera a lo Malaparte se apoderó de los pasillos de la Moncloa el primer fin de semana del cruel febrero. Unas fotocopias ("sin compulsar", bromeaban las redes) sacudieron los pilares del Gobierno y de su partido. Don Curzio en la memoria: Teorías sobre la técnica del "minigolpe de Estado", como un miembro del Gobierno definió la situación. En los despachos y figones madrileños, tensiones de primero, conspiraciones de segundo y crispación a los postres. La política en España es una vieja dama indigna. Sucia, polvorienta y detestable. Estos días, algo más. El Gobierno, tras el shock, reacciona. "No vamos a permitir que nos chantajee una empresa en quiebra", subraya, ahora envalentonado un miembro del Gabinete. "Nos dicen que hemos sido demasiado buenos", apostilla. Y ahora, asegura, se les han abierto los ojos.

Unas cuantas frases y sus protagonistas, han jalonado los principales episodios del terremoto, aún con importantes réplicas. Veamos algunas.

-"No sé ni lo que he dicho", Beatriz Viana, directora general de la Agencia Tributaria. Un desliz ante un micrófono delator resume dos semanas de confusión. Todos hablan, todos dicen y nadie sabe nada. O casi nadie. La balbuciente responsable de los tributos en el Gobierno habló de los papeles y, lamentablemente, los perdió. Una comparecencia de disparate. Una matáfora del guirigay.

-"Ese cuaderno ni existe ni ha existido", Luis Bárcenas, extesorero del PP. Lo desmintió todo, ante el fiscal y en apariciones en los medios. ¿Marcha atrás? ¿Habemus pacto secreto? El protagonista de la posible vendetta se cisca en cuanto se ha publicado. Y marca los tiempos. Le temen en el PP, evitan pronunciar su nombre y, por ahora, no se querellan. "Esa letra no es mía; alguien que haya tenido acceso a la contabilidad puede estar detrás del montaje". La llaman Tarzán y parece, en efecto, rey de esta selva.

-"He cumplido con mi deber", Jorge Trías, exdiputado del PP. Examigo de Bárcenas y defensor mediático de Garzón. El fullero de la película. Dicen que a por algo de pasta (50.000 euros le pedía al PP por sus servicios) y salió trasquilado. Declaró ante el fiscal que en un tiempo vio unos papeles que se parecen a los del cuerpo de la prueba. Míster Memoria Increíble. Nadie le cree.

-"La polvareda", del editorial de "El País". Todo se gestó en sus páginas. Publicó meras fotocopias, ahora se sabe, que entregó al fiscal Anticorrupción. Ni rastro del documento original. De señalador de sospechas, a señalado. Con los días, pasó de disparar contra Rajoy y el PP a centrarse en Bárcenas. "La polvareda levantada por este asunto no debe ignorar la cuestión central: la fortuna acumulada por el antiguo gerente y tesorero del PP fuera del alcance del fisco". Corregir el tiro, se llama la figura.

-"Que cada palo aguante su vela", María Dolores Cospedal, secretaria general del PP. Saltó a la palestra rauda, valiente y briosa. Enojó a la vieja guardia del PP. Rajoy la respalda. No se olvide que ella expulsó del partido al tesorero felón. Sobre los papeles: "No me atrevo a llamarlos documentos, los llamo esa cosa". Le han encargado limpiar la mugre de las sentinas de Génova y aledaños. Algunos compañeros la odian pero la temen. Quizás ese papel de dama implacable hasta le agrada.

-"Se dice que yo estoy detrás", exjuez Baltasar Garzón. Inhabilitado por las escuchas ilegales del caso Gürtel, reapareció esta semana. Con Bárcenas y Trías integra el triángulo de las sospechas. Su ego, feliz. También tiene motivos para la venganza. Pone cara de gatazo satisfecho cuando niega ser el filtrador. Ha vuelto a la pomada.

-"Investigar hasta el final". Eduardo Torres-Dulce, fiscal general del Estado. Firme en sus primeras decisiones sobre el caso. Si hay que llamar a declarar a toda la cúpula del PP, Rajoy entre ellos, se le llama, declaró a Isabel Durán. Obsesionado por mostrar un perfil independiente, le espanta el papel de complaciente Pumpido.

"Rajoy es un lastre para España", Alfredo Pérez Rubalcaba, secretario general del PSOE. No hay conspiración sin el taimado Rubalcaba al fondo. Tras un largo silencio, tronó el domingo. Márchese ya, señor Rajoy. Horas más tarde, el adverso CIS le devolvió a su silencio. Su amistad con Cebrián y su larga mano en el ministerio del Interior le convierten para algunos en claro impulsor del "minigolpe de Estado". Cábalas de tertulia.

"Todo lo referido a mí no es cierto", Mariano Rajoy, presidente del Gobierno. Nunca se le ha visto tan preocupado, tan enfadado. El hombre tranquilo protagonizó en Berlín, junto a Merkel,  su comparecencia pública más incómoda. En anterior intervención sobre el caso, el recurso al plasma, sin preguntas, no espantó las dudas. Lo desmiente todo. Ni contabilidad en B, ni dinero negro ni sobres. Sabe quién ha sido. Eso le dijo a sus fieles. Confía en que escampará. Más pronto que tarde. Muchos tiemblan a la espera de su reacción, que, como siempre, se servirá bien fría.

"Contad conmigo para una regeneración", Esperanza Aguirre, presidenta del PP de Madrid. Verso nuevamente suelto. Lengua aún más suelta. Asombrosamente activa tras su breve retirada de la política. En Moncloa la detestan. Poco le importa. Se ha ofrecido para regenerar el partido, esa asignatura pendiente. Mato y Botella no la adoran.

Una trama muy confusa. Confusos actores representan a unos confusos personajes que desconocen un confuso guión. Y que buscan desesperadamente al autor. Inquietante revoltillo de Ionesco con Malaparte... Madrid es estos días un descomunal quilombo, con clarines de fin de régimen, anuncios de crisis de Estado, gobiernos de concentración y quinielas sobre el Monti que ocupará la Moncloa. Pero no se escucha el eco de rodar cabezas ni el chirriar de guillotinas. Las vibrantes trompetas de la nada. El fuego amigo amaina. Las sospechas, palidecen. El peor escenario: que todo siga igual...Un minigolpe de Esta reclama reformas, medidas y decisiones. Ya se verá.

EL VARÓMETRO.- Parece que Rajoy esperará a que amaine para hacer primeros cambios de Gabinete. Mato y Fernández Díaz tienen muchas papeletas. // Hacen mofa, algunos, pero Montoro es posiblemente el ministro que menos se tapa del Gobierno. // ¿Porque no las pía? Nadie se explica que Arias Cañete sea el ministro mejor valorado del Gobierno. // Cospedal asombra a Europa (ver newspaper) con el espectacular ajuste del déficit de Castilla La Mancha.


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