A contratiempo

Eppur (non) si muove

Que se mueva. Estos días, voces beligerantes han coincidido en uno de los ejercicios más frecuentados de la política nacional. Reclamarle a Mariano Rajoy que se mueva, que se manifieste, que haga algo... Nada ignorantes de que tales invocaciones no son más que una pasión inútil, han insistido, empero, en la manoseada fórmula animados quizás por un impulso de conciencia cívica o, sencillamente, por arañar titulares en los papeles.

Aznar y el desfalco

Lógicamente José María Aznar es quien ha despertado más eco en los medios. Ya es un clásico. Lo hizo, ciertamente, con un discurso de alto nivel y con unos argumentos inapelables y hasta olvidados. Díjole Aznar al Gobierno, en la presentación de un libro en San Sebastián, que "debe poner fin al desfalco de la soberanía nacional que se está llevando a cabo por parte del nacionalismo". Dijo más cosas, claro, pero en esta línea. Hay que reafirmar el valor de nuestra Constitución y nuestras leyes. Hay que enfrentar inteligente y eficazmente a quienes quieren dañarnos. Y aquello de que "cuando se ganan unas elecciones autonómicas se gana un poder constituído no un poder constituyente". Perfecto. Un Aznar premium. Eco de ocho días.

Piqué sí que sabe

Vino luego Josep Piqué, el mejor portavoz gubernamental de nuestra democracia, dedicado ahora a dar jugosos saltos entre grandes empresas nacionales. Piqué es un aznarista inteligente que se estrelló en Cataluña cuando ejercía de cabeza de cartel, y que siempre fue mejor considerado por los extraños que por los propios. A Gallardón y a Sánchez-Camacho les ocurre lo mismo. "Rajoy debe hacer política, porque el tiempo no resolverá el problema catalán", fue su atinado consejo en esta línea de impulso a la figura del presidente. Dijo también que Rajoy gestiona los tiempos de una forma que los demás no acabamos de entender. Este es el quid. Pero Piqué añadía la clave de todo este asunto: "Es cierto que ha llegado a ser presidente del Gobierno así y probablemente tenga más razón que los demás". Pues eso. Llegados a este punto, los defensores de Rajoy recuerdan su templanza y sangre fría a la hora de afrontar la petición de rescate, algo que le reclamaban hasta los muy próximos, como su íntimo Margallo, por ejemplo.

Farisaico Durán

Finalmente, Duran Lleida, al borde de divorciarse de Convergencia y a dos pasos de que Artur Mas le ponga las maletas en la calle, le devuelva el rosario de su madre (el de Unió es muy democristiano) y se quede con todo lo demás, avisó del desastre sin ppaliativos. Le espetó a Rajoy, en su farisaico estilo, tan jaleado por los periodistas parlamentarios que siempre le han considerado un prohombre del consenso, que si no logra una "respuesta de Estado para Cataluña, se va a encontrar con una declaración unilateral en el Parlamento de Cataluña". Declaración de independencia, se entiende, aunque evitó la palabra tan temida. Quizás sea cierto, pero Duran ha hecho muy poco para evitarlo. Hace un año, aún andaba, a la pata coja, desfilando en la Diada con cientos de miles de independentistas. Y comparte aún coalición con el motor de la secesión. Alguien que hasta hace dos días se movía en la dirección equivocada no puede reclamarle a nadie que se mueva en la dirección opuesta. El consejo chirría viniendo de quien viene.

La parsimonia de Rajoy hacia el incendio Catalán ya es un tópico tan instalado, que hasta Artur Mas se lo cree. El presidente de la Generalitat no habla más que de "un pueblo en marcha" quizás para contrarrestar el supuesto inmovilismo de Rajoy. Más que una exhortración a los suyos parece una provocación hacia Rajoy. Pues pincha en hueso. La estrategia de Rajoy es dejar que Mas se cueza en su propia salsa. Convencido como está de que los empresarios le repelen, Europa no le cree y los centros de poder le ignoran, Rajoy huye de manotazos y aspavientos mientras, según dicen sus próximos, mantiene ciertas líneas de diálogo con un sector del catalanismo razonable. 

¿Elecciones? ¿Consulta?

De momento, la situación catalana es tan endiabladamente impredecible que resulta estéril adivinar escenarios. Quizás se rompa el matrimonio de CiU. Quizás Mas se rompa los premolares en las europeas. Quizás nunca convoque el referendum. Quizás forme un frente nacional separatista con ERC de cara a las elecciones plebiscitarias. Quizás ERC, entonces, proclame unilateralmente la independencia. Quizás hasta el seny catalán despierte de su somnolencia, que es en lo que confía Rajoy, y en esa línea mueve quedamente sus hilos. Quizás, y es lo probable, todo sea un quizás. Lo que está más generalmente instalado, sin embargo, es una certeza. Que Rajoy, en contra de lo del clásico, "eppur NON si muove". O sea, "y sin embargo NO se mueve". Quizás no sea cierto. Pero como dejó escrito Ratzinger, "toda fe sería, finalmente, un quizás".

--------------------

EL VARÓMETROIgnacio González, presidente de Madrid, con su arriesgada jugada, blindó su candidatura // Se percibe un cierto movimiento mediático en pro de Ana Botella. Tanto empeño de tantos por "asquerosear" Madrid //  Los empresarios catalanes ante Artur Mas, el silencio de los corderos // Cospedal la erró ante el plasma-Bárcenas.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba