A contratiempo

Envidia del 'dedazo'

Las primarias en el PSOE son como la historia de España. Muy tristes porque siempre terminan mal. Más que una tradición, las primarias socialistas han derivado en una maldición. Pero el socialista español es el único animal que tropieza dos y tres veces en las mismas primarias.

En la II República, los socialistas designaban dirigentes y candidatos mediante este encomiado procedimiento. Como aún no existían los sistemas informáticos y los pucherazos no movían al escándalo, el artilugio conoció un apacible desarrollo.

Almunia, como es de Bilbao, se presentó a las generales del 2000 y encumbró a Aznar a uno de los momentos más felices de su carrera

Pero fue Joaquín Almunia quien, en 1998, repescó las primarias para la modernidad. Acuciado en su conciencia por el 'dedazo' con el que González le encaramó en la secretaría general del partido, decidió batirse en primarias con Josep Barrell, demasiado listo para casi todo y para casi nada, quien le obsequió con una inclemente derrota. Enorme error histórico. Nunca un candidato del apparatchik puede perder unas primarias. Borrell resultó fumigado por las hidras internas y desapareció por el foro a la chita callando, tan listo como era. Almunia, como es de Bilbao, se presentó a las generales del 2000 y encumbró a Aznar a uno de los momentos más felices de su carrera. Mayoría absoluta.

Redondo Terreros es otro mártir de las primarias. Venció en las suyas a Rosa Díez para presidir el PSOE vasco. Lo logró. Tiempo después, hubo de huir a su madriguera para evitar los perdigonazos de Felipe González y un grupo de comunicación 'fácilmente reconocible', que querían servirlo con patatas en la olla común de la casa del pueblo. Rodríguez Zapatero no necesitó de primarias por incomparecencia del oponente. Igual que Rubalcaba, quien amedrentó de tal manera a Carme Chacón que la pobre musa del socialismo catalán optó por no intentarlo.

Reaparece Rubalcaba

Y se cierra el ciclo con las primarias en las que Tomás Gómez ignoró los sabios consejos de Zapatero, desafió al aparato y se enfrentó a Trinidad Jiménez, que vale lo mismo para el roto de Exteriores que para el cosido de Sanidad. Ganó Gómez, quien aspiraba a pasar a la historia con el lema que le dedicó Rubalcaba: "Es el hombre que dijo no a Zapatero". Genial epitafio. Y sin embargo, años después, es decir, ayer mismo, el propio Rubalcaba, fiel a su tradición de Fouché de provincias, y con la ayuda de un grupo de comunicación fácilmente reconocible, le devolvió la afrenta y, en horas veinticuatro, y pese a haber ganado de nuevo unas primarias sin contrincante, le cambió la cerradura del despacho y le envió... a Parla. De donde nunca debió haber salido, por cierto. El fostión llegó en tranvía.

Pedro Sánchez, aspecto de adolescente bonancible a lo juez Ruz, ha demostrado ahora tener un cuajo que nadie le intuía. Dio un puñetazo en la mesa sin necesidad de aparecer en plano.Un Luena, riojano de Bobadilla, al que le temblaban las rótulas, fue el encargado de anunciar el trompazo. Un Simancas, gran coleccionista de derrotas, responsable de sepultar al otro 'Invictus'. Y punto final a las primarias...¿hasta julio?

Salvo en algún caso en Canarias, o un Hereu en Barcelona, las primarias han sido una superstición socialista que siempre ha derivado en catástrofes astrales o en intempestivos puchezaros

Como dicen los tertulianos con trienios, "basta con echar un vistazo a las hemerotecas" para que a media plantilla del equipo socialista, el actual y el pretérito, se le suba el rubor a las mejillas con sus elogios desmesurados hacia la ejemplaridad de la tradición de la democracia interna del PSOE, a su amor por compartir con las bases la elección de sus candidatos, a su pasión por el ejercicio ejemplarizante de las primarias. Piensan que si no les cogen en una mentira es como si estuvieran diciendo la verdad. Todos mienten. Todos han mentido. Salvo en algún caso en Canarias, o un Hereu en Barcelona, las primarias han sido una superstición socialista que siempre ha derivado en catástrofes astrales o en intempestivos puchezaros. Y, cuando no, en errores descomunales, como en los casos de Almeyda y Morán, dos disparates de antología.

Los reproches al 'dedazo' de Rajoy desde las filas del PSOE han sido tan intensos que la  defenestración de Tomás Gómez suena a un sarcasmo. Cierto que Gómez ha sido el peor alcalde de Europa y el candidato más incompetente de cuantos la memoria nos alcanza. Pero él se pensaba eterno, porque creía en las primarias como si fueran la poción mágica del druida. Y siempre las ganaba. Pero el Panorámix del PSOE es un trilero. Y las primarias, un timo. Y España no es Suiza, donde todo se vota, hasta la distancia entre las bocas de riego. El experimento de las primarias ha fracasado. Again. Quizás Sánchez las desempolve en julio, como ha prometido. Pero en su fuero interno, a no dudarlo, seguro que, como dice Vallés,  tiene envidia de...dedo. Del 'dedazo' de Mariano.

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EL VARÓMETRO.- Lo que da de si el fichaje de Neymar. El presidente del Barça, Bertoméu, echa primero la culpa al pérfido Estado español, que persigue a su club, y luego a su predecesor, ese Rosell. El juez Ruz, ojiplático. // La lista de Falciani es larga pero un poco insípida. El pueblo podemizado pedía más. // Dice Trueba que Wert siempre le dice que es que a Rajoy la cultura no le pone. // 


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