A contratiempo

¡Devuélvanoslo, señor Montoro!

Parece que no sólo hay luz al final del túnel, sino que incluso se atisba la salida a la crisis económica de España. Palabras optimistas las de Cristóbal Montoro esta semana en el Congreso. Lo encontramos incluso en un avanzado de estado de embriagadora euforia. Añádase a ello su particular gracejo para soltar humoradas y ya está cuado al completo. Todo va a mejor, el tren en lugar de descarrilar se envereda, las cifras se orientan y el horizonte se despeja. Bien. Pero, ¿cuando nos devuelve lo nuestro? ¿Cuando retornarán a nuestros bolsillos lo que el implacable saqueo fiscal nos esquilmó? ¿Cuando Montoro, y el Gobierno de que forma parte, cumplirá lo prometido? Menos risas, pues, y menos luces y menos túneles.

La última vez que se comprometió a ello, el ministro de Hacienda habló de rebaja de impuestos para el año próximo. Sin concretar nada. También Mariano Rajoy ha dejado caer similar promesa. Sin comprometerse tampoco a nada. Ni cuantía, ni fechas precisas. Sólo que algo harán en 2014. En Moncloa lo tienen claro. Lo que ha salido de los bolsillos de los españoles desde hace dos años para arreglar las cuentas públicas, tendrá que empezar a devolverse. Por pura lógica electoral. Las encuestas anuncian que la sociedad empieza a creer en que el viento se torna favorable. Pero aún no lo nota. Y con sensaciones no se vota.

Impuestos o empleo

Los estrategas electorales del PP tienen dos cosas muy claras. O se bajan los impuestos o sube el empleo. Lo segundo es muy complicado porque, pese a las cifras bonancibles que llegan de la EPA, la realidad es muy dura. No hay Gobierno que soporte un fardo de seis millones de parados. Se anuncia creación de empleo neto para el segundo trimestre del año próximo. Pero en porcentajes difícilmente trasladables al área demoscópica. No se puede contar con el factor empleo para llegar a las elecciones de 2015.

Entonces sólo quedan los impuestos. El ajuste del Gobierno para atajar el déficit ha pesado hasta ahora fundamentalmentalmente sobre el sector privado y algo en el sector públuio. Pero no en el político. Es decir, en la clase política y su aparatosa estructura que se han ajustado el cinturón lo estrictamente necesario, que siguen derrochando, contratando a oscuras, pagando asesores y ocultando soldadas.  Familias y empresas ya han hecho sus ajustes. La devaluación interna. Draconianos e inmisericordes. Quizás hasta necesarios. Las cifras de nuestra competitividad en el exterior así lo avalan. Se han adelgazado plantillas, recortado salarios y agudizado el ingenio. Y hemos pasado a Italia de verdad, no como prometía el incapaz de Zapatero, que tiene libro en puertas.

Pero la clase política permanece ajena a estos achuchones. Basta con hablar con un diputado, aún autonómico, para darse cuenta de la tranquilidad económica que respiran, la holgura con que se manejan, la serenidad de su final de mes. Por ahí no pasó la crisis.

Capacidad recaudatoria

Pasó por los bolsillos de los españoles, acogotados por la implacable receta Montoro con su zarpazo al IRPF y al IVA. Así seguimos. ¿Cuándo piensa devolvernos nuestro dinero el ministro de Hacienda? Según Eurostat, España destaca por tener el défict público más elevado de la UE y una baja capacidad recaudatoria, un 37,1 por ciento del PIB, alejada del 46,3 por ciento de la media europea.

En suma, Montoro nos fríe a impuestos y, además, no le luce. La cuestión estriba en que si el PP quiere que le luzca, debe espabilarse. Y reaccionar ya. Es decir, el año próximo. Todo lo que se haga más tarde de 2014, en lo referido a reforma fiscal y hasta a creación de empleo, si ello llega, debe hacerse el año próximo. Porque para 2015 seguramente será tarde, y no sólo para las autonómicas, sino incluso para las generales. Las urnas tienen sus tiempos y la percepción del contribuyente, lo mismo.

Ahí estriba la risa nerviosa de Montoro, que conoce a la perfección el calendario, sabe las dificultades para cumplirlo y quizás hasta es consciente de que, pese a luces, túneles, horizontes maravillosos, la mayor parte de la sociedad espera a que cumpla su promesa y a que reponga el dinero que en su día, por la razones que fuera, se nos escamoteó.

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EL VARÓMETRO. Hoy, todos a Colón. Con las víctimas. Contra la Justicia que no es. Contra los asesinos. Contra quienes pretenden reescribir la Historia. Y contra sus cómplices.


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