A contratiempo

Cospedal, qué bonita serenata

Tiene el gesto fiero y huraño, como una violinista en tensión. No cultiva Dolores Cospedal ni la simpatía ni el sentido del humor, aunque es cortés y afable. Le tocó lidiar con la más fea: las salpicaduras de Bárcenas por toda la moqueta de Génova. Lo hizo con decisión y en silencio. Conocedora de todos los secretos, jamás ha señalado con su dedo a quienes debía. Incluso incurrió en aquella declaración apócrifa de la 'indemnización en diferido' para no desvelar algunos rincones de la verdad. Pero Cospedal levantó un muro infranqueable en torno al despacho del Supremo, contra el que se estrellaron las rompientes olas de los tribunales. Y eso, Mariano, siempre lo tiene presente.

Es secretaria general del partido desde hace siete años y presidenta de Castilla la Mancha desde hace tres, cuando desalojó al triste heredero del ocurrente Bono y puso fin a dos décadas de altanería y despilfarro

Fue subsecretaria de Interior con Aznar y consejera madrileña de Transportes con Aguirre. Es secretaria general del partido desde hace siete años y presidenta de Castilla la Mancha desde hace tres, cuando desalojó al triste heredero del ocurrente Bono y puso fin a dos décadas de altanería y despilfarro. Ahora le quieren mover la silla y le arrojan titulares como venablos con un empeño fútil y enmascarado. Una serenata estéril.

La obsesión de Bárcenas

Cospedal es de la estirpe del granito. Hasta diez veces preguntó por ella el juez Ruz a los comparecientes ante la Audiencia por el caso de unos contratos de recogida de basuras en Toledo. El magistrado, finalmente, se envainó su espada justiciera y derivó el caso al juzgado provincial. Buscaba la imputación pero no logró ni siquiera rozar con sus acusaciones y denuncias a un sólo aforado del PP.

Bárcenas lo ha pretendido aún con mayor empeño y, como respuesta a su ofuscación, recibió sendos papirotazos judiciales, acompañados de una humillación  en forma de multa de 50.000 euros por vulnerar el honor de Dolores Cospedal, a quien detesta desde que le mostró la puerta de salida.

Pero la sublíder del partido tiene un punto débil. El ruido que provocan las correrías y trasiegos de su esposo, López del Hierro, un sevillano con olfato para el negocio, astuto y liberal, que en ocasiones ha provocado, a su pesar, algunos disgustos a su pareja. La política tiene estas cosas y el esposo de la cesarina no sólo tiene que ser decente...

El batacazo andaluz

Revolotean, desabridos e iracundos, algunos baroncillos en contra de su secretaria general. Menudean a los periodistas y destilan venenosas anécdotas y argumentarios ramplones. Hojarasca de ocasión. Más contundentes suenan las descargas que se expiden desde Moncloa, donde se dispensa tanta estima a Cospedal como la que mostraba Pascal hacia Copérnico. La turbulenta relación entre "las dos grandes damas de Mariano", Sáenz de Santamaría y Cospedal, es ya un clásico en el mapa político de la derecha.

La turbulenta relación entre "las dos grandes damas de Mariano", Sáenz de Santamaría y Cospedal, es ya un clásico en el mapa político de la derecha

Arrecian las trompadas en ambas direcciones pero, en las últimas semanas, los pedruscos caen con más empeño sobre los tejados de Génova. Lo que pareció un desliz, o una respuesta de carril, destapó la furia. Dijo Cospedal, al ser preguntada, que dejar la secretaria general 'es una opción'. Inmediatamente precisó que era un suponer. Y Rajoy corrió a reforzarla en el cargo. Pero la puerta ya estaba entreabierta y por ahí entró una gélida corriente de versiones y rumores, en forma de relevos y renuncias, que no ha cesado hasta ahora. 

El miedo a las urnas

La serenata más peculiar fue la de cargarle el muerto de Juanma Moreno, es decir, el batacazo andaluz. Un disparate por soleares si se piensa en que el candidato que mordió el polvo forma parte del clan de los 'sorayos', ("Susana, éste se ha venido arriba, menuda campaña te espera, bonita") y contaba, además, con la enemiga frontal de la segunda de abordo del PP.

El PP retrocede y Ciudadanos crece, aúllan, despavoridos, los candidatos populares que han de enfrentarse dentro de unas semanas a la incierta cita con las urnas. Unos miran hacia Cospedal, y le achacan la postración y el desánimo que se advierte en el partido. Otros, sin embargo, enfocan a la Moncloa, y le reprochan a la vicepresidenta su escasa implicación en la batalla política.

No llegará la sangre al río. Muchos piensan que, incluso el propio presidente está cómodo con este duelo en la cumbre y que no se inclina ni por la una ni por la otra. Aquello de Spinoza: "Dios no aborrece a nadie pero no quiere a nadie".

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EL VARÓMETRO. Resines es muy grande. La Academia del Cine, más bien no. // Se echó de menos a doña Letizia en la Semana Santa sevillana. El Rey, claro, estuvo allí. // En las primarias de Podemos, apenas votó el 20 por ciento de su censo. Para hacérselo mirar. // Dentro de cincuenta años Duran Lleida seguirá amenazando con abandonar a Convergencia.


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